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Maduro: Impedimos que la oposición impulse un Pinochet 

El Presidente de la República, Nicolás Maduro / AVN

El Presidente de la República, Nicolás Maduro / AVN

La Comisión Presidencial para el Diálogo ha usado “mil vías” para conversar con adversarios y no lo han logrado, reveló

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Nicolás Maduro volvió al Metro de Caracas como presidente de la República. No precisó desde cuándo no compartía con sus ex compañeros de trabajo, pero sí aprovechó la visita para proponer que se instalen las mesas para discutir el contrato colectivo y aprobar recursos.

Estaba feliz porque el Metro produce 3.000 repuestos, lo que significa un ahorro de divisas, aunque expresó un temor: la supuesta existencia de una conspiración en su contra, dirigida por Roger Noriega, Otto Reich, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe y sectores de la oposición. Aseguró contar con pruebas. “Tienen planes para derrocarme y desaparecerme, pero no lo lograrán. Estamos protegidos por Cristo redentor y las bendiciones del comandante Chávez. Detrás están Noriega, Reich y Uribe Vélez, quien quiere asesinarme. Uribe es un asesino”, dijo ante “2.000 trabajadores”, según VTV, cuya transmisión presentó fallas de audio y video. Aconsejó no promover la violencia por las consecuencias. “¡Sería imposible controlar al pueblo y la Fuerza Armada! El pueblo saldría por millones a las calles a demostrar su fuerza, con la Constitución, a defender esta patria. Tengo el apoyo absoluto de los soldados”.

El Presidente reveló que la comisión de diálogo, integrada por Cilia Flores, Diosdado Cabello y Jorge Arreaza, ha intentado “por mil vías” conversar con la oposición y ha sido imposible. “La derecha los tiene secuestrados”, señaló. Recordó su disposición de hablar “hasta con el diablo” y que Capriles replicó que no se reuniría con “un ilegítimo”: “No nombré a nadie; sólo al diablo y me respondió alguien. Estoy dispuesto a hablar hasta con el diablo por la paz de Venezuela. Chávez fue capaz de darles la mano y recibir en Miraflores hasta a los diablos; no los Danzantes de Yare, sino los diablos danzantes de la burguesía”.


“Inyección de odio”. Al estilo de Chávez, manifestó que sus adversarios han “infectado el virus del odio, intolerancia y fascismo” a venezolanos y, por eso, suenan las cacerolas y pretenden tumbarlo como pasó con Salvador Allende en Chile y colocar a una militar de derecha en el poder. “Impulsan a un Pinochet, pero lo hemos impedido por la victoria del pueblo”, expresó.

A pesar que los videos muestran cómo diputados del PSUV agredieron a sus colegas de la oposición, luego que sacaron una pancarta que decía “Golpe al Parlamento”, Maduro responsabilizó a Julio Borges de iniciar la pelea como parte de un guión que busca la intervención internacional de Venezuela y salpicar a Cabello.

“Llegaron a provocar la violencia. Lamentablemente no debe haber violencia. ¿Cómo hacen los diputados de la revolución si les echan gas paralizante, les tiran una silla, los insultan y empujan? Hay dos opciones: dejarse golpear y retirarse o defenderse. Borges salió golpeado, vino un diputado nuestro y lanzó las manos con más rapidez. Querían atacar a Cabello, con quien estoy unido así, como un puño”, dijo sobre eventuales planes para dividir al presidente del Parlamento y a su persona. Sin ánimos de justificar la reacción del PSUV, comentó que “una diputada” les decía a los oficialistas: “Chávez se murió”, lo que originó que fuera golpeada.