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De Miami a Nueva Orleans: nuestro voto "cajun"

Al menos 7.000 venezolanos viajan 1.350, kilómetros de Miami a Nueva Orleans, en una caravana de autobuses que finalizaría el domingo en unas elecciones consideradas históricas | Foto: Cortesía Fernando Núñez Noda

Al menos 7.000 venezolanos viajan 1.350, kilómetros de Miami a Nueva Orleans, en una caravana de autobuses que finalizaría el domingo en unas elecciones consideradas históricas | Foto: Cortesía Fernando Núñez Noda

Los votantes venezolanos en Estados Unidos atravesaron los estados de Alabama y Mississippi para cumplir con su país

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Para mi esposa Milagros y para mi ha sido mucho más que un viaje de 1400 kilómetros. Ha sido un compromiso profundo con nuestras convicciones y lo que pensamos que debe ser el mejor futuro posible para Venezuela. Para llegar a nuestro destino sopesamos varias opciones: por avión, en los autobuses que se habilitaron para llevar votantes de Miami a Nueva Orleans, o irnos manejando en un camino que ya habiamos hecho en la primavera de este año con fines estrictamente vacacionales. Como íbamos a cubrir el evento para un medio local del Sur de Florida (Venezuela Al Día) decidimos irnos en un carro alquilado, para tener mayor control de nuestra agenda y poder recoger información desde el día anterior a la votación.

Salimos  el viernes 5 de octubre a las  6 de la tarde (hora de Miami). Luego de dejar a nuestros dos hijos en casa de una amiga que se ofreció a cuidarlos, porque ella no podía votar. A ella le agradecemos profundamente ese gesto, que fue de cariño hacia nosotros, pero también fue su aporte a ese éxodo magnífico que se realizó. Se nos hizo de noche cruzando la autopista Turnpike de Florida, hasta un poco al norte de Orlando, que empalma con la Interestatal 75 que nos llevó mas al norte pasando por poblaciones como Gainsville y Ocala. En esta última nos detuvimos a las 10 de la noche a comer. Como hay tantos latinos en el Sur de Florida, nosotros solemos bromear  con que mas allá del condado de Miami Dade, empieza realmente los Estados Unidos. Esa noche cenamos una comida típicamente Country, lo cual nos recordó que ya estàbamos en "Estados Unidos".

Seguimos el camino y atravesamos una espesa neblina que nos acompañó toda la noche. Aunque ya el cansancio nos acechaba, decidimos alcanzar la Interestatal 10, una magnífica autopista que recorre el sur de los Estados Unidos de costa a costa. Una vez alli pasamos la noche en el pequeño pueblo de Live Oak, arropados por la niebla.

Nos levantamos muy temprano, a las 6 de la mañana para retormar el viaje. En la I10 comenzamos a ver una gran caravana no planificada de automóviles, autobuses y vans que iban en la misma dirección con banderas, letreros y señas que no dejaban dudas de quienes eran y adonde iban. Las preferencias electorales de estas personas tambien estaban claramente indicadas..

Nos detuvimos en dos estaciones de gasolina y nos sorprendió que en ambos casos nos encontramos con venezolanos muy entusiasmados, todos  con historias distintas. Un señor que viajaba con su  esposa e hijos, nos dijo que había viajado contraviniendo recomendaciones médicas, "por nada del mundo iba adejar de venir" afirmó enfáticamente. Otra familia nos regaló dos gorras tricolores, pues no teníamos. Con todos nos fotografiamos, y esas imágenes fueron publicadas en una bitàcora fotográfica de El Nacional Web.

Atravesamos los estados de Alabama y Mississippi, dos estados sureños que tienen costa en el Golfo de Mexico. Llegamos a Nueva Orleans a la 3 de la tarde del sábado. Un amigo nuestro, que vive en esta ciudad, nos había dicho que habían importantes reuniones de testigos, miembros de mesa y voluntarios a las 4 de la tarde, por lo cual pensábamos que estábamos tarde (habia que llegar al hotel, registrarse, cambiarnos, etc.). Pero nos alegró saber que al pasarnos a la hora central teníamos sesenta minutos menos. Asi que fuimos a la reunión de voluntarios. Allí pudimos aprecia el hermoso y difícil trabajo que hicieron estas personas, ante circunstancias adversas, para apoyar a los votantes y hacerles el proceso lo mas cómodo posible. El Consulado organizó el evento estimando una asistencia de 2000 personas, (y los voluntarios estimaban mas  de 8000), por lo cual los retos logísticos eran muy grandes. La ciudad colaboró mucho, compensando el déficit de servicios, y el trabajo de los voluntarios, fue ejemplar.

Fuimos al hotel a descansar, y en la noche salimos al siempre fascinante y sorprendente French Quarter, específicamente a la celebérrima Bourbon Street, la "calle del pecado". Aquello pacía un festival de la venezolanidad. Había cientos de compatriotas caminando esas calles de jazz y desenfreno, con banderas, gorras, y emblemas patrios. Por cierto, nos encontramos a muchos amigos. Los venezolanos incluso, eligieron un lugar de esa calle para reunirse, "The Krazy Korner", cuyo balcón tenía una inmensa bandera de Venezuela.

Al dia siguiente fuimos al Ernest Morial Convention Center, a votar y a cubrir el evento. Nos sorpendió la cantidad de gentenque vimos. La cola se extendía unas cuatro cuadras y el entusiasmo se palpaba en el ambiente. Periodistas de los mas importantes medios de habla hispana e inglesa de la zona y de los Estados Unidos estaban presentes. Tomamos abundantes fotos, entrevistamos a miembros de organizaciones, activistas y voluntarios, nos encontramos con amigos que teníamos años sin ver.

En aproxiadamenre dos horas y media de cola, pudimos ejercer nuestro derecho, alli nos enteramos de que esta movilizacion no tiene precedente en la historia de Venezuela y de muchos otros paises de América Latina, al lograr que miles de personas confluyeran en un mismo punto, un mismo día para expresar su voluntad política. Al redactar esta nota no tenemos idea de las cifras oficiales de electores, pero estamos seguros de que se batieron records de asistencia en relación a eventos electorales del pasado.

A la una y media, hora de N.O. asistimos a una misa en la hermosa catedral de St. Louis en el centro de la Vieux Carrè, oficiada por el padre Israel Mago, párroco de la ciudad de Doral, Florida, y dedicada a los venezolanos que visitamos la ciudad para votar. Fue un servicio muy hermoso, en el que se predicó la necesidad de unirnos como país, de conciliar las diferencias, y recordar que, ante todo, segun palabras del oficiante, somos todos hijos de Dios.

Una comida cajun (gumbo y PoBoy de camarones) fue nuestra despedida culinaria  una ciudad famosa por su cocina de mariscos y otras delicias.  Al pasa frente al centro de votación a las 4 de la tarde, para tomar camino de vuelta, aún había gente votando.

Estas líneas las escribo en la I10, en elEstado de Mississippi, de vuelta a Florida.

Dos reflexiones finales. Como dijo el poeta Cavafis, lo importante es el camino. Votar fue solo la concreción de un viaje que se hizo sobre las carreteras y autopistas, pero sobre todo dentro  uno mismo, buscando reafirmar aquello en lo que creemos. Y, también, que no hay poder ni imposición que sea mas fuerte que la voluntad humana cuando quiere seguir el verdadero impulso de su corazón.