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Unasur presenció irregularidades con uso de máquinas captahuellas

Dos brasileños observaron cómo los equipos validaban trazas dactilares que no correspondían a los votantes y los autorizaba para sufragar

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Una delegación brasileña que formó parte de la misión que envió Unasur a Venezuela para acompañar los comicios presidenciales del 14 de abril constató el funcionamiento irregular de las máquinas captahuellas en el centro de votación del colegio Santa Rosa de Lima, en Baruta, Miranda.

El hecho quedó asentado en un acta que levantaron los miembros de mesa y testigos electorales reunidos en la instalación educativa en la que están habilitados 8.621 electores.

La falla de los equipos no impidió a la misión de la organización suramericana convalidar los resultados y la transparencia del proceso en el que Nicolás Maduro, candidato del oficialismo, venció por un margen de 1,59% a Henrique Capriles Radonski, según los resultados del Consejo Nacional Electoral que han sido cuestionados por el aspirante de la Mesa de la Unidad Democrática.

Las máquinas, que forman parte del Sistema Integrado de Autenticación, deben identificar a cada votante antes de desbloquear los equipos para ejercer el sufragio: de esa manera se impide que la misma persona vote más de una vez.

La anomalía que motivó el reclamo ciudadano fue descubierta a las 5:00 pm. La hija de una anciana que acudía a votar posó por error su dedo pulgar en una máquina captahuella.

El sistema inmediatamente la habilitó para sufragar aunque eso no debió ocurrir porque el proceso de verificación se realizaba con el número de cédula de su madre. La mujer notificó el error a los operadores, testigos y miembros de mesa. Justo en ese momento, dos acompañantes de Unasur, los brasileños Matías Giménez y Felipe Goulat, estaban observando el proceso.

María Elena Arnal, testigo de la Mesa de la Unidad en ese centro, recuerda que inmediatamente comenzaron a probar si pasaba lo mismo con las captahuellas de las otras 15 mesas electorales que hay en el colegio.

En el acta, que también fue firmada por el operador de la máquina de votación, se expone lo sucedido: varios electores pasaron por las mesas y comprobaron que, al introducir el número de cédula de otra persona que no había asistido y poner ellos su pulgar, el sistema los validaba para sufragar.

"Esto se repitió en ocho mesas más con diferentes electores que fueron autorizados a votar al colocar sus huellas sin ser la persona portadora de la cédula que se introdujo", resume el acta.

Incluso los acompañantes Giménez y Goulat ­detalla el documento­ hicieron la comprobación y colocaron sus pulgares en la captahuellas que los autorizó para pasar a votar, aun cuando no están inscritos en el registro electoral venezolano por ser extranjeros. Los asistentes grabaron videos y tomaron fotografías del incidente y expresaron en el acta que las pruebas están a la orden de las autoridades para que verifiquen la irregularidad. El testigo del PSUV se abstuvo de estampar su firma y se retiró antes de la auditoría.

"Los testigos del oficialismo también pusieron el dedo y no lo podían creer. A esa hora todas las máquinas se activaban.

No dijimos que había fraude, sino que no hay garantías de que tengamos un sistema blindado en el que nadie puede votar por otro. Una misma persona, con distintas cédulas, activaba el voto al poner la huella. Entonces no es verdad que se cumpla la regla de una persona-un voto", explica Arnal.

Mientras hacían la comprobación ­por más de una hora­ los brasileños permanecieron en el centro para que los electores les mostraran el error en las captahuellas. Les aseguraron que darían fe de la anomalía ante su grupo. Los testigos de ese centro los vieron al día siguiente por televisión cuando convalidaban los resultados sin mencionar la irregularidad que presenciaron.