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Capriles recorrió la mitad de los municipios del país, palmo a palmo

El candidato opositor visitó los municipios Sucre, Baruta, Chacao y Libertador

El candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski

Desde el 1° de julio Capriles visitó, según el Comando Venezuela, más de 300 pueblos, y realizó por lo menos 282 actividades, de acuerdo con la investigación de El Nacional

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“Ustedes tienen la fuerza y el poder para cambiarlo todo. No es el Gobierno quien decide, son ustedes quienes escogen su camino”, dijo ayer Henrique Capriles Radonski, candidato a la presidencia, en el cierre de su campaña en Guanare. Es un mensaje en el que el contendor de Hugo Chávez coloca la responsabilidad del devenir en el ciudadano y no en factores externos. Lo ha predicado en por lo menos 177 municipios del país, en los 24 estados, donde el PSUV ha dominado políticamente pero la oposición ha aumentado su caudal de votos en las últimas elecciones, de acuerdo a una medición de El Nacional.

Desde el 1° de julio Capriles visitó, según el Comando Venezuela, más de 300 pueblos, y realizó por lo menos 282 actividades, de acuerdo con la investigación de El Nacional. Ha sido un recorrido que comenzó con llenos modestos y que tras 95 días de campaña ha sumado miles de seguidores, símbolos (la gorra tricolor) y eslóganes (el autobús del progreso). Su primera jornada de campaña fue un asomo de lo que vendría: en un solo día el aspirante visitó dos puntos muy distantes de la geografía nacional, ambos de mayoría poblacional indígena: Santa Elena de Uairén (Bolívar) y la Guajira (Zulia). Ya al término de la primera semana había recorrido 18 municipios de 8 estados, la mayor parte gobernados por el PSUV.

Los formatos más frecuentes para su acercamiento a las comunidades fueron las caminatas, seguidas de concentraciones y caravanas. Las visitas fueron orientadas a captar votos en estados tradicionalmente chavistas y donde la oposición ha aumentado en caudal de electores en los últimos años (estados swingers). De allí que los recorridos se hayan focalizado en poblados rurales. La estrategia de actividades se concentró en Miranda (31), Zulia (26), Carabobo (21), Táchira (19), Anzoátegui (16) y Lara (14). Delta Amacuro (1), Amazonas (1), Vargas (5) y Cojedes (5) fueron los estados menos frecuentados.

El esfuerzo de Capriles enfrentó un ventajismo electoral del Gobierno al que el CNE no impuso límites claros. El organismo se negó a acoger las solicitudes de la Mesa de la Unidad para frenar las cadenas de radio y televisión, prohibir de uso de fondos públicos para la campaña y el uso de instituciones publicas para la campaña. A pesar de la adversidad, Capriles se afianzó en dos ventajas frente a Chávez, que atraviesa una delicada situación de salud: un discurso conciliatorio y comunitario; y una extraordinaria movilidad, que lo llevó a conversar directamente con el elector que definirá la elección: el Ni-Ni o el chavista desencantado.

El cara a cara lo llevó a conocer de primera mano, por ejemplo, la situación de los campesinos y productores, en las zonas productivas del país; así como también las condiciones reales de la infraestructura nacional (luz, vialidad y agua) y las consecuencias de la inseguridad. Ya a mitad de la campaña Capriles visualizó el país que encontró, y comenzó a asestar golpes a su contrincante, e incluso le restó algunas banderas: “El candidato del continuismo no tienen nada de nuevo que ofrecer. Para el Gobierno lo nuevo son los pranes, apagones, expropiaciones, escuelas y vialidad destruidas, alto costo de la vida, inflación, importación de alimentos”. La revolución es el pasado, implicó, y se centró en la noción del futuro. “Hagas lo que hagas, tu tiempo se venció”, dijo. La frase se ha convertido en un eslogan en grafitis callejeros. Un ataque basado en los resultados del gobierno y no directamente en sus políticas.

Al rival poco lo mencionó con nombre y apellido y con el público enfatizaba la noción de colectividad, invocando símbolos religiosos. La violencia hizo presencia en sus recorridos, tanto en Caracas (Catia, La Vega) como en el interior (Barinas). Sin embargo, pese a que dirigentes del PSUV quisieron achacarle la provocación, la campaña ha transcurrido con el signo contrario: apertura de calles, casas y avenidas. Fue el caso de su visita a Puerto Cabello, cuando al impedírsele el paso, lo hizo con la ayuda de la comunidad por vía marítima. Luego llegó el sorprendente logro: un cierre de campaña en la avenida Bolívar de Caracas el 30 de septiembre, con un lleno que pocos recuerdan en décadas. Desde el domingo, los compases del cierre se han repetido en Mérida, Anzoátegui, Amazonas, Bolívar y Portuguesa, con igual entusiasmo de los asistentes.