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La mañana en que todos quisieron entrar a la Asamblea

En la manifestación estaban todas las corrientes que dividen la agenda de la oposición | AFP

En la manifestación estaban todas las corrientes que dividen la agenda de la oposición | AFP

Militantes de los partidos de la MUD se concentraron en la esquina de El Chorro y en los alrededores de Pajaritos para esperar la instalación del nuevo Parlamento 

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“¿Pasó, pasó?”. Era el comentario en el cordón policial ubicado a un costado de la iglesia de San Francisco, al lado del edificio administrativo de la Asamblea Nacional. La separación entre dos defensas en brazos de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana fue el estrecho caño que permitió el ingreso de la mayoría de los diputados, los de oposición, y de la prensa hasta el Palacio Legislativo.

Allí, donde el día anterior el presidente de la AN, Henry Ramos Allup, fue insultado y sacado del sitio a gritos, el espacio estaba tomado por militantes de AD, Voluntad Popular, Primero Justicia y otros partidos de la coalición opositora de la MUD y las puertas del edificio de Pajaritos estaban abiertas. Temprano en la mañana hubo forcejeos y algunos golpes. Pero luego solo se esperaba que en algún momento de flaqueza los militares permitieran el paso.

Néstor Ollero, secretario de PJ en Carabobo, celebraba cuando se enteraba de que alguno de su equipo había logrado entrar al hemiciclo, donde gran parte de Venezuela quería estar. “Uno entiende que hay que dejar espacio para que pasen los diputados, los suplentes, sus familiares, los acompañantes internacionales. Pero la verdad todos queremos estar ahí”.

En ese punto los seguidores de la oposición podían estar lo más cerca posible del Parlamento, a una cuadra. Pero para llegar ahí había que sortear muchas calles cerradas con piquetes de la GNB y la PNB. La gente caminaba de un lado a otro, bordeaba las avenidas con la esperanza de poder ver la instalación del primer parlamento con mayoría opositora en 17 años de chavismo, un acto para el que no se desplegaron pantallas y cornetas en los alrededores como sí ocurrió en 2010.

La MUD había convocado a marchar desde La Hoyada, pero la caminata empezó desde muchos puntos, donde la gente hizo trasbordo, pues el Metro no funcionó entre Bellas Artes y Capitolio; también estuvieron cerradas las estaciones Teatros y Nuevo Circo de la Línea 4, al igual que todos los comercios ubicados en el perímetro.


El dron y la ballena. En la esquina de El Chorro se concentró la mayor cantidad de gente, la mayoría militantes. Desde temprano, algunos diputados y dirigentes políticos como Richard Blanco, Simón Calzadilla, segundo vicepresidente de la Asamblea, y Richard Mardo se acercaron a saludar y fueron aplaudidos. El paso de un dron alborotaba la espera por la instalación y la gente saludaba al aparato que revoloteaba entre La Hoyada y la Torre Ministerial.

Distinto recibimiento tuvo una ballena de la GNB que intentó ingresar a las 10:30 am por la avenida Universidad, donde estaba concentrada la gente. El vehículo tuvo que retroceder entre gritos y abucheos. Después de casi dos años la oposición volvió a marchar en el centro de Caracas.

En la manifestación estaban todas las corrientes que dividen la agenda de la oposición. Los adecos de punta en blanco celebraban la doble victoria de tener a su secretario general al frente del Parlamento. Jesús Estanga, con gorra de AD y bandera de Primero Justicia, viajó desde Maracay para acompañar la instalación. “Maduro va a tener que reunirse con la Asamblea”, aseguraba contento.

Lo acompañaba Rafael López Zapata, de 73 años de edad, un adeco con la misma edad del partido. “Es que Ramos Allup habla como Rómulo (Betancourt). Pero que se ponga pilas”, advirtió. El docente Jhony Valderrama, de Voluntad Popular, iba en el grupo: “Somos mayoría, así que hay que sacar el referéndum ya y hacer que todos regresen, los que están presos y los que se fueron del país”.

Yolanda Castillo fue con su hijo en silla de ruedas. Ambos son dirigentes de PJ en Carabobo. Dijo tener esperanzas con lo que vendrá a partir de hoy cuando sesione el nuevo Parlamento. Acepta el nombramiento de Ramos Allup, pero no está de acuerdo con la agenda del revocatorio para Maduro. “Vamos a perder un tiempo valioso para recuperar económicamente el país en algo que en 2019 lograremos por paliza”.

En otro lugar de la concentración, un vendedor informal hacía su análisis sobre la velocidad del cambio de gobierno. “De aquí a 2019 ese carajo nos va a matar con esta inflación”, decía mientras despachaba botellitas de agua mineral a 100 bolívares. 

Otros fueron con otras banderas. Dilsia Mendoza y Aracelis Sánchez acompañaron la concentración de la oposición con banderas y las fotos de sus hijos asesinados. Las mujeres, que se conocieron durante los años de trámites que llevan haciendo en la Fiscalía, conformaron un comité de víctimas para acabar con la impunidad en sus casos. “Esperamos ahora sí podamos ser escuchados”, dijo una. “Sabemos que la Asamblea no es una varita mágica, pero ahora tenemos una esperanza”, respondió la otra. 




La GNB  disuadió a los colectivos 

Javier Ignacio Mayorca


Para impedir cualquier perturbación al orden público en el Parlamento y sus alrededores, más de 800 uniformados se distribuyeron para conformar 5 anillos de seguridad alrededor del Capitolio.

La mayor responsabilidad recayó sobre la Guardia Nacional Bolivariana. Sus efectivos armados con fusiles Beretta se atrincheraron en las calles más cercanas a la sede del Poder Legislativo, protegidos por rejas antimotín. Fueron ellos los encargados de filtrar el paso de transeúntes y vehículos, con tanto rigor que ni siquiera permitieron el acceso de los escoltas del diputado Henry Ramos, quien luego sería juramentado presidente de la Asamblea Nacional.

La víspera se decidió además que las marchas de la oposición y del oficialismo finalizarían a medio kilómetro del Capitolio, y que los diputados electos de ambas bancadas recorrerían caminos distintos para entrar al hemiciclo. Algunos oficialistas, como el general retirado Hugo Carvajal, diputado electo en Monagas, y Ricardo Sánchez no siguieron ese libreto y fueron abucheados al entrar por el área cercana a la concentración de la oposición.

A las 10:00 am se incrementó el pie de fuerza militar en la avenida Universidad. Agentes de civil recorrían la periferia del cerco policial para detectar si se cumpliría la amenaza de los colectivos de “rodear la Asamblea”. Una hora después llegó la información sobre un grupo de encapuchados que intentó salir del 23 de Enero hacia la avenida Sucre, por Agua Salud. Les impidieron el paso antes de llegar a El Calvario.

El excesivo celo de los militares también ocasionó roces con los equipos reporteriles de distintos medios de comunicación que exigían acceso al Parlamento. Al menos dos comunicadores resultaron golpeados.