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“El modelo rentista en Venezuela ya no se sostiene”

Padre General de los jesusitas, Arturo Sosa | foto EFE

Padre General de los jesusitas, Arturo Sosa | foto EFE

Arturo Sosa, nuevo superior general de los jesuitas, aseguró que nadie quiere la violencia que existe en el país. Insistió en la necesidad de construir puentes

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El nuevo padre general de los jesuitas, el llamado “papa negro”, Arturo Sosa, aseguró que ni el gobierno ni la oposición “tienen un plan” para resolver la actual situación en Venezuela. Explicó que como politólogo ha dedicado la mayor parte de su vida “a comprender el proceso sociopolítico venezolano y el papel de la Iglesia en él”.

“La situación en Venezuela es muy difícil de explicar a quien no vive allá”, afirmó en rueda de prensa el primer no europeo y latinoamericano, al igual que el papa Francisco, también jesuita, elegido Superior de la Compañía. 

Agregó que como profesor universitario y analista político siempre ha reiterado “como una letanía” que “no se entiende lo que pasa en Venezuela si no se entiende que el país vive de la renta petrolera y que la administra con exclusividad el Estado. Esto supone que se haga muy cuesta arriba la formación de una sociedad democrática. El Estado tiene que estar subordinado a los ciudadanos porque son ellos quienes mantienen el Estado, pero en Venezuela es el Estado quien mantiene la sociedad y esto hace muy difícil la creación de un Estado democrático”, señaló. 

Añadió que este es el “modelo rentista” que “ha encabezado el comandante Chávez y que ha seguido Nicolás Maduro” y que “no se sostiene” ante un país que ha crecido enormemente y “es un gigante”. Concluyó que “lo mismo ocurre en la oposición venezolana, que tampoco tiene un proyecto rentista diferente, que es lo que se necesitaría para salir a largo plazo de esta situación en la que está el país”.

Sosa, nacido en Caracas y que vivió en Venezuela hasta hace dos años, insistió en la necesidad de “construir puentes” entre todos como pide la sociedad venezolana porque “nadie quiere más la violencia que existe en el país”. Sobre la misión principal de los jesuitas, Sosa afirmó que en esta última congregación se destacó la importancia de llevar “reconciliación” ante los conflictos como el de Venezuela, o a países con guerras como Siria o Irak u otros conflictos olvidados.
El nuevo padre general demostró su sentido del humor cuando le preguntaron sobre si le gustaba que le llamaran “papa negro”. “No, no me gusta”, dijo riendo Sosa, que explicó que la vocación de los jesuitas es la del servicio, y la del servicio al papa. 

El superior de los jesuitas es llamado “papa negro” por la importancia de esta orden, por el color de su traje y como recordó Sosa porque el cargo del responsable se elige en un “cónclave” secreto y es vitalicio, aunque los últimos tres superiores renunciaron por motivos de edad. Se dijo “muy sorprendido” por su elección, pero aseguró que está “tranquilo” y que siente “que necesitará mucha ayuda” de Jesús y de sus compañeros.

Aunque tras su elección aún no ha podido hablar personalmente con el papa Francisco, solo recibió una llamada de felicitación tras su elección, Sosa relató que conoció a Jorge Bergoglio en la primera congregación en la que participó en 1983 y después coincidieron en otras ocasiones en Buenos Aires.