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“No hay conspiración que explique las colas, sino un gobierno corrupto”

Oscar Arias advierte que la división y la venganza no llevarán al país a un futuro mejor / AFP - ARCHIVO

Oscar Arias advierte que la división y la venganza no llevarán al país a un futuro mejor / AFP - ARCHIVO

El ex presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz consideró que es hora de adoptar un régimen democrático

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Para el ex presidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, Oscar Arias, el régimen chavista, después de 15 años, se encuentra en su peor estado por la caída de los precios del petróleo y el deterioro de las condiciones fiscales. Afirma que el acaparamiento por parte del gobierno de los servicios esenciales ha impactado la vida de los venezolanos y que por esas circunstancias, ahora sí parece insostenible el régimen.

Arias destaca: “Maduro puede hacer todas las contorsiones retóricas posibles, calificando la situación de ‘guerra del petróleo’ y de intento de ‘colonización mediante el colapso económico’, pero ningún otro país en años recientes ha dispuesto de mayores recursos con peores resultados.

Ningún otro gobierno ha dilapidado sus ingresos de una manera tan temeraria. Nadie más que el régimen chavista es responsable por esto. No hay conspiración internacional que explique que las colas para comprar harina o jabón duren dos días. Eso solo se explica por la existencia de un gobierno corrupto, ineficiente, dedicado al culto de la personalidad y obsesionado con ocultar el fracaso de un modelo que ya no hay forma de subvencionar”.

Respuestas ahogadas. Arias afirmó que una democracia canaliza el descontento popular con eficacia y rectifica con prontitud, pero “Chávez y Maduro se encargaron de ahogar esa capacidad de respuesta. Ahora Maduro más bien aprieta el puño con mayor fuerza, intentando acallar a quienes alzan la voz”.

En este punto menciona la detención de Leopoldo López y el juicio contra María Corina Machado, lo que a su juicio no hace sino confirmar que el gobierno ha perdido el control.

Hace un llamado a todos los demócratas, no solo venezolanos, para ayudar a Venezuela a que logre una transición democrática. Recomienda que la crisis de legitimidad del chavismo sea contrarrestada con la legitimidad de la oposición. “Nos corresponde a todos colaborar para que ocurra un cambio, y que ocurra de forma pacífica”.

Pide no caer en el error de remover a una persona específica, porque la prioridad debe ser la institucionalidad democrática, restablecer el Estado de Derecho y la separación de poderes, y advirtió que es indispensable abandonar la intromisión de las fuerzas armadas en la vida civil.

Acotó que la legitimidad de la oposición debe derivarse de su adhesión  a principios, a un un compromiso con el respeto a la institucionalidad y la negativa a utilizar la violencia como moneda de cambio.

Liderazgo responsable. Consideró que en este momento no hay nada más apremiante que la situación de desabastecimiento y racionamiento, lo que hace escalar el riesgo de la violencia. Llama a la oposición a ejercer un liderazgo responsable y a la comunidad internacional para que vuelque sus ojos sobre Venezuela.

Dejó en claro que se está en un punto de inflexión ante la situación económica de Venezuela, y que el aislamiento político y la presión internacional pueden generar resultados positivos.

Ve como un primer paso para restablecer la democracia la libertad de los presos políticos y advierte que la división y la venganza no llevarían al país a un futuro mejor. Para ello es necesaria la inclusión pacífica e inteligente.

Confía en que los venezolanos “sabrán reconocer que el régimen chavista pudo haber tenido en sus inicios intenciones nobles”, pero que su fracaso es indiscutible. “El modelo económico que quizás alguna vez estuvo inspirado en la justicia social ha desembocado en la escasez y la necesidad”, dijo.

Apuntó que es hora de “adoptar un régimen que se sostenga, de una vez y para siempre, sobre valores democráticos”.