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Recomiendan darle al diálogo una estructura y agendas técnicas

Expertos en negociación coinciden en que la cadena del jueves corresponde a una fase previa al proceso de resolución de conflictos

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El jueves por la noche, hasta entrada la madrugada del viernes, el país vio en cadena nacional una fase previa al proceso de diálogo entre partes en conflicto. En esta lectura coinciden dos expertos en la materia: Marcos Carrillo y Benigno Alarcón, profesores de la Universidad Católica Andrés Bello.

Carrillo, abogado con experiencia en arbitraje, señaló que la etapa previa consiste en que cada lado ventile sus ideas con respecto a los problemas que los aquejan, cuya resolución luego será parte de la discusión. La sola exposición de las visiones –advirtió– no lleva a soluciones. “Debe pasarse a una fase más estructurada; que no se sienten solo dos grupos. Para que el diálogo sea fructífero tienen que estar también los estudiantes, una representación de las víctimas y otras visiones de la oposición, como las de María Corina Machado y Leopoldo López. Venezuela necesita en estos momentos un diálogo multilateral, no bilateral”.

Desde el punto de vista técnico, en los procesos de diálogo no se organizan transmisiones con más de 20 oradores, sino grupos más pequeños organizados por área. Incluso, la mesa de reunión debe ser distinta a la vista el jueves, en la que una de las partes –el presidente Nicolás Maduro y el vicepresidente Jorge Arreaza– presidió el encuentro. “Las conversaciones deben ser privadas, pero sometidas al escrutinio público durante y después”, indicó Carrillo.

Alarcón, abogado que ha ejercido roles de mediación, es tajante en su análisis: “El gobierno está promoviendo un diálogo con un método extraño e híbrido que no se corresponde con los procedimientos de resolución de conflicto”. Destacó el valor de la negociación, un término que –aseguró– se ha demonizado. “Es un proceso en el que se asumen compromisos. No es verdad que en una negociación  todos deban ceder algo, sino que se llegan acuerdos que son superiores a lo que se puede lograr por otra vía”.

El papel de mediador será determinante, precisó Alarcón. Le preocupa que los voceros del gobierno se refieran a los cancilleres de Unasur que acompañan el proceso como “testigos de buena fe”. “Hay que aceptar la necesidad de un mediador porque las partes tienen dificultades para comunicarse y tratan de deslegitimarse. Necesitan alguien que establezca una agenda equilibrada”, afirmó. Escuchar a las partes, entender los intereses detrás de sus posiciones, diseñar una agenda y esbozar fórmulas de solución a las diatribas son parte de las tareas de los mediadores. “El gobierno trata de limitar ese rol y los sentó como mirones de palo que no intervienen en el proceso, no facilitan el diálogo y ni siquiera moderan”.


Un plan B

Para Marcos Carrillo, experto en arbitraje y mediación, se debe acudir a un diálogo con un plan B por si no es posible llegar a acuerdos o si estos no se cumplen. “No todo el mundo dialoga para lograr acuerdos, puede ser también para ganar tiempo o legitimidad, para reagrupar fuerzas. La oposición debe tener claro qué hará si el gobierno solo está desplegando una estrategia”, indicó Marcos Carrillo. El plan B opositor, según declaraciones de Julio Borges, dirigente de Primero Justicia, será mantener la protesta pacífica en la calle.


El DATO

El canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, integrante de la comisión de Unasur que facilita el diálogo entre gobierno y oposición, anunció que la próxima semana vendrá a Venezuela. “El martes volveremos a Caracas a acompañar el diálogo iniciado, por la reconciliación entre nuestros hermanos venezolanos”, escribió en su cuenta de Twitter.