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Rubén Perina: "El Gobierno instaló en Venezuela una autocracia electoral"

Rubén Perina | Archivo

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Afirma que el ventajismo y las distorsiones en el sistema electoral son difíciles de superar, pero que la oposición no debe “regalar la cancha” y tiene que cuidar cada voto en las mesas

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Ficha personal

Argentino. Fue funcionario de la OEA durante 30 años. Es Phd en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas de la Universidad de Pensilvania


Rubén Perina conoce en detalle el funcionamiento del sistema electoral venezolano y el clima de polarización que se respira en el país. Fue jefe de la misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos en 2000 y en 2005.

Este argentino, funcionario de la OEA durante 30 años, ha sido jefe de misión y observador en múltiples comicios, como los de Guatemala (1995), Colombia (1994), República Dominicana (2006) y Paraguay (1991 y 1993). Ahora se dedica a dictar seminarios sobre la promoción de la democracia en la Universidad de Georgetown en Washington.

Afirma sin titubear que en Venezuela se ha instalado una autocracia electoral y que el Gobierno no ejerce el poder de manera democrática. Aún más: que tienen el control de todas las instituciones y eso les permite inclinar la balanza electoral a su favor, distorsionando el sistema con un ventajismo sin parangón.

“Han generado intencionalmente dudas sobre el secreto del voto. El mensaje velado del Gobierno es: ‘sabemos por quién votas; la tecnología lo permite”, añadió.

¿Usted participó como jefe de la misión de la OEA en las elecciones de 2000 y 2005. ¿Qué impresión se llevó de ambos procesos?

—En 2000 se identificaron serías fallas en el tarjetón portaviones y en los scanners que se usaban en el proceso de votación, lo que tenía el potencial de colapsar las elecciones. Por sugerencia de la misión se pospusieron las elecciones y se desdoblaron en presidenciales y regionales. En 2005, para los comicios parlamentarios, la misión facilitó las negociaciones entre la oposición y el CNE dirigido por Jorge Rodríguez. Se lograron importantes concesiones, como el retiro de las captahuellas y los cuadernos electrónicos, como pedía la oposición. Sin embargo, decidieron no participar. Fue un gran error. El chavismo acusó a la misión de injerencia. Al Gobierno no le gustó mi informe ante el Consejo Permanente de la OEA. Fui tachado de “lacayo del imperialismo”.

Usted afirma que las irregularidades electorales más significativas en  América Latina no se dan el día de los comicios, sino durante el proceso previo, y que esto condiciona las elecciones a favor del oficialismo. ¿Ocurre en Venezuela?  

—Sí. Estas distorsiones electorales generan un ventajismo muy difícil de superar. En Venezuela el ventajismo se da por el uso y abuso de los recursos financieros y humanos del Estado; por el control de los medios de comunicación del Estado y sus aliados, que ignoran la campaña de la oposición. Pero usan sus espacios para denigrar la candidatura de Henrique Capriles Radonski, violando las reglas electorales. Hasta la hija del difunto presidente Hugo Chávez usa las cadenas para convertir en votos la memoria y devoción que el pueblo chavista siente por su fallecido líder.

—¿Qué otras distorsiones ve en el país?

—El régimen chavista controla todos los poderes del Estado, la mayoría de las gobernaciones y la Fuerza Armada. Han forzado la utilización del sofisticado sistema automatizado de votación para generar dudas sobre el secreto del voto. El mensaje velado del Gobierno es: “sabemos por quién votas; la tecnología lo permite”. Las dudas son mayores ahora que se descubrió que un técnico chavista tiene una clave de acceso a las máquinas de votación, lo que es muy grave.

—Dice que las elecciones del 14A no serán ni libres ni justas por el ventajismo y el control del Gobierno sobre las instituciones. ¿Qué puede hacer un elector? ¿Abstenerse o ir a votar? 

—Es probable que el CNE no acceda a las peticiones de la oposición, como regular las cadenas. El elector y la oposición no deben abandonar la batalla por la integridad de las elecciones. Deben votar y defender el voto. Si no se participa se regala la cancha. Deben organizar un operativo de control y vigilancia extrema con especialistas en todos los campos, y tener el mayor número de voluntarios preparados para cubrir con los ojos bien abiertos todos los centros de votación. Realizar la verificación ciudadana al cierre de la votación; cotejar las actas con las que recibe el Centro de Totalización del CNE y hacer un conteo rápido con una proyección del resultado basada en una muestra estadística.

—Usted habla de Venezuela como una democracia incompleta. ¿A qué se refiere?

—El Gobierno gana elecciones, de integridad dudosa en el mejor de los casos, pero no gobierna democráticamente. No respeta instituciones, valores ni prácticas democráticas.

—¿Cómo caracterizaría al gobierno del chavismo, según las ciencias políticas? ¿Se podría pensar que Chávez dejó como legado una novedosa forma de autoritarismo electoral?

—Al Gobierno se le puede calificar de autocracia electoral, paternalista-clientelista, con líderes mesiánicos, egomaniacos, que con sus programas asistencialistas generan mayorías electorales dependientes del Estado, que es lo que los mantiene en el poder. Pero no gobiernan democráticamente.

—Asegura que la sentencia del TSJ que permitió la “continuidad administrativa” y que Nicolás Maduro asumiera como presidente encargado, en medio de una elección, fue un autogolpe. ¿Por qué?

—Porque el chavismo manipuló el Poder Legislativo, el Poder Judicial y el Poder Electoral para que Maduro se convirtiera en presidente encargado, en lugar de Diosdado Cabello, para asegurar el control del Estado y la continuidad del régimen. Así Maduro podía candidatearse para la Presidencia desde la Presidencia, siguiendo los deseos del comandante. Todo esto fue hecho basado en una retorcida interpretación constitucional, que violó el artículo 233 de la Constitución.

—¿Cree que sin el ventajismo, las argucias legales y los programas sociales para captar votantes, los resultados electorales serían distintos?

—No lo sé. Pero sí serían elecciones más equitativas, imparciales, seguras y transparentes.

Muchos de los votantes movilizados gracias a la actuación de instituciones del Estado se identifican con el oficialismo. ¿Eso igual es ventajismo? Ocurre en los refugios o en los edificios de la Misión Vivienda.

—No. Pero no entiendo el porqué si el chavismo es tan popular y tiene una mayoría electoral segura tiene que recurrir al ventajismo. ¿Por qué no pueden gobernar democráticamente?

 —Dice que el CNE “ha forzado el uso de un sistema sofisticado de votación automatizado”. ¿En qué sentido?

—Es que no hay consenso entre todas las fuerzas políticas y opositores sobre la seguridad y transparencia del sistema, quizás debido a su sofisticación. Pero el problema no es el sistema, sino quienes lo manejan. No hay confianza en el CNE. Por ejemplo, Brasil cuenta con un sistema menos sofisticado, pero la gente confía en sus autoridades electorales.

—Según su óptica, las decisiones que se toman antes de la elección distorsionan los comicios y violan la Carta Democrática. ¿Se está frente a una trampa?

—No sé si trampa. El régimen hace todo lo posible para distorsionar el proceso en lo estructural y mantenerse en el poder. Y no hay una observación electoral rigurosa.

—A partir de 2006 el CNE modificó el término de “observación electoral” y lo llamó “misiones de acompañamiento”. ¿Qué implicaciones tiene esto?

—Las misiones de acompañamiento no tienen la independencia ni la experiencia de las misiones como las de la OEA o la Unión Europea. Unasur, según las normas del CNE, no puede hacer público el informe hasta que lo apruebe el organismo.


El lamentable silencio internacional

A Rubén Perina le inquieta el prolongado silencio de la comunidad internacional frente a las violaciones en Venezuela de principios como la libertad de prensa y de expresión, la separación de los poderes públicos y el respeto a las minorías.

“No es que uno le pida a la comunidad internacional que se meta en los asuntos internos de Venezuela. Todas las democracias del continente se comprometieron, al firmar la Carta Democrática en 2001, a ejercer la democracia representativa y defenderla colectivamente”, expresó.  

Dijo que la parálisis de los Estados miembros de la OEA es lamentable, pues el artículo 20 de la Carta Democrática permite que un Estado miembro o el secretario general de la OEA convoque al Consejo Permanente para el análisis de la situación de un Estado miembro si hubiese una alteración del orden constitucional democrático.

Enfatizó que hasta ahora nadie se ha atrevido a hacerlo. “El embajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, intentó abrir una discusión sobre la transgresión constitucional en Venezuela, pero su gobierno lo destituyó intempestivamente”, recordó.

Afirmó que algunos antecedentes históricos de un sistema de ventajas como el de Venezuela están en los gobiernos de Juan Domingo Perón, Alfredo Stroessner y Rafael Leonidas Trujillo.