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Provea: Afortunadamente Unasur no siguió el mal ejemplo de Venezuela

Especialistas afirman que la defensa del sistema interamericano de derechos humanos por parte de la alianza regional aísla al gobierno venezolano, que en 2012 denunció la Convención Americana. Esperan que resolución tenga eco en el diálogo MUD-Gobierno

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La denuncia  del Estado venezolano de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que se hizo efectiva el 12 de septiembre de 2013  luce como una acción aislada en los países de la Unasur.

Así lo afirmaron el ex presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Carlos Ayala Corao; el coordinador de investigación de Provea, Rafael Uzcategui,y el internacionalista y profesor de la Universidad Central de Venezuela, Carlos Luna, tras analizar el Comunicado de Galápagos, emitido el viernes por la alianza regional.

En el documento, las naciones suramericanas “reafirman su compromiso con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos”, y solicitan al secretario general de la Organización de Estados Americanos un informe con propuestas para lograr la plena incorporación de todas las naciones de la región al mismo.

“Quedó en evidencia la voluntad abrumadoramente mayoritaria de los países latinoamericanos de ir hacia la universalización de los tratados sobre derechos humanos. Es muy importante que lejos de adoptar decisiones que apoyen las salidas de la Convención o las no ratificaciones, en cada escenario regional se ha ratificado el fortalecimiento del sistema. El comunicado es prácticamente un llamado a Venezuela, a los países del Caribe, a Guyana, Canadá y EEUU para que se incorporen”, dijo Ayala Corao.

Uzcategui coincidió. Considera que el Comunicado es una llamada de atención al gobierno venezolano, que a su juicio, ha sido un mal ejemplo para toda la región al denunciar la Convención. “Nuestro temor era que la decisión de Venezuela tuviera réplicas y fuera copiada por otros países. Afortunadamente Unasur no siguió el mal ejemplo de Venezuela, al contrario. Ahora ese comunicado tiene que traducirse en hechos concretos como la invitación a Venezuela a que revierta la denuncia, abandone la criminalización de los mecanismos internacionales de protección y cumpla las sentencias en su contra”, indicó Uzcategui.

En opinión del internacionalista Carlos Luna, las implicaciones del Comunicado de Galápagos son adversas al gobierno de Nicolás Maduro. “Sin duda es un revés porque deja claro que la mayoría de los países quieren fortalecer el sistema interamericano, más allá de las pretensiones político ideológicas del momento”, dijo Luna.

A juicio del profesor de la UCV, los sectores políticos que están en el poder en el continente tienen conciencia de que en algún momento pueden ser oposición, porque mantienen el criterio de alternabilidad, y eso los lleva a pensar en la importancia de contar con una instancia de protección para cuando llegue ese momento.

Por su parte, el representante de Provea recordó que Unasur no es el primer mecanismo regional que aboga por el fortalecimiento del sistema interamericano. Ya en 2005, Mercosur emitió el Protocolo de Asunción sobre el Compromiso con la Promoción y Protección de los Derechos Humanos, que reafirmó “los principios y normas contenidas en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre, en la Convención Americana sobre Derechos Humanos y otros instrumentos regionales de derechos humanos, así como en la Carta Democrática Interamericana”, y reconoció “la universalidad, indivisibilidad, interdependencia e interrelación de todos los derechos humanos”.

“Cualquier instancia que genere compromisos a Venezuela en DDHH son importantes. Mercosur ha creado mecanismos y parece que Unasur está comenzando a dar directrices en ese sentido. El único gobierno que ha caminado en dirección contraria a la voluntad regional es el de Venezuela”, indicó Uzcátegui.

 

Reacomodos. El Comunicado de Galápagos también establece mecanismos de acercamiento entre Unasur, la OEA y los firmantes del Pacto de San José para que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sesione rotativamente en los diversos países miembros.

Luna considera que este punto dejó en evidencia el reacomodo político de la región tras la muerte de Hugo Chávez y ante la crisis política y económica de Venezuela. “Queda claro que Venezuela esta perdiendo su nivel hegemónico y de control de resultados en la región. En cambio, comienza a emerger un liderazgo compartido entre Brasil, Chile y Argentina, un liderazgo descentralizado. Esto como consecuencia de la muerte de Chávez y de la crisis político-institucional de Venezuela. Estas dos situaciones han llevado al país a perder credibilidad y capacidad de control de todas las variables del bloque en el contexto del sistema internacional, a pesar de que Unasur fue impulsada por Chávez”, señaló.

En opinión de Uzcategui, tal acercamiento entre Unasur, la OEA y la CIDH también podría conllevar implicaciones para Venezuela: “Es interesante lo que plantea el mecanismo porque Venezuela estaría obligada a tener que recibir las visitas de las relatorías internacionales que hasta ahora ha negado. Tendría que abrir sus puertas a los representantes de los organismos internacionales de derechos humanos”.

Ayala también le dio esa lectura. Consideró que el punto constituye un llamado a los estados miembros de la OEA, incluida Venezuela, a que inviten a la Comisión Interamericana a sesionar dentro de su jurisdicción, dándole todas las facilidades y garantías. “Esto puede ser positivo”, afirmó el ex presidente de la CIDH.

Cabe recordar que el gobierno de Venezuela se ha negado sistemáticamente desde 2002 a recibir a la CIDH para que visite el país y pueda hacer un diagnóstico in situ de las denuncias de violación de derechos humanos.

 

Permeable. La posición de Unasur para el fortalecimiento del sistema interamericano de protección de los derechos humanos podría, en opinión de los especialistas consultados, permear en el proceso de diálogo de alto nivel entre el gobierno de Maduro y un sector de la Mesa de la Unidad. “Pienso que sí podría influir, en el sentido de que todos los países de Unasur excepto Guyana y Venezuela son parte de la Convención Americana. Tengo la esperanza de que ese comunicado sirva para que se sinceren los diálogos de paz y se logren avances concretos y verificable en el corto plazo”, expresó Ayala Corao.

Uzcátegui recordó que desde que comenzaron las protestas en febrero, 5 relatorías internacionales de derechos humanos han hecho observaciones sobre la situación venezolana. “El comunicado de Unasur ratifica la necesidad de que en Venezuela haya observación internacional. La presencia de Unasur en el diálogo evidencia que el Estado venezolano por sí mismo no puede generar condiciones de diálogo sino que necesita de un tercero”, acotó el Uzcátegui.

Luna por su parte es un poco más escéptico en cuanto al impacto inmediato del Comunicado de Galápagos en el diálogo temporalmente suspendido. “Unasur se está moviendo hacia la autonomía, hacia la búsqueda de puntos intermedios; no digamos hacia la independencia de Venezuela porque su protagonismo en el campo energético es importante. La derrota en todo esto corresponde a las visiones ideológicas radicales y extremas, porque lo que está buscando Unasur es el punto medio entre los modelos progresistas y liberales. Ese enfoque intermedio lo que indica es que los Estados americanos y sus instituciones están lo suficientemente maduros para resolver sus propios problemas”, indicó el docente universitario.