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“El 4F representó heridas para el tejido democrático”

El politólogo José Antonio Rivas / Leo León

El politólogo José Antonio Rivas / Leo León

El politólogo considera que el Gobierno ha mitificado la fecha. Asegura que sólo Chávez tiene ascendencia en la FAN

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Ficha personal
Politólogo y magíster en Ciencias Políticas de la ULA.
Profesor universitario.
Autor del libro En los bordes de la democracia. La militarización de la política venezolana.

“A 21 años del golpe de Estado del 4 de febrero de 1992, el país registra una situación de precariedad jurídica e institucional”. La afirmación corresponde al politólogo y experto en temas militares José Antonio Rivas Leone, para quien la fecha ha sido instrumentalizada. Considera que su conmemoración no se ajusta a la realidad de los últimos años y que representa el semillero del militarismo implantado por el gobierno del presidente Hugo Chávez.


—¿Qué significó el 4 de febrero para el país?
—Hay que ser justos con la historia y aclarar que el 4 de febrero no puede ser visto como una rebelión popular porque fue una intentona golpista. Pese a que tuvo algunos seguidores no puede aceptarse que haya tenido apoyo mayoritario. Las medidas económicas del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, que fueron reformistas, no cayeron bien y produjeron resquemor, de allí el intento de la ruptura del hilo constitucional. No se puede dejar en duda que el 4-F representó heridas para el tejido democrático y evidenció un malestar que tuvo una segunda intentona el 27 de noviembre. La democracia fue fuerte para soportar ambos hechos. Lo planteado en aquel momento en nada se corresponde ni relaciona con las distorsiones y exabruptos actuales. El Gobierno, a través de figuras, idolatrías e imágenes, trata de amalgamar la fecha como una insubordinación popular, buena parte de los problemas, ideales y demandas fraguadas no corresponden con el problematismo actual, el 4-F se reclamó la dignidad de la Fuerza Armada, la autonomía de los poderes, la lucha contra la corrupción y la defensa de la meritocracia. Con todas las críticas a la llamada cuarta republica, el 20 de mayo de 1993 la antigua Corte Suprema de Justicia destituyó al presidente Pérez en una manifestación fechaciente de que teníamos el imperio de la Constitución y la independencia de los poderes públicos. Me pregunto si esa decisión sería posible hoy con el señalamiento de grandes casos de corrupción y de ineficiencia.

—¿Cree que el fortalecimiento del sector militar generó distorsiones?
—Los hombres de oliva han copado la administración pública pero, además, los tenemos como embajadores, cónsules, en la mayoría de los casos sin experiencia, sin perfil. Nadie puede desconocer el incremento en compras militares; nunca antes el presupuesto dedicado a este sector superó los gastos de salud y educación como en 2012 y 2013. El siglo XXI es de la primacía de lo civil sobre lo militar, del reencuentro, de la integración, de la soberanía, de los derechos humanos, de la paz; da la impresión de que Venezuela va contra la historia. No hay la menor duda, se registra un proceso creciente de deterioro de la musculatura democrática, no hay independencia de los poderes públicos, la supremacía de la norma no se materializa. En la puesta en escena, la democracia se ha venido desintegrando.

—¿Qué ocurrió en el aspecto social?
—El país ha hecho un recorrido con grandes incertidumbres. La llegada de Hugo Chávez al poder en diciembre del 98 implicó cambios en el reordenamiento del país, no sólo en el quiebre de las instituciones, nadie puede discutir el proceso de participación de los ciudadanos. El 7 de octubre del año pasado, con la participación electoral de 81%, el pueblo venezolano entendió que el voto no sólo es una herramienta para castigar o producir cambios, se entendió que estos deben darse por vía democrática. Hay una deuda social que no se ha atendido, un índice de 21.000 muertes violentas al año, somos uno de los países más corruptos de América Latina, entes como Pdvsa, la CVG y otros organismos han sido ideologizados. Estamos bajo un liderazgo militar, populista, narcisista, mesiánico pero único, no tiene duplicado.

—¿Ese liderazgo es el aval para sostener la ausencia de Chávez?
—El avión aparentemente está volando, pero el liderazgo es del Presidente; él es la abrazadera de todo ese proceso en el que confluyen la derecha, la izquierda y diferentes modos de ver el Estado. El único que garantiza la unidad de estos factores heterogéneos es Chávez. Hay un vacío porque nadie puede arrebatarle ese liderazgo civil y naturalmente con ascendencia dentro de la Fuerza Armada Nacional.

—El Gobierno acusa a la oposición de querer invisibilizar el 4-F.
—El desempeño del Gobierno en la última década revela que tiene serios problemas. Tenemos un Estado caotizado. Las revoluciones representan cambios radicales, no se puede plantear un proceso de avance de la democracia y del desarrollo de políticas públicas. El país está dividido pero unido por la necesidad de recuperar la calidad de vida, el empleo, la productividad; de atender el sistema carcelario. La administración pública está haciendo aguas, urge un acuerdo nacional.


—¿Los actos de conmemoración del 4-F servirán para mantener el respaldo al Presidente?
—Alrededor de esta fecha se busca producir cierto apoyo y fervor popular hacia el Presidente. En ciencias políticas sabemos que la participación se da de los sectores inferiores hacia arriba y es espontánea; la movilización es inducida desde los altos niveles hacia abajo. La revolución sobrellevada por figuras como Maduro no tiene la capacidad simbólica de Chávez; en su ausencia los encargados hacen y deshacen en su nombre y no es secreto que allí hay una diáspora.


—La Constitución de 1999 fue presentada como el resumen del proyecto bolivariano. ¿Ese plan se ha cumplido?
—El ideario bolivariano está presente cuando se introducen dos nuevos poderes, como el Poder Ciudadano y el Poder Electoral, provenientes de la Constitución de Angostura de 1819. Se elaboró una Constitución progresista en términos de derechos, figuras y garantías; la realidad es su falta de observancia, su eficacia real, y la mayor muestra la vimos en la Asamblea Nacional, en la aplicación gramatical y descontextualizada que se hizo del artículo 231, torciendo el propio espíritu constitucional.

—¿Las reformas a la Ley Orgánica de la FAN y el cambio en el pensamiento militar han sido asumidos para retomar el plan del 4-F?
—Las reformas introducidas en la Lofan no tienen otro sentido que introducir más controles, más influencias y reforzar las funciones de los componentes militares; crear la Milicia Nacional con una visión descontextualizada, al hablar de preparar al pueblo para la defensa integral, el orden y demás aspectos, como si estuviésemos en conflicto y olvidando que el siglo XXI está edificado sobre las libertades, la democracia, el Estado de Derecho, la integración, el capital social y la primacía siempre de lo civil sobre lo militar. s