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Con perdigones y bombas lacrimógenas reprimieron marcha opositora en Caracas

Algunos manifestantes lograron llegar a la autopista. El gobernador Henrique Capriles fue rociado con gas lacrimógeno en el rostro por la policía

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A pesar del numeroso despliegue de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional Bolivariana, pasadas las 10 de la mañana de ayer se inició la caminata opositora que tenía como destino la sede Consejo de Nacional Electoral en Plaza Caracas.

Las aceras se quedaron pequeñas y los manifestantes coparon la avenida principal de Bello Monte a la altura de la estación del Metro. Al frente de la caminata iban el gobernador Henrique Capriles; el secretario ejecutivo de la MUD, Jesús Torrealba; los diputados Henry Ramos, Enrique Márquez, Delsa Solórzano y Richard Blanco, y los alcaldes Ramón Muchacho y Carlos Ocariz, entre otros.

Los asistentes exigían al Poder Electoral que cumpliera con su deber de validar las firmas para iniciar la siguiente fase del referéndum revocatorio presidencial.

La gente caminó sin miedo, pero con precaución. La presencia de los funcionarios fue considerada una provocación. "El CNE no ha entendido que tiene un sus manos la llave de la paz. Aquí habrá cambio porque la crisis no se aguanta. El gobierno tiene que escoger si los cambios serán por la vía pacífica o nos va a llevar a un camino incierto", dijo Torrealba.



Dos piquetes. El primer piquete que intentó impedir que la movilización cruzara sobre el río Guaire estaba en el puente Los Gemelos. Dos camiones de la GNB fueron colocados como barrera y delante un cordón policial de la PNB integrado solo por mujeres. "¡Las calles son del pueblo, no de la policía!", les gritaban las personas. Al ver que no cedían el paso, comenzaron a buscar otras rutas.

Más adelante estaba el segundo piquete, a la altura de Ciudad Banesco. "Sus familias también pasan necesidad", les recordó una mujer a los funcionarios. "¡Miedosos!", les decían los jóvenes. Allí estuvieron durante media hora. Parecía que los cuerpos de seguridad habían logrado detener la marcha, pero no fue así.

En un movimiento inesperado, los ciudadanos empezaron a transitar por una acera debajo del distribuidor El Ciempiés. Políticos se sumaron al recorrido y lograron llegar a la autopista Francisco Fajardo. Brenda Guevara, de 63 años de edad, necesitó la ayuda de jóvenes para subir por la estrecha vereda y continuar la marcha.

La GNB empezó a cerrar el acceso a la autopista a la altura del Abasto Bicentenario de Plaza Venezuela. En ese punto la marcha se fracturó y solo un grupo logró avanzar. El resto fue dispersado con gases lacrimógenos y perdigones.

"Nosotros no queremos ni un solo herido y no vamos a derramar ni una gota de sangre de los venezolanos. Vale demasiado para desperdiciarla", expresó Ramos.



Gas en el rostro. Capriles, que se encontraba en el grupo que llegó hasta la autopista, trató de mediar con efectivos de la PNB. Periodistas en el lugar captaron el momento cuando, en medio del forcejeo, un funcionario policial roció gas irritante por encima de los escudos de sus compañeros que dio en la cara del gobernador de Miranda y afectó también a otras seis personas a su alrededor.

El dirigente, que recientemente informó que estaba recibiendo tratamiento por quemaduras del sol en el rostro, fue evacuado de inmediato a un centro médico. Una hora más tarde indicó a través de Twitter que se encontraba bien.

Minutos más tarde los diputados Blanco y Márquez informaron que llegaron a la sede del CNE en Plaza Venezuela. "No logramos consignar el documento porque nos cerraron las puertas. Pero logramos cruzar hasta Libertador con unos 30 activistas de ABP", dijo Blanco.