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"No podemos perder la calle, el derecho de protestar"

El alcalde electo de El Hatillo asegura que triunfó por un liderazgo propio, que no dependió del apoyo de Leopoldo López. Niega que sea muy joven para asumir su nueva responsabilidad

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David Smolansky se demora al caminar entre los pasillos de Voluntad Popular porque de cada oficina salen a felicitarlo por su victoria en El Hatillo. Ahora, cobró protagonismo en su partido. Tiene 28 años de edad, pero con la ayuda de la barba y una chaqueta sobria, luce mayor. Las 13.607 personas que votaron por él, restaron relevancia a las críticas que recibió por ser muy joven para manejar una alcaldía. Con una sonrisa de orgullo –siempre aclara que no quiere sonar arrogante–, recuerda que Leopoldo López y Henrique Capriles también eran muy jóvenes cuando asumieron en Chacao y Baruta, lo que no les impidió dejar buenas gestiones.

Celebra que su partido haya sido el que más alcaldías ganó el 8-D porque “trabajó durante años en municipios a los que la oposición no ha ido y el chavismo olvidó”. Cree que una gestión transparente, junto con la protesta pacífica, es el camino para cambiar el país.

–Voluntad Popular es el partido que se lleva más alcaldías (18), incluida El Hatillo. ¿Cómo lo interpretan?

–Como partido político creo que se consolida nuestro crecimiento y el trabajo que hacemos desde hace cuatro años. Nunca habíamos participado en unos comicios locales y si de algo estamos seguros es de que lo más fuerte que tenemos es la organización de base. 16 de las 18 alcaldías que ganamos se las quitamos al PSUV. Algunas importantes como Maturín, en Monagas; Guasdualito, en Apure, y Valera, en Trujillo. Son resultados de un trabajo de años. Pero también son importantes todas las alcaldías que ganó la MUD.

–¿A qué se debe que la mayoría se las quitaran al PSUV?

–Al trabajo de base. Cuando nació Voluntad Popular siempre tuvo como premisa ir a las comunidades a las que la oposición no había llegado y muchas de esas comunidades estaban abandonadas por el chavismo. Es un trabajo de años. Para ser un líder político, primero hay que ser un líder social. Nuestros dirigentes del partido entendieron que no todos los problemas en el país son homogéneos. Evidentemente, hay un gran problema económico que afecta a todos los venezolanos, pero cada comunidad tiene sus particularidades. Hay comunidades a las que no les llega el agua, otras sufren por el secuestro, otras tienen apagones. Teniendo en cuenta eso, se hicieron los planteamientos.

–¿Hubo sorpresa en El Hatillo? Su candidatura fue corta.

–Se debe a un trabajo de hormiguita. La gente me conoció públicamente por el movimiento estudiantil, por un trabajo nacional tras el cierre de RCTV y la reforma constitucional. Luego se fundó Voluntad Popular. Pero yo he vivido más de 20 años en el municipio El Hatillo. Es un trabajo vecinal, todos los días a las 7:00 de la mañana repartíamos volantes con nuestra propuesta de “El Hatillo, municipio blindado” y trabajábamos hasta las 11:00 de la noche, con asambleas ciudadanas. Es un resultado que debemos asumir con humildad y responsabilidad. Evidentemente, se apostó por la renovación del liderazgo.

–¿Fue determinante el apoyo de Leopoldo López? Henrique Capriles no se inclinó por nadie en El Hatillo.

–Yo fui el único candidato que respetó el acuerdo y nunca utilicé el liderazgo de Capriles durante la campaña. Nuestras elecciones fueron ganadas con liderazgo propio, a pulso. A nuestras asambleas nos acompañó Leopoldo López, Freddy Guevara o Antonio Rivero. Con los otros pasó lo mismo, a Diana D’ Agostino la acompañó Henry Ramos Allup o Delsa Solórzano. A Elías Sayegh, Ramón Muchacho o Carlos Ocariz. Creo que el vecino supo distinguir quién tenía las propuestas más serias, el mejor equipo o quién había hecho el trabajo más cercano.

–¿Con estás 18 alcaldías Leopoldo López se perfila como un líder nacional?

–Leopoldo López está consolidado desde hace años como un importante líder nacional, como una de las principales referencias de la alternativa democrática. Visitó más de 150 municipios en estas elecciones; lo ha hecho en las campañas presidenciales y regionales. Que su partido haya ganado 18 alcaldías demuestra, definitivamente, su liderazgo y el de nuestros alcaldes y concejales.

–¿Qué edad tiene?

–28.

–Algunos dirigentes dicen que es muy joven para ser alcalde.

–Leopoldo López tenía la misma edad que yo cuando asumió en Chacao, donde hizo una gestión ejemplar. La misma edad tenía Henrique Capriles Radonski cuando arrancó en Baruta. La edad no determina la madurez. Nosotros venimos desde los 20 años dando una lucha intensa en el país. Paradójicamente, la única derrota que se llevó Chávez fue la que le originamos los estudiantes en 2001, cuando apenas teníamos 21 años de edad. Esa generación de 2007 se consolida, esos valores están vigentes. Hace unos años tomamos las calles con nuestras manos blancas, hoy nos toca otro papel, que es el servicio público.

–¿Hubo guerra sucia en El Hatillo?

–Nosotros siempre llevamos una campaña de altura, respetuosa y tolerante. Siempre dijimos que sobre cualquier aspiración está El Hatillo, Venezuela, la unidad. Es muy importante que a partir de ahora si hay algún trapo sucio, se lave en casa. Tenemos un compromiso con los hatillanos. He dicho a todos los que compitieron que sus propuestas son bienvenidas. El adversario no está en El Hatillo, está en otro lado.

–¿Cómo ve los resultados del 8-D? Ramón Guillermo Aveledo puso su cargo a la orden. ¿La MUD debe renovarse?

–Dentro de la MUD hemos pasado por un proceso de reflexión, hemos vivido una campaña con un ventajismo muy fuerte del PSUV; el cerco mediático cada vez es mayor y creo que es muy importante seguir incentivando en la MUD la renovación de liderazgos. Es importante reinventarnos o cambiar ciertas políticas que tenemos a lo interno en la MUD, es sano, forma parte del ejercicio democrático, pero eso no debe quebrantar la unidad, debe fortalecerla.

–¿Es pertinente que la MUD continúe como institución?

–Es muy importante que la MUD permanezca. Involucrar a distintos partidos con distintos actores ha dado su resultado. Ahora, que reflexionemos, nos reinventemos y hagamos algunos ajustes es algo sano. Hay que corregir, abrir espacio a nuevos dirigentes, con la participación ciudadana y sin miedo a la protesta pacífica.

–El año que viene no hay elecciones. ¿Qué debe hacer la oposición?

–Trabajar desde la base. Lo más importante es que las autoridades que fuimos elegidas podamos solucionar los problemas locales, pero también afrontar la aguda situación nacional que tenemos. Maduro plantea desconocer la descentralización e implantar el modelo comunal. ¿Cómo se defiende? Con una gestión transparente, eficiente, con propuestas serias que se puedan cumplir, con participación ciudadana. Además, no podemos perder la calle, el derecho de protestar está consagrado en la Constitución, de manera pacífica. Hay que luchar para recuperar la democracia, que en Venezuela es muy frágil.

–Voluntad Popular ha insistido en que el 8-D era el primer paso para el cambio de gobierno. ¿Qué se hará ahora?

–Todo lo que mencioné.

–¿Y el revocatorio que proponían, la constituyente, la renuncia?

–Bueno, todo eso, dentro del marco de la Constitución, son discusiones que tenemos que dar a lo interno del partido y de la MUD. Pero insisto, debemos ser autoridades eficientes y transparentes y no perder nuestra capacidad de protestar. En 2007 no ganamos por grandes pancartas ni cuñas televisivas, sino porque supimos combinar la campaña bajo protesta, que es muy distinto al voto bajo protesta.  Fuimos a la Asamblea Nacional, a la Fiscalía, a la Defensoría. Está la famosa imagen cuando nos quitamos las camisas rojas en el Parlamento, cuando nos encadenamos en el CNE. Nos tocó enfrentar el gas del bueno y los perdigones. Muchos vieron el peor rostro de quien estaba en Miraflores y ganamos.

–Uno de los problemas en el municipio son las construcciones, ¿cómo frenará el Plan Especial San Antonio?

–Los tiempos de construcciones anárquicas en El Hatillo se tienen que acabar, ya está bueno de construcciones ilícitas, sin permisos. Eso no quiere decir que uno sea un retrógrado y el día de mañana no permita espacios para la educación y la cultura. Nos opusimos al Plan Especial San Antonio, porque en 30 hectáreas se harán 613.000 metros cuadrados de construcción, lo equivalente a 28 centros comerciales Paseo El Hatillo, sin garantía de vialidad, servicios básicos y contra el medio ambiente. Los nuevos concejales firmaron un documento en el que se comprometen a echar para atrás el Plan San Antonio.