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Más de 520 millones de dólares se han invertido para identidad

La expedición de cédulas se masificó en 2003, pero aún no se usan tarjetas inteligentes | Foto Alexandra Blanco / Archivo

La expedición de cédulas se masificó en 2003, pero aún no se usan tarjetas inteligentes | Foto Alexandra Blanco / Archivo

Casi la mitad del monto se ha pagado a las compañías estatales cubanas, contratadas por el gobierno para modernizar el Saime

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El plan de modernización del sistema de identidad en Venezuela ha contado con una inversión de al menos 521 millones de dólares (3,28 millardos de bolívares a la tasa de cambio oficial) entre 2009 y 2012. Los fondos para el proyecto han tenido varias procedencias: el presupuesto anual de la Misión Identidad, del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería, Saime, créditos adicionales y recursos del Fondo Desarrollo Nacional, Fonden.

Tras el lanzamiento de la Misión Identidad en 2003, que masificó la expedición de cédulas, el fallecido presidente Hugo Chávez decidió impulsar un proyecto de actualización tecnológica de la antigua Oficina Nacional de Identificación y Extranjería que contó con el diseño y asesoría de José Lavandero, vicerrector de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana, quien estableció un equipo de trabajo en Venezuela. La casa de estudios y su brazo comercial, Albet Ingeniería y Sistemas, dependen del Ministerio de Informática y Comunicaciones de la isla, encabezado hasta 2012 por el general Ramiro Valdés, considerado el artífice de los servicios de inteligencia políticos de su país.


Etapas millonarias. El contrato de arranque para ese plan fue suscrito en 2005 por el Ministerio de Interior y Justicia y la corporación cubana Copextel, también dependiente de Valdés. El texto del Proyecto Identidad, que contiene el diseño del nuevo organismo de identificación aprobado por Lavandero, señala que el acuerdo era por 91,5 millones de dólares y comprendía la “solución tecnológica completa” para la modernización del ente.

El proceso fue dividido en dos etapas. Para la primera –informaron entonces las autoridades de identidad– se aprobó un crédito adicional de 135,9 millones de dólares. El documento que dio forma al Saime ofrece detalles al respecto: 67% del total correspondía al contrato con Copextel; 10,4% al área de infraestructura y 22,4% a la de transformación organizacional, que incluía pago de prestaciones y capacitación, entre otros puntos.

En 2008, los planes se hicieron más ambiciosos y la institución, luego de lanzar el pasaporte electrónico, informó sobre sus aspiraciones de elaborar también una cédula electrónica, con un chip que contendría la información del ciudadano. El entonces presidente del organismo, José Javier Morales, señaló en la época que el proyecto sería financiado por el Fonden y comprendería la adquisición de equipos y la adecuación de la plataforma tecnológica.

Ese plan –por 172,2 millones dólares– correspondió a la segunda fase de automatización y para ello fue contratada la firma Albet, la cual a su vez subcontrató a la multinacional de tecnología Gemalto, para que ejecutara los trabajos por un monto de 40 millones de dólares.

Después de casi seis años del anuncio, la cédula con chip –que ha recibido críticas por la posibilidad de control de la ciudadanía que ofrece al Estado– aún no está en circulación. En los últimos cuatro años, el gobierno ha destinado recursos para este fin a través de las partidas de la Misión Identidad y del Saime, que pasó a llamarse formalmente con estas siglas en noviembre de 2009. A través del programa social se ha otorgado la mayor cantidad de recursos para el proyecto del nuevo documento.


Contante y sonante. El presupuesto de la Misión Identidad de los últimos años ha tenido como particularidad la exposición de un proyecto único: la optimización de los procesos de cedulación. En 2012, la justificación de la partida de 134,6 millones de bolívares (31,3 millones de dólares) señala que este organismo presta apoyo al Saime no solo en la emisión de cédulas, sino en la ejecución de los proyectos de transformación y modernización de la infraestructura física y su plataforma tecnológica, así como en los esfuerzos por implantar la cédula electrónica. Se trata de un plan formulado de forma similar a aquellos para los que fueron aprobados recursos con créditos adicionales y desembolsos del Fonden entre 2005 y 2008.

El diseño del Saime previó que los fondos para cubrir los gastos de la modernización provinieran también de la misión, que funciona bajo la figura legal de una fundación. “Se aprovecharía el presupuesto ya aprobado para Misión Identidad”, sugiere el equipo cubano en el documento que contiene el modelo organizacional del ente, en referencia a los planes para el lapso 2005-2006.

Los recursos asignados al Saime han tenido un destino similar, de acuerdo con las leyes de presupuesto nacional de los últimos cuatro años. En 2010, por ejemplo, el ente, además de proyectar la elaboración del pasaporte electrónico, se trazó como meta la implantación de la nueva cédula. “Tendrá una tecnología de mayor seguridad y con una memoria de almacenaje de información relevante, como nombre, apellido, color de ojos, piel; cabello, dirección, RIF (registro de información fiscal), entre otros”, previó en el presupuesto de ese año, por 273 millones de bolívares (126,9 millones de dólares). Los resultados están pendientes.


Tarjetas guardadas 

Fuentes en el Saime señalan que el proyecto de la cédula electrónica está retrasado en su componente tecnológico y que el ente incluso ha evaluado cambiar al proveedor seleccionado por Albet, la firma de tecnología holandesa Gemalto, por uno proveniente de China. “Las tarjetas con chip están arrumadas en las oficinas del Saime y algunas de las impresoras para personalizar documentos ya están dañadas”, señaló uno de los consultados. La concreción del proyecto estrella sigue pendiente.


Consultas sin respuesta

Juan Carlos Dugarte, director del Saime, no respondió a las solicitudes de entrevista que se le formularon para el presente trabajo. Atendió el teléfono en dos ocasiones, pero en ambos casos solicitó tiempo adicional para responder.