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"Las elecciones en Venezuela no deben ser una pieza de ficción"

 José Carlos Aleluia / O'Globo- OEA

José Carlos Aleluia / O'Globo- OEA

El diputado brasileño José Carlos Aleluia aseguró que dejar la observación en manos de la Unasur sería como dejarle la llave del gallinero al zorro

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Desde la Cámara de Diputados de Brasil, el parlamentario José Carlos Aleluia, del partido opositor Demócratas, ha sido una fuerte voz crítica frente a los errores del gobierno de Dilma Rousseff. 

El dirigente advierte que su país, como Argentina, se acerca peligrosamente a situaciones que vivió Venezuela cuando el chavismo comenzó a socavar las instituciones democráticas. 

Aleluia encabezará una comisión de diputados brasileños que visitará el país con una misión clara: "Defender la democracia en Venezuela es defenderla en toda América Latina". 

"Esta visita oficial se hará bajo el respeto a los preceptos democráticos y la soberanía venezolana", dice. 

¿Cuándo será y quiénes lo acompañarán? 

Aún no hay fecha, pero debe contar con los principales parlamentarios que discuten las relaciones externas del país. Ya hemos hecho varios intentos a través del Ministerio de Relaciones Exteriores. 

Nos mantuvimos en contacto con el embajador de Brasil, pero estamos encontrando todo tipo de obstáculos, incluso de nuestra propia diplomacia. 

¿Por qué quieren viajar a Venezuela? 

Para observar el estado en que se encuentra la democracia de ese país. Queremos cumplir un papel que el Ejecutivo brasileño ha omitido. Vamos a hacer valer los buenos lazos que siempre han unido a nuestros pueblos y conocer el escenario político, la situación de los presos políticos y cómo se encuentran las fuerzas opositoras al gobierno de Maduro. 

También queremos hablar con representantes del gobierno. 

— ¿No temen que sean agredidos como ya ocurrió con los senadores? 

Maduro puede ser un déspota irresponsable, pero no es tonto. El incidente con nuestros senadores tuvo una inmensa repercusión negativa en todo el mundo y ayudó a revelar aún más la imagen autoritaria y la arrogancia que ha marcado a su gobierno. La prensa de América Latina estará con los ojos bien abiertos y cualquier intento de colocar a sus colectivos en nuestra contra va a generar una grave crisis política en nuestro continente. Eso también podría dañar aún más la imagen de su amiga Dilma Rousseff, que afronta sus peores índices de popularidad y no puede pasar por otra vergüenza como sería ver que su amigo dictador ataque a otros parlamentarios brasileños. 

— ¿Piensa que en Venezuela hay una dictadura? 

Estoy convencido de que en Venezuela ya no existen los signos vitales de la democracia. Las instituciones fueron perdiendo gradualmente su indispensable independencia. 

Lo mismo está sucediendo en Brasil y en Argentina, aunque en etapas menos avanzadas. 

Todos estos gobiernos operan de acuerdo con la cartilla del Foro de Sao Paulo. Avanzan sobre el Poder Judicial, el Parlamento, la prensa y mutilan la Constitución, estrangulando cualquier voz opositora. 

Defender la democracia en Venezuela es defenderla en toda América Latina. 

— Se acerca el país a una crisis humanitaria? 

Venezuela vive una crisis humanitaria y está sofocada por un gobierno autoritario. 

Los relatos que recibimos sobre saqueos, asesinatos y escasez son muy preocupantes. Lo que más nos asusta es que lo que vemos hoy en día en Venezuela está comenzando a suceder aquí en Brasil. De todas las medidas de austeridad necesarias para ajustar la situación, el primer paso es quitar ese modelo de gobierno. No hay salida a la crisis en Venezuela que no pase por el fin del régimen bolivariano. 

¿Las parlamentarias contribuirán a superar la crisis? ­

Creo que la situación ha llegado a un punto tan complicado en Venezuela que ni las maniobras a las que están acostumbrados en el gobierno podrán ocultar la situación real del país y el clima de descontento popular. Ahora tenemos que empujar al máximo para que los observadores internacionales tengan las condiciones para garantizar un mínimo de transparencia. Por más que las instituciones estén destruidas, es preciso salvar el proceso electoral para que las elecciones en Venezuela no sean una pieza de ficción como lo son en Corea del Norte. 

La oposición exige observación electoral de la OEA, la ONU y la UE, pero el CNE solo admite a la Unasur. ¿Es suficiente la Unasur? 

No. La Unasur no es más que un títere del Foro de Sao Paulo, Lula y Maduro, y no posee credibilidad internacional. Como dicen en Brasil, dejar que la observación electoral esté en manos de la Unasur sería como dejarle la llave del gallinero al zorro.