• Caracas (Venezuela)

Política

Al instante

"No queremos sacar a Maduro por un golpe"

Eusebio Costa, presidente del centro de estudiantes de la universidad catolica santa Rosa ( UCSAR) / William Dumont

Eusebio Costa, presidente del centro de estudiantes de la universidad catolica santa Rosa ( UCSAR) / William Dumont

El dirigente juvenil señala que intentan reivindicar el derecho constitucional a la protesta en el municipio Libertador y zonas populares del territorio nacional

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El movimiento estudiantil inició la “segunda fase de la resistencia”.  El objetivo es ir a barrios de Caracas y a pueblos del país, y propiciar la reconciliación de los venezolanos, por lo que vestirán franelas vinotinto y le expondrán a los ciudadanos por qué Venezuela no puede seguir con el modelo político instaurado hace 16 años. “No es la pelea derecha-izquierda, sino el encuentro de venezolanos, cansados de promesas, de la escasez, de la inseguridad.  Queremos un cambio de gobierno, bien sea por la renuncia del presidente o por una constituyente”, afirmó Eusebio Costa.

Costa lleva más de 30 días en el campamento de la plaza Alfredo Sadel, en Las Mercedes, y asegura que no abandonará ni el lugar ni la lucha estudiantil: “Mi mamá y mi papá no están de acuerdo porque temen por mi vida, pero les dije: ‘Voy a luchar y estoy dispuesto a dar la vida por mi país. Al final, me dieron la bendición”.

La historia es similar a la de  cientos de jóvenes que optaron por dejar las aulas y andan en las calles con una sola consigna: “Queremos un cambio político”. Costa apuesta por ese cambio político. Tiene 22 años de edad y estudia 11° trimestre de Comunicación Social en la Universidad Santa Rosa, pero siente que mientras Nicolás Maduro siga en Miraflores y el oficialismo domine los poderes la juventud no tendrá futuro.

—¿Por qué se une a la protesta estudiantil?
—Fui electo presidente de la FCU-USAR para defender a los estudiantes, pero la realidad nos llevó a pelear por los trabajadores, por los profesores, y conseguimos beneficios para todos. En ese momento pensamos que debíamos trascender y decidimos protestar contra la inseguridad; fuimos reprimidos. En lugar de callarnos, asumimos que debíamos seguir adelante en nombre de una universidad, en la que se formó José Félix Ribas y estudió Simón Bolívar cuando era un convento.

—¿Por qué luchan los estudiantes, para sacar a Maduro del poder?
—Por un cambio político. Los estudiantes vemos cómo en 15 años se ha hipotecado el país y que para conseguir un trabajo hay que seguir las líneas del partido de gobierno. Vemos cómo se quebró el país, cómo se pretende arrodillar a los periodistas y cerrar medios, como pasó con RCTV, lo que deja sin empleo a la nueva generación. ¿Para qué sirve graduarse si no hay fuentes de trabajo?

—¿Y cómo piensan lograr ese cambio, con la salida de Maduro?
—Rompiendo la polarización del discurso de odio que generan tanto el gobierno como la oposición. Los problemas como la inseguridad y la escasez afectan a todos los venezolanos. Así, vamos a generar debates en los barrios y en los pueblos sobre el país que queremos. No queremos sacar a Maduro por un golpe. No somos golpistas ni tenemos armas, solo la voz contra un régimen que sigue líneas de los Castro y que ha hipotecado el futuro con China y Rusia. No queremos que Venezuela sea igual a Cuba, donde las mujeres se prostituyen por una comida. La Constitución establece los mecanismos para salir del gobierno: la renuncia, una asamblea constituyente.

—¿Creen que Maduro renunciará?
—La salida se logrará con la organización del pueblo, con una salida política, democrática. La constituyente es el mecanismo que avalamos. El gobierno mete miedo a la gente para impedir el cambio; usan a colectivos contra estudiantes, pero no tenemos miedo. En Táchira aún están las “trincheras de la libertad”, a pesar de que merodean los colectivos, porque tienen el derecho a defenderse ante la falta de policías.

—¿Qué cambiarían de la Constitución?
—La reelección indefinida; debe ser un solo período. Precisar qué hacer cuándo el presidente esté ausente y evitar lo que pasó cuando Chávez se enfermó. Profundizar la defensa de los derechos humanos. El derecho a la protesta no debe ser limitado.

—¿Y la gente firmaría esta idea si conoció la Lista Tascón?
—Sí. La apuesta es crear conciencia sobre la necesidad de un cambio político. En estos 15 años solo ha habido atraso. La Constitución tiene los mecanismos: por convocatoria del presidente, de la Asamblea y la iniciativa popular. En las asambleas recogeremos las firmas.

—¿Y cómo lograr ese fin?
—Los estudiantes contamos con 83% de credibilidad, por encima de la Iglesia. La mayoría tenemos 20 años, así que no pueden identificarnos con el pasado. El mensaje nuestro es de paz, de unión. No representamos ni al gobierno ni a la MUD. Somos un mensaje de esperanza. El pueblo está cansado de promesas, de un capitalismo de Estado que se llama socialista, pero que en verdad es un gobierno de mafias, pleno de corrupción, y si en un momento creyó en Chávez fue por las promesas de transformación que no se concretaron y que Maduro no podrá concretar porque no está en condiciones.

—¿Y cuándo podrán ustedes materializar el cambio político?
—No puedo predecir el futuro porque no soy pitoniso. No soy profeta. En Venezuela es natural que la gente quiera todo de inmediato; sin embargo, los cambios dependen de la organización del país. En 2 meses no puede eliminarse el adoctrinamiento de 15 años, por lo que es necesario trabajar en el proyecto político y en las comunidades. En este momento estamos en campamentos de la resistencia, donde debatimos propuestas, asignamos tareas y asumimos la vocería o las tareas, sin importar los credos religiosos porque trabajamos y creemos en la libertad.

—El gobierno dice que los campamentos de la resistencia son planes vacacionales. ¿Quiénes los financian?
—Son escenarios de debate, de gente proveniente de todo el país que queremos un cambio. Hay gente del 23 de Enero, de Pérez Bonalde y de Caricuao que vienen a manifestar porque en sus barrios los intimidan. Hay gente de Táchira, de Punto Fijo y de otros lugares que dan ideas, mientras que otros damos la cara por la lucha. Nadie nos financia. Los vecinos nos dan comida, agua y nos alientan: “¡Muchachos, sigan; no desmayen!”. Todos los días comemos atún con pan.

—¿Cuáles partidos los apoyan?
—¡Ninguno! El único partido en el que militamos se llama Venezuela. No rechazamos los partidos, ellos son importantes, solo que no queremos partidos mercantilizados. En esta lucha están María Corina Machado, Voluntad Popular, ABP, Antonio Ledezma y Bandera Roja, pero somos independientes en nuestras actuaciones.

—¿Los estudiantes quieren gobernar?
—La lucha no es por cargos. Es por un país mejor, por la revolución industrial, porque el país sea Vinotinto, donde trabajemos todos. Claro, debe haber quien tenga aspiraciones; es natural, somos jóvenes y somos el futuro.

—Maduro dice que ustedes quieren entregarle el país al imperio.
—¡Jamás! Ni a China, ni a Rusia, ni a Cuba, ni a Estados Unidos. Como de izquierda, quiero un país independiente, que no reciba órdenes de extranjeros y que discuta y construya su futuro con los venezolanos. Como dijo el escritor Arturo Uslar Pietri: es hora de sembrar el petróleo.

Diálogo irrespetuoso

“El diálogo es una estrategia del régimen para dividir a la oposición y desviar la atención de los problemas. No reconocemos el diálogo si es para mantener el régimen; queremos hablar para precisar la transición. Que el gobierno y la MUD se sientan sin los estudiantes es una falta de respeto”, expresó Eusebio Costa.   Las condiciones para hablar con Miraflores serían la liberación de los jóvenes detenidos, el cese de la represión, la negociación de una salida política que signifique la elección de un nuevo gobierno, el respeto entre las partes, que en la mesa estén presentes los padres de Bassil Da Costa, Robert Redman, Juan Montoya y de los otros jóvenes caídos: “¡No importa el bando, sino que sea venezolano!”.