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Vicepresidencias para construir Estado popular no tienen asidero constitucional

El miércoles comenzaron a trabajar en Miraflores las vicepresidencias de la “nueva etapa de la revolución” | Foto Prensa Miraflores / Archivo

El miércoles comenzaron a trabajar en Miraflores las vicepresidencias de la “nueva etapa de la revolución” | Foto Prensa Miraflores / Archivo

“El sacudón se creó para seguir instaurando burocracia en entes y organismos”, señaló el diputado de Primero Justicia Miguel Pizarro 

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El gobierno cuenta con otras seis vicepresidencias, figuras sin asidero constitucional que posesionan a “los hombres fuertes de Maduro”, como los llaman por sus responsabilidades, atribuciones y puestos clave.

El presidente Nicolás Maduro está a la cabeza de la nueva fase, que denominó “cinco revoluciones”: “Hay que cambiarlo todo, hacer una revolución en el Estado”, planteó el mandatario al vicepresidente ejecutivo, Jorge Arreaza, y a los vicepresidentes de Economía, Rodolfo Marco Torres; Seguridad Alimentaria, Yván Gil; Planificación y Conocimiento, Ricardo Menéndez; Soberanía Política, Rafael Ramírez; Desarrollo Territorial Socialista, Elías Jaua, y Desarrollo Social y Misiones, Héctor Rodríguez.

La Constitución nacional, sin embargo, no establece la figura de vicepresidentes. Desde el capítulo II, del Poder Ejecutivo, artículo 225 (que define la estructura del gobierno), hasta el artículo 236 (que señala las atribuciones del presidente) solo recoge la de vicepresidente ejecutivo.

En cambio, la Constitución de Cuba reconoce esos puestos en el Consejo de Ministros, integrado por el jefe de Estado y de gobierno, el primer vicepresidente, los vicepresidentes, los ministros, el secretario y demás miembros que determine la ley.

El diputado de Primero Justicia Miguel Pizarro señaló: “El sacudón se creó para seguir instaurando burocracia en entes, organismos, instancias que no resuelven los problemas. El sacudón fue propaganda, anuncios y enroque burocrático”.

¿En qué consisten las revoluciones?

La primera, revolución económica, cuenta con siete ministerios. El fin: acabar con el rentismo petrolero. Miraflores quiere una “Venezuela productiva”, incluyendo a sectores privados a los que el miércoles les asignaron 500 millones de dólares a través del Fondo Especial para la Ofensiva Económica, administrado por Bandes.

La segunda, revolución del conocimiento, consistiría en levantar un andamiaje académico y científico, con el trabajo de ocho ministerios. Maduro concibe esta fase como “liberadora”, productora de conocimientos e investigaciones propias.

La tercera, revolución de las misiones socialistas, cuyo eje central será la construcción de bases de misiones en los sectores más vulnerables.

La cuarta, revolución política del Estado, implica el objetivo político y estratégico. Maduro pretende “tumbar” el Estado burgués y construir otro: “el Estado democrático popular”, para lo cual pidió la ayuda del Alto Mando Político-Militar de la Revolución, del PSUV y de los aliados.

 La quinta,  revolución socialismo territorial, plantea la reorganización del mapa político y geográfico. El vicepresidente Elías Jaua, que será juramentado hoy por Maduro, visualizará el modelo comunal como una nueva forma de gobernar sin estructuras, bajo la premisa ambientalista.

Evocación retórica y estética
El politólogo Heiber Barreto dijo sobre las nuevas vicepresidencias y sus fines: “Maduro solo aderezó el discurso, habló de cinco revoluciones para evocar los cinco motores de Chávez y quedar como quien continúa el legado del comandante. Fue una cuestión retórica, estética, porque no explicó en qué consisten”.

El militante del PSUV y miembro de la corriente Marea Socialista agregó: “Fue una evocación de los cinco objetivos históricos de Chávez porque, por ejemplo, no habló de cómo combatir la corrupción, a pesar de que desde 2013 tiene una ley habilitante para atacar este mal, y no vemos acciones para lograr la devolución del dinero desfalcado por el control de cambio. El gobierno debe abrirse a una auditoría pública”.