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La gorra tricolor fue el objeto codiciado en Vargas

Una multitud con gorras tricolor acompañó a Capriles en Vargas / AFP

Una multitud con gorras tricolor acompañó a Capriles en Vargas / AFP

El aspirante presidencial recorrió 15 kilómetros del litoral. Desde negocios, casas, carros y la playa, la gente corrió por una foto o un autógrafo

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Un niño llevaba las piernas llenas de folletos de Henrique Capriles Radonski y emocionado agarraba todo lo que le entregaban quienes, desde antes de las 10:00 am, esperaban al candidato en Caribe para la caravana que realizó ayer en Vargas. Los padres del niño le pasaban los folletos con disgusto. En el parabrisas del carro destartalado tenía pegada una pequeña calcomanía en forma de corazón con el nombre de Hugo Chávez.

Consciente de esa polarización que existe en el país, el candidato presidencial de la Mesa de la Unidad Democrática expresó: “Vamos a cerrar la etapa de la división para tener la etapa del encuentro. Yo quiero que el 7 de octubre en la noche, cuando salgamos a celebrar, cada uno celebre que ustedes fueron protagonistas de ese día histórico. Yo soy el capitán del equipo, pero ustedes son los jugadores para que el equipo gane”.

Las horas de espera bajo el fuerte sol del litoral se amenizaron con música y con los populares abanicos con la foto del candidato. En los autobuses públicos y los camiones abundaban las sonrisas tímidas. No todos se atrevían a manifestar su apoyo abiertamente.

En retribución, Capriles se comprometió con los varguenses a trabajar juntos por un futuro mejor y por eso reiteró que el 7 de octubre se derrotará la violencia y se elegirá el camino de la paz.

Todos quieren lo prohibido

Gabriela Martínez vendía a 90 bolívares la gorra tricolor, símbolo de Capriles. Un objeto que, aseguró, le sirvió para comprar los útiles escolares de sus dos hijos. “Yo no sé quién va a ganar. Yo sólo sé que no pierdo oportunidad de vender esto cada vez que hay algo de la oposición aquí. Ayuda bastante, la gente se vuelve loca”, dijo.

Cerca de mediodía se incorporó a la caravana un grupo de trabajadores del Seguro Social con sus uniformes azules y sus afiches de Capriles en mano. También maestros de varia escuelas públicas del estado asistieron. “¡Aquí están los guaireños de todos lados sin miedo!”, gritaban algunos.

Capriles recorrió, sobre una camioneta, 15 kilómetros desde Caribe hasta Catia la Mar. Los que no se sumaron a la caravana apoyaban sacando sus brazos por la ventana y tocando las cornetas desde carros, camiones y autobuses.

En todo el recorrido, desde los negocios, casas, edificios, la playa o los carros, las personas se acercaban para intentar tocar al candidato. Él lanzaba gorras, las autografiaba, repartía abrazos, besos, y cargaba bebés. Sólo en los entes del Gobierno lo esperaban las personas con sus franelas de Chávez, gritando las consignas oficialistas. La Policía de Vargas colaboró para evitar cualquier enfrentamiento.

Un hombre paró su carro al ver la camioneta de Capriles, lo dejó ahí con las llaves pegadas y la puerta abierta, y corrió para chocarle la mano. Muchos no lo saludaban con entusiasmo, mas bien esbozaban una tímida sonrisa hasta que veían la gorra. Entonces, motorizados, mujeres embarazadas, taxistas y casi todos gritaban esperando que Capriles los viera y les lanzara la tricolor. No falló su puntería. Un pasajero desde el interior de una camioneta pública le pidió la gorra.

Desde la pick up el candidato la lanzó y la metió por la ventana. Hasta los serios en el autobús sonrieron. Ya la gorra no es un accesorio, es el centro de su imagen de campaña. Todos quieren lo prohibido. En un camión sonaba una canción que repetía: “La gorra no se me cae”.

Sin miedo

Capriles realizó el primer cierre de campaña en Vargas. Este mismo ritual lo cumplirá en todos los estados del país.
Allí pidió ir a votar sin miedo y afirmó que a partir del 7 de octubre los trabajadores del aeropuerto, puerto, aduana y demás dependencias de estado Vargas no tendrán que colocarse una camisa de un color para ser respetados. “El futuro significa que cada quien se exprese sin sentir temor. El 7-O que hable el pueblo de Vargas, el 7-O que Vargas se exprese sin miedo”, dijo.

Sobre su presencia en una entidad que ha apoyado con el voto popular al candidato del gobierno durante los últimos 14 años, expresó: “Yo entiendo que algunos les frustre que yo venga a La Guaira y que haya un río de gente en la calle”.

Pero, desde la urbanización Caribe, una zona afectada por el deslave de 1999, Capriles se comprometió a construir las viviendas que no llegaron tras la llamada tragedia de Vargas.

Ayer, también cerró campaña en el estado Barinas.