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La carta que escribió Lorent Saleh desde su celda

Lorent Saleh / FOTO: Archivo

Lorent Saleh / FOTO: Archivo

El dirigente estudiantil da su opinión sobre el proyecto de Amnistía y Reconciliación

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Lorent Saleh escribió una carta desde su celda en la sede del Sebin en la que sostiene que el proyecto de Amnistía y Reconciliación que plantea la Asamblea Nacional de mayoría opositora no solo es una herramienta legal para “liberar presos políticos”, sino parte de un proceso necesario para encaminar el país hacia la democracia y el desarrollo.

A continuación, el texto:

Amnistía: Política civilizada vs. Violencia institucional

“La gobernación pacífica es un valor civilizado comparado con la anarquía o con el ejercicio arbitrario del poder” (Crick, 2001). Es evidente que quienes gobiernan Venezuela desde 1998 han agudizado su preferencia por el uso de la violencia y las prácticas arbitrarias para mantener el poder. La mejor muestra somos quienes nos encontramos tras las rejas en abierta violación a nuestros Derechos Humanos. En nuestro caso, desde el Ministro, pasando por el Juez, Fiscales y funcionarios de seguridad han reconocido que es un montaje mediático, y que nuestra detención obedece a razones estrictamente políticas, motivo por el cual llevamos 17 meses encerrados en los sótanos del SEBIN y 17 diferimientos de la audiencia preliminar por ausencia de pruebas en nuestra contra. Lo peor es que pasan de 70 los casos de opositores secuestrados por las fuerzas de seguridad del Estado. Cada caso es una realidad aberrante, un sufrimiento familiar y una muestra de incapacidad política. Sería ingenuo creer que quienes fueron formados en cuarteles o en escuelas comunistas harían uso de la política para gobernar.

Por Política entendemos la actividad mediante la cual se mantiene el orden de manera pacífica en una sociedad, lo cual se logra a través de la conciliación entre grupos diversos de intereses que se reconocen entre sí. El ejercicio del poder no debe ser confundido con la política; no todos los dirigentes sociales o quienes se interesan en lo público son precisamente políticos. Político es aquel que tiene capacidad de diálogo y ha cultivado la sabiduría necesaria para lograr acuerdos con quienes naturalmente piensan distinto a él, en beneficio del colectivo. Ahora bien, se puede decir que ha sido la ausencia de la política en la dinámica pública venezolana y la preferencia por la violencia institucional, el terrorismo estatal y la incapacidad de reconocimiento de las distintas fuerzas, lo que ha causado este retroceso social al cual llamamos crisis. En medio de este panorama, hoy muchos se preguntan por qué el proyecto de “Amnistía y Reconciliación” es prioridad.

Tomando en cuenta que la mejor manera de gobernar es a través del consenso político, no podemos ver este proyecto sólo como una herramienta legal para “liberar presos políticos”, sino como parte de un proceso necesario para encaminarnos hacia la democracia y el desarrollo. Como bien decía el politólogo Samuel Huntington, “Dos grupos que se consideran sólo como enemigos irreconciliables, no pueden construir la base de una comunidad”.

Con gran esfuerzo la MUD ha dado ejemplo de cómo manejar las diferencias y sus intereses en beneficio del bien superior, y lo demostró con la escogencia de la Directiva de la AN y el rescate del decoro en el Legislativo. Además, confieso que cuando me informaban de la desesperada jugada del TSJ, no estaba seguro de cuál podía ser la mejor estrategia que debía tomar la MUD, pero fue precisamente una respuesta política que pude entender mejor al desarrollarse los acontecimientos y estudiar la historia democrática venezolana. Se demostró que en la política perdiendo también se gana; no se debe temer a retroceder un paso frente al adversario si es en aras de mantener el terreno de debate y diálogo. Quiénes nos dedicamos a lo público sabemos que esto es difícil de aprender.

Cuando hablamos de Amnistía y Reconciliación no debemos pensar sólo en libertad, sino en desechar la violencia y la represión para rescatar la política e iniciar un nuevo capítulo de paz y entendimiento.