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“No necesitamos verlo para saber que regresó: lo sentimos en el corazón”

Seguidores del presidente Hugo Chávez / Prensa Miraflores

Seguidores del presidente Hugo Chávez / Prensa Miraflores

Desde muy temprano, seguidores del jefe del Estado se reunieron para festejar el anuncio

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Sin ser convocados por el PSUV y desoyendo la petición del vicepresidente Nicolás Maduro –quien a través de VTV exhortó a los seguidores del presidente Hugo Chávez a no dirigirse al Hospital Militar sino a las plazas Bolívar–, un centenar de personas se congregó desde temprano para expresar su alegría por el anuncio del regreso a Venezuela del jefe del Estado.
Carlos Chacín, de La Pastora, dijo que vibraba de la emoción de tener a Chávez en el país. “Vinimos a demostrarle nuestro apoyo al Presidente. No necesitamos verlo ni escucharlo para saber que regresó, que está con nosotros. Lo sentimos en el corazón. Los trabajadores del hospital dieron su testimonio de que lo vieron y eso es suficiente”, dijo, con la voz quebrada.
Emilia Rosales llegó desde El Paraíso: “No necesitamos que el partido nos convoque. Yo recibí los twits del Presidente en mi celular, vi al vicepresidente en televisión, me bañé y me vine. Esta es una alegría que comparte la mayoría de los venezolanos”.
El sorpresivo retorno del jefe del Estado se evidenció en la tardía llegada de los vendedores de mercancía alusiva al chavismo a la zona de concentración. Al mediodía, un tímido vendedor de franelas con la cara del Presidente llegó a la entrada del centro de salud. Los afiches de los manifestantes eran reciclados de la campaña presidencial y del acto del 10 de enero con el lema “Ahora más que nunca con Chávez rodilla en tierra”.
El sol de mediodía obligaba a las personas a turnarse para agarrar algo de sombra cerca de los comercios, pero se reactivaban con consignas cuando VTV hacía pases en vivo. La llegada del equipo reporteril de CNN en Español caldeó los ánimos y les pedían a gritos que se fueran. El incidente no pasó a mayores.
Yulié Pirela, de La Bandera, dijo estar doblemente contenta: “Estoy alegre porque regresó mi presidente amado, pero, además, porque ya no tendremos al otro, a Nicolás, que era puro hablar y no hacía nada. Chávez habla y hace. Este otro no”.

Para el recuerdo. En la plaza Bolívar de Caracas el ambiente era de celebración. Pitos, matracas, boinas, banderas, fotos de Chávez y calendarios con la imagen del mandatario nacional se vendía por 20 bolívares.
La gente adquiría los objetos como quien quiere tener un recuerdo del día en que el Ejecutivo nacional anunció que Chávez había sido traído desde La Habana e internado en el Hospital Militar Carlos Arvelo. Poco importaba que no hubiese imágenes de su llegada.
“Yo tengo algo aquí en el corazón, que me dice que Chávez está vivo y que está bien. Ya cuando esté bien recuperadito lo veremos en toda su extensión”, dijo entre lágrimas Nakary Bolívar, que llegó desde Antímano para celebrar en la Esquina Caliente. “Chávez, para mí, es como mi papá, como mi hermano. No tengo palabras para expresar la alegría que siento al saber que volvió, porque sé que volvió”, agregó.
Carmen Duque fue una de las pocas que expresó la necesidad de ver al Presidente. “En este momento uno está para apoyarlo, no para causarle mortificaciones porque aún está delicado. Yo he estado deprimida desde que se fue a operar. Aunque hoy estoy alegre por su regreso, pienso que debería aunque sea asomarse por una ventana o salir por la televisión, así no pueda hablar, pero saludando al pueblo con la manito”, dijo.
Las manifestaciones de felicidad fueron variadas. A un extremo de la plaza había dos cajas de cartón, en las que la gente podía depositar cartas de amor al comandante.
En el otro extremo de la plaza, sobre el suelo, en masa se volcaban sobre una pieza de tela blanca de 20 metros, aproximadamente, en la que se podía plasmar con marcador algún mensaje de bienvenida para Chávez.
“Con este retorno exitoso se callan muchas calumnias que había levantado la oposición: que si estaba muerto y que ya no volvía. Ya con esto todo está claro”, dijo Gensy Abeto, de 63 años de edad.
“Ahora lo que pasa es que los estúpidos que están en la Embajada de Cuba dicen que Chávez volvió para que ellos dejen de hacer presión”, dijo otra que se negó a identificarse.