• Caracas (Venezuela)

Política

Al instante

“Yo soy lo más hermoso de El Guapo y estoy cansada de comer ñame”

Río Chico 2

Carmen Pacheco, residente de El Guapo / Aly La Riva

Carmen Pacheco es una de las que acudió este martes al centro electoral de la biblioteca pública Francisco de Miranda, en Río Chico, para validar su firma. En medio de un intenso calor, ciudadanos que llegaron en autobuses desde Caracas también manifestaron su descontento por la crisis de salud, la escasez de alimentos y la inseguridad

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La presencia de Carmen Pacheco era evidente, no solo por su alto tono de voz, sino por su capacidad de hablar jocosamente sobre algo tan serio como la crisis que vive el país. Como fiel representante de la región de Barlovento, estado Miranda, es alegre y espontánea. Entre su piel negra y cabellos rulos del mismo color, destacaban su dentadura blanca y la franela amarilla que se puso para ir a validar su firma en el centro electoral de la biblioteca pública Francisco de Miranda, en Río Chico.

“Yo soy lo más hermoso de El Guapo. La mujer de la peluca, la que está cansada de comer ñame”, fue su presentación, celebrada por quienes tenía cerca.

Después de validar su firma este martes, se sentó frente al centro electoral ubicado a pocos metros de la plaza Bolívar, en donde había simpatizantes del oficialismo con sus respectivas franelas rojas.

“El llamado a Nicolás Maduro es a que deje el miedo y se cuente, Venezuela no le pertenece, ni a él ni a Tibisay Lucena. Ellos son los responsables de que la gente se esté muriendo por falta de medicamentos  y de que tranquen la carretera nacional por falta de comida. Por ejemplo, en la otra calle están corriendo de un lado a otro buscando harina de maíz. Tenemos hambre. Éramos felices y no lo sabíamos”, sostuvo.


Foto: Jorge Enrique Espinoza Contreras

Aproximadamente a las 10:15 am la cola para validar la firma se hizo más larga porque llegaron dos autobuses desde Caracas, que salieron desde la Escuela Técnica Popular Don Bosco, en Los Ruices, municipio Sucre. A los que llegaron entre las 7:30 am u 8:00 am les dieron la posibilidad de trasladarlos en autobuses hasta Río Chico porque solo podían validar 1.000 firmas y ya había más de 2.000 personas en cola.

A las 10:20 am el sol era intenso en Río Chico. Los caraqueños podían identificarse porque no sabían “cómo manejar” el calor a pesar de las previsiones que tomaron para hacer la cola: gorras, sombreros, paraguas, ropa fresca y termos de agua.

Pero entre la alta temperatura y el cansancio, se escuchaban gritos de ánimo para quienes con su firma esperan dar comienzo al proceso para revocar a Maduro. “¡Dios los bendiga!”, gritó un conductor que pasaba; “¡Sí se puede!”, dijo otro al ritmo de la corneta de su carro.

Para evitar aglomeraciones, la larga cola de personas estaba en la calle de en frente del centro electoral, una casa blanca con rejas negras, piso de caico y palmeras a los lados. En la entrada podían esperar seis personas e iban pasando de dos en dos para validar su firma en el mismo número de captahuellas.


En medio de la adrenalina del momento, un joven que hacía la cola no hallaba qué hacer. Se sentaba y se paraba continuamente. Uno de los organizadores le dijo: “Siéntese tranquilo y espere”. Él respondió, en voz alta, con la intención de que todos escucharan. “No, aquí ya hemos esperado mucho. Estoy cansado, mientras más rápido mejor. Ya estoy desesperado”. Pero no lo dijo porque estuviera agotado o porque se quisiera ir, su mensaje era que estaba ansioso por validar su firma.

Con ese mismo ánimo también participó en el proceso Juan Espinoza, residente de Río Chico.

“No aguantamos lo que está pasando en el país. Tengo cuatro años enfermo, con problemas en el pulmón derecho y no hallo la medicina ni la papa para poder comer. En este país lo que estamos es pasando hambre. Jamás en la vida se había visto esto aquí”, indicó.

Darwin Rojas se sumó al comentario: “Este gobierno parece que no se diera cuenta de la necesidad que pasa el pueblo. ¿Qué se le puede decir a Maduro? Él no vive en la Luna, él sabe los problemas que vivimos, pero no le importa”.