• Caracas (Venezuela)

Política

Al instante

El muro de contención se rompió

En 2008 y 2009 Chávez regañó públicamente a Lina Ron, por su conducta violenta | El Nacional

En 2008 y 2009 Chávez regañó públicamente a Lina Ron, por su conducta violenta | El Nacional

A pocos días del anuncio de la muerte de Hugo Chávez, Diosdado Cabello dijo que él era la contención de las “ideas locas” de algunos chavistas. El primer aniversario se conmemora en un ambiente de órdenes y contraórdenes del gobierno y de gran conflictividad social

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

“Yo les digo: ustedes tenían que haber rezado mucho para que Chávez siguiera vivo, señores de la oposición. Porque Chávez era el muro de contención de muchas ideas locas que se nos ocurren a nosotros”. Y repitió, con la voz más enérgica, alimentada por los aplausos: “¡De muchas ideas locas que se nos ocurren a nosotros!”. 

Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, estaba en Maracay para hablar en el conversatorio Juventud Constructora de Paz. Era 23 de marzo de 2013, 18 días después de que el gobierno anunciara la muerte de Hugo Chávez.

Chaqueta tricolor y bolsas oscuras debajo de los ojos, Cabello está sentado en una tarima con un teatro repleto de seguidores. Dedica el final de su discurso, que pretendía ser de paz, a explicar el talante moderado que, según él, poseía el presidente: “En la revolución, el cuerdo era el comandante Chávez, que nos ha enseñado. Nosotros hemos tratado de aprender con él. El presidente imponía su liderazgo, su prudencia y su conciencia y nos evitaba (sic) actuar en muchas ocasiones. A los que menos les conviene decir que Chávez no está con nosotros es a ustedes, señores de la oposición”. A pesar del deseo del presidente de la AN, Chávez no está presente. Al mando del país están los de las “ideas locas”, de acuerdo con Cabello.  


“Jefeo”. Con habilidad de alquimista, Chávez agitaba el agua represada y luego cerraba las compuertas. Pocas veces dejaba que se rebasara el límite y se comprometiera su gobernabilidad. A un año de su fallecimiento y a 10 meses del gobierno de Nicolás Maduro, el país es un pantano. El agua agitada parece haber anegado el ambiente: el miércoles 5 de marzo se conmemorarán, también, 3 semanas y 1 día de protestas con muertos, heridos, torturados y detenidos, y 2 semanas y 1 día del encarcelamiento del líder de Voluntad Popular Leopoldo López.

El consultor político Edgard Gutiérrez hace una lectura de las palabras de Cabello: no era solo contención, era “jefeo”: “Le daría la vuelta a la frase de Diosdado. Aunque no se pude hacer futurología del pasado, pudiéramos preguntarnos qué habría hecho Chávez con una situación económica y política como la de ahora. No es justo, entre comillas, decir que Maduro es un loco porque Chávez no habría hecho tal o cual cosa. El sistema que el propio Chávez diseñó permitió que se viviera esto”.

Chávez hizo llamados públicos de atención a Lina Ron, Luis Tascón y Luis Acosta Carlez, y también pidió la detención de Valentín Santana. Gutiérrez hace una salvedad, pues cree que no hay que exculpar al presidente de lo que hoy se vive: “El que creó los círculos bolivarianos fue él, el que empujó y promovió los colectivos fue él”.

Para Gutiérrez, los que hoy están al mando son los herederos de las decisiones de Chávez. “Son momentos distintos. Chávez contó con una cantidad de dinero con la que podía hacer muchas cosas. Además, diseñó un sistema en el que él era el centro de gravedad, ejercía un caudillaje. Lo que decía el comandante era palabra que no se discutía. Eso, en política, se llama ‘jefeo’, no contención. Porque antes también Chávez hizo locuras. La violencia se ha usado desmedidamente, se echó ‘gas del bueno’ a los estudiantes, la decisión de activar el Plan Ávila en 2002 y de enviar tanques a la frontera con Colombia fue de él. Estamos viviendo la herencia de todo eso”. La herencia no es, precisamente, de prudencia.

Lionel Muñoz, historiador del Instituto de Estudios Hispanoamericanos, cree que en tiempos de Chávez también hubo muestras de “algunas acciones adelantadas de grupos que seguían a Chávez y luego eran recogidos”. No considera, sin embargo, que el fallecimiento del presidente haya dejado al gobierno sin voz: “Creo que en los eventos recientes Maduro ha reconocido que los funcionarios que cometieron excesos fueron detenidos. En este caso, la conciencia de la necesidad de la cohesión interna hace que esos ríos no se desborden y que si hay un desbordamiento se censura”.

Claridad estratégica y desorden táctico. Así lo llama Gutiérrez: “Vemos que hay pequeños capataces, cada uno con una parcela y no se ponen de acuerdo en lo táctico, pese a que en lo estratégico, que es mantener el poder, sí están unidos. Aunque eso no signifique que sea para toda la vida porque si Maduro resulta ser un lastre muy pesado, probablemente haya una realineación de las coaliciones internas en el chavismo”.


Paralizados. Muñoz mira hacia atrás. Va hasta eventos de la historia reciente para describir el tipo de contención que Chávez logró con sus seguidores y no solo con los funcionarios del gobierno: “La energía y las fuerzas sociales que venían, de algún modo, desmandándose después del Caracazo adquirieron una expresión política que Chávez supo dirigir. Esa inconformidad y malestar popular encontró en él una voz de la disidencia”. El historiador cree que eso no ha cambiado con la muerte del líder: “Sus seguidores no hacen distinción entre la muerte física y política. Los vaticinios decían que el chavismo se iba a dispersar, a atomizar y no fue así. Luego de su muerte física, nace propiamente el chavismo”.

Paralizados y sin capacidad de decisión, así cree Gutiérrez que quedó el liderazgo del chavismo. “Coexisten por lo menos tres gobiernos que no se ponen de acuerdo y chocan entre ellos. Está el ala de los civiles radicales, con Maduro, Jaua, Flores, Menéndez; está un gobierno a la sombra, en el que el más visible es Miguel Rodríguez Torres, que tiene poder, cancha, aspiraciones y recursos militares y de organismos de inteligencia. Este es un sector que se piensa que es de Diosdado, pero juega con él, que es distinto. Por último está el muy poderoso grupo de los gobernadores militares, como Vielma Mora, Arias Cárdenas y García Carneiro, que son los comandantes originales con ascendencia sobre la Fuerza Armada. Todas esas relaciones chocan y producen parálisis, hay órdenes y contraórdenes porque ninguno logra imponerse sobre el otro”. Los herederos no se ponen de acuerdo para repartir la herencia.








lcastillo@el-nacional.com