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El llanto de Mujica y de la familia Chávez

Los presidentes Cristina Fernández, José Mujica y Evo Morales frente al féretro de Hugo Chávez / Cortesía: Prensa Miraflores

Los presidentes Cristina Fernández, José Mujica y Evo Morales frente al féretro de Hugo Chávez / Cortesía: Prensa Miraflores

Hugo de Los Reyes Chávez acudió ayer a la Universidad Militar a darle el último adiós a su hijo

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Antes de que el féretro de Hugo Chávez saliera del Hospital Militar Dr. Carlos Arvelo, en San Martín, Caracas, rumbo a la Universidad Militar el miércoles pasado, se registró un episodio cargado de tristeza.
Eran las 9:00 am. La familia del Presidente, el vicepresidente Nicolás Maduro, ministros, Alto Mando Militar e invitados especiales, como los presidentes Evo Morales y Pepe Mujica (Bolivia y Uruguay, respectivamente) estaban en el hall del hospital cuando trajeron el ataúd, y todos estallaron en llanto.
Hubo tres escenas que conmovieron a los presentes. La primera fue ver a Pepe Mujica acercarse a la urna y abrazarla “muy fuerte”. “Fue como un padre que se aferró a su hijo. Como una despedida muy sentida. El hecho motivó a Rafael Ramírez y a Diego Molero (ministros de Petróleo y de Defensa) a darle aliento y ayudarlo a despegarse, pero él se rehusó, por lo que Maduro les dijo que lo dejaran desahogarse. Quienes estábamos allí no aguantamos; lloramos sin importar si éramos hombres o mujeres”, afirmó una fuente.
El segundo capítulo de humanidad lo vivió el hermano del Presidente fallecido, Adán Chávez. El mentor del jefe del Estado, desde sus tiempos en la Universidad de Los Andes, fue hasta el ataúd; lo abrazó; alzó los brazos como quien hace un juramento y se quedó unos minutos que parecieron eternos. Asdrúbal Chávez fue a darle apoyo y lo tomó de un brazo, revelaron fuentes.
La madre del mandatario también mostró todo el amor que sentía por su hijo, no sólo al romper en llanto, sino al aferrarse a la urna, como lo evidencian las fotos que circularon en medios de comunicación.

Dolor de padre. Las personas sintieron la misma impresión al ver ayer en la tarde al padre del Presidente, Hugo de Los Reyes Chávez, aproximadamente a las 5:00 pm, en el salón de la UMV. No había asistido porque fue operado  recientemente.
En compañía de sus otros hijos y nietos vio los restos mortales de Chávez, mientras afuera la gente esperaba su turno. Los seguidores del jefe del Estado se portaron de manera civilizada al entrar al salón castrense; sin embargo, en las colas hubo quienes, víctimas del cansancio, de las largas horas de espera, se cayeron a golpes; otros burlaron las barandas, colocadas por la Policía Militar y la Guardia Nacional y corrieron hasta la entrada del patio de la antigua academia.
El personal militar intentó detenerlos, pero no pudo. Durante el día se registraron cuatro incidentes de ese tipo. A las 9:00 am la gente no aguantó que las colas no avanzaran, tumbaron los metales y corrieron hasta la entrada. Una hora más tarde ocurrió algo parecido. Hubo lesionados, personas con síntomas de asfixia y hasta niños golpeados por quienes querían entrar y despedirse del comandante.
Las colas eran tan largas que los presentes temían que no poder ver a su líder, pues estaba previsto que las exequias terminaran hoy.
“Queremos ver al Comandante”, decían quienes llevaban más de seis horas en el lugar. Unos madrugaron, otros llegaron del interior del país; de Argentina, Nicaragua y Colombia.
“El pueblo unido jamás será vencido”, gritaban a los soldados cuando quitaron las barandas de seguridad; los militares no conseguían cómo garantizar el orden y clamaban por orden y por evitar que hubiera lesionados por los empujones.
“Hay tanta gente que se requiere unos días para que todos puedan verlo”, calculó Luis Tellerías, dirigente del Movimiento Alfredo Maneiro, que tampoco pudo entrar a la UMV. “Es un momento difícil para el país; muy doloroso, pero el Presidente dejó un legado que debemos seguir. Su sacrificio por la patria obliga a todos los revolucionarios a garantizar la unidad perfecta, más que con fines electorales, con la meta de construir una patria socialista”, expresó.
La perdida del Presidente se convirtió para el dirigente y los presentes ayer en la institución castrense en un motivo para conservar el poder. “Chávez, lo juro: mi voto es para Maduro”, señalaban como evidencia de que la campaña presidencial arrancó en medio del dolor por el fallecimiento del líder. “Chávez al Panteón, junto con Simón”, era otra consigna.

El Dato
La música llanera y de Alí Primera sonaron ayer en el patio militar mientras los seguidores del Presidente fallecido hacían colas para ver los restos mortales. “¡Te queremos, Chávez te queremos!”, decían sin ver la posibilidad de entrar y saludar a su líder. Hasta los diputados del PSUV tuvieron problemas para entrar, a pesar de que mostraban las credenciales oficiales. Los soldados alegaban que cumplían órdenes y los conminaban a hacer la cola junto al pueblo llano. Un total de 40 parlamentarios había entrado; afuera quedaron más de 50 legisladores.

Desmantelan sistema de seguridad
Un día después de la salida del presidente Hugo Chávez Frías, su última morada en vida quedó desprotegida.
Durante los 15 días que el jefe del Estado estuvo en el Hospital Militar Doctor Carlos Arvelo, el lugar fue fuertemente custodiada por funcionarios de varios cuerpos de seguridad, pero una hora después de que la carroza fúnebre partió del centro asistencial, Guardia Nacional, Sebin, Policía Nacional, Policía Militar y Guardias de Honor desaparecieron del lugar.
No quedan rastros de los tres detectores de metales a los que eran sometidos pacientes, médicos y empleados antes de entrar al edificio y los ascensores ya no son custodiados por la Guardia de Honor.
Los pisos superiores al 7 perdieron sus protectores. En este nivel del ala sur del hospital anteriormente se encontraban dos guardias de honor y un funcionario de la GN. Ahora sólo se encuentra un guardia y el acceso por la escalera de enfermeras no está custodiado, por lo que se puede subir por esa vía al piso 9, donde se encontraba internado Chávez. Allí las puertas continúan con papel ahumado.
“No pasó ni una hora cuando ya quitaron todo”, dijo Delinay Morales, que llegó el miércoles al centro médico para acompañar a su hija que tiene a su nieta hospitalizada. Indicó que a las 9:00 de la mañana el acceso al lugar estaba negado, los funcionarios aseguraron que después de la salida de la carroza fúnebre con los restos del Presidente podrían entrar a ver a sus familiares.
Personal de seguridad del hospital militar indicó que el equipo de médicos y trabajadores administrativos estuvieron en la entrada de la sede el miércoles para despedir al mandatario. “Se llevó el alma del hospital”, dijo un empleado, que pidió no ser identificado.