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Ramos Allup: "Diosdado va a tener que tomar moringa reforzada"

Ramos Allup fue el candidato más votado de la MUD en Caracas | Foto Jorgenis Hernández

Ramos Allup fue el candidato más votado de la MUD en Caracas | Foto Jorgenis Hernández

El secretario general de Acción Democrática y diputado electo a la Asamblea Nacional continuará siendo polémico ahora desde el Parlamento y entre rumores de que será su máxima autoridad

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El secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, volverá a la Asamblea Nacional el próximo 5 de enero, después de 10 años de ausencia. El plan de acción del ahora diputado por el circuito 3 de Caracas es rescatar la institucionalidad del Parlamento y hacer cumplir sus tareas: legislar, debatir y controlar.

El diputado aseguró en una entrevista exclusiva para El Nacional Web que el respeto volverá al hemiciclo legislativo y que la oposición será una mayoría “sin aspavientos, sin retaliaciones, sin persecuciones, sin engolosinamiento, sin chocancias”.

Ramos Allup, quien fue el candidato más votado de la MUD en Caracas, afirmó que Venezuela no puede catalogarse como un sistema democrático porque no hay libertad de expresión, sino pretensiones hegemónicas “que se han tratado de imponer a sangre y fuego”. Además de la existencia de presos políticos y perseguidos y del comportamiento del gobierno.

“Un gobierno que se comporta así: instigando el odio, la rabia, la negación del otro, los extravíos de todo tipo, los llamados a la violencia. Incluso a lo mejor esos llamados a la violencia los hacen para mantener vivo o en jaque a su propia militancia, sobre todo después de esta derrota”, señaló.

Una de las principales críticas a quienes gobiernan desde hace 17 años es lo que catalogó como una “triple identidad”.

“Trataron de establecer una triple identidad entre patria, Estado y gobierno. Si criticas al gobierno eres enemigo de la patria, si criticas al régimen por todas las barbaridades es porque eres un apátrida o enemigo del Estado. No terminan de entender o de aceptar que una cosa es el gobierno y otra la patria. La patria somos todos: del gobierno u opositores, mayorías y minorías”.

Quien quizás es el político más reconocido de la oposición venezolana está inmerso en los rumores de que será el primer presidente de la Asamblea Nacional, cargo que podría obtener si los 112 diputados opositores toman su lado dentro de la Unidad. Aun así, Ramos Allup aseguró que seguirá luchando por Venezuela desde el Parlamento.

—¿Cuál cree que es el principal problema en la actualidad?

—Son muchos. Carestía, alto costo de la vida, inseguridad, colapso de servicios públicos, desempleo; además, un país que parece que estuviera viviendo permanentemente en situación de guerra. Lo que pasa en Venezuela es lo que pasa en los países que están sumidos en una guerra. Es una economía de guerra. Es más fácil construir que reconstruir. Este es un país que hay que hacer desde los cimientos.

—¿Qué espera Venezuela para 2016?

—No sé si lo que está ocurriendo en la economía es consecuencia de la política o si esta política es producto de la tragedia económica. Lo cierto es que el primer trimestre va a ser terrible, económicamente peor que este. Creo y lo he dicho, no lo oculto. Es una apreciación personal. Un gobierno en esta situación con esta carencia de apoyo, niveles de rechazo, contradicciones internas en el chavismo, que no hay el liderazgo único ni ese líder carismático que representó Chávez y que concentró todo el poder. La tragedia de todos los regímenes caudillistas: desaparecido el caudillo viene el caos. Una Asamblea que va a cumplir con sus deberes y ya no es la caja de resonancia de todo lo que haga el gobierno. No veo al gobierno llegando al final de su término normal, que serían las próximas elecciones. Lo digo a cualquier riesgo porque es lo que creo que va a pasar y lo más responsable que deben hacer los dirigentes políticos es no ocultar sus opiniones, sino decirlas a cualquier riesgo. Yo no estoy tumbando al gobierno, no estoy haciendo un golpe de estado ¡Dios nos salve de golpes de Estado! Es que hay hambre, miseria, escasez, carestía. Ya están anunciando que el abastecimiento médico, ya de por sí crónico, queda para 20 días. ¿Qué haces tú con enfermos terminales? Porque una gripe te la puedes curar con bebedizos y remedios caseros, pero los que se dializan, los enfermos de cáncer, los cardíacos, etc.

—¿Qué dice de los señalamientos que lo califican de un recuerdo viviente de “la cuarta”?

—No sé si soy recuerdo viviente, fantasma, espectro o esperanza de la cuarta. Soy una persona que, en efecto, fue un político muy activo en la cuarta y como muchos otros me he mantenido activo. No sé si soy un sobreviviente del paleolítico, del cretácico. Estoy activo y además muy preocupado, contribuyendo desde mi punto de vista y mi posición con lo que creo que es positivo. Por otro parte, soy heredero de lo que pasó en la cuarta, bueno o malo, y además heredero de lo que hizo mi partido: bueno, regular o malo, porque soy el secretario general de un partido que para mí ha sido la mejor escuela y el orgullo más grande. Por supuesto, por mi edad, trayectoria y carrera vengo desde la cuarta rodando y espero seguir rodando hasta la sexta, la séptima y la octava.

—¿Considera que la victoria lo ha llevado a actuar de forma errada?

—No. Con mucha sensatez. Quizá con experiencia, porque me ha tocado durante muchos años estar en el campo del que ganó y en el del que perdió y nosotros nunca, los adecos, administramos los triunfos ni con altisonancia ni con vanidad, hemos sido absolutamente moderados en la administración de nuestras victorias y reflexivos cuando salimos derrotados porque para nosotros la alternabilidad en la cuarta fue un hábito. La regla era que el gobierno perdiera elecciones, no que las ganara. Entonces, los que tenemos conciencia de la alternabilidad, de que el poder no dura toda la vida, no tiene intenciones hegemónicas de que sea “como sea”. El voto quita y pone.

—¿Qué significan esos gestos suyos que se han hecho virales?

—Yo me divierto mucho. A veces, por pura travesura agarro la cuenta Twitter y digo algo del gobierno y entonces inmediatamente veo a los medios de comunicación del gobierno moliéndome a palos. Pero si esos tontos supieran lo que yo me divierto con esas travesuras no se meterían más conmigo. Ahí está, el día de la mesa. La manito, el baile. Eso no es un gesto agresivo u ofensivo porque soy un ser humano. Si me siento alegre lo expreso. No puedes andar tieso, enyesado, en una quinta de cemento. Soy una persona que tiene relación con la gente. Absolutamente diáfano. La gente dice “ese es un ogro”. Bueno, pregúntale a mi personal si es así. Esto parece una casa de vecindad. La gente entra y sale, igual yo salgo de aquí. Hago mi cola y me como mis empanadas, me meto a la cocina, le pellizco la nalga a la señora que hace las empanadas, porque soy así. He sido así toda la vida. Ahora, si me provoca hacer un gesto porque estoy contento, esos gestos que hace uno ¿no los voy a hacer porque tengo que estar rígido?

—Algunos señalan que su popularidad es igual o menor a la de Maduro, ¿cómo piensa reivindicarse?

—Nunca he hecho política en términos de popularidad ni de rechazo. Siempre he hecho lo que tengo que hacer. Mucha gente dice que soy antipático, eso es verdad, pero todos reconocen que no soy ningún idiota, tengo el coraje para decir las cosas y asumir mis responsabilidades; que a la hora de debatir no soy ningún desprovisto. Esos son mis activos por toda una vida. Desde los 14 años en la política invariable, no me he cambiado de partido, de ideología, no me he movido de organización. Simplemente soy un sobreviviente de todos los combates políticos afuera y adentro. A mí no me llevó la corriente, eso sí. Cuando se perdió el poder, que esto lo dejaron solo, yo di la cara y por lo menos ese mérito mínimo de que un grupito muy pequeño dimos la cara, ese un activo que no me pueden negar, que nadie me lo va a quitar. Que soy polémico, sí. Es mi estilo. No lo hago deliberadamente. He sido así desde siempre. Digo lo que pienso. Si soy simpático o antipático, nunca he medido eso. Muchas veces los políticos tienen que sacrificar en popularidad lo que ganan en acciones. No soy vendedor de pasta de dientes para estar sonriendo todo el día para que me vean la dentadura. No soy eso que llaman político de marketing. No me ha ido mal. Y sé que muchos no me quieren, pero me respetan. Eso me lo gané con mi trabajo. Tanto eso como los momentos en que la gente te rechaza o te voltea la cara o no te saluda, yo todo eso lo asimilo con mucha paciencia y serenidad. Ni me desquician los aplausos, ni me apabullan los rechazos y aquí estoy.

—¿Confirmado como presidente de la Asamblea?

—Estamos por definirlo esta semana. Yo sé hacer el oficio y si es que tengo la suerte de que mis compañeros de la mesa decidan que yo asuma. Uno tiene que asimilar las buenas y las malas, además soportarlas con la misma línea de tolerancia. Tolerancia y asimilación de lo bueno y de lo malo, ese es el secreto.

—¿Cree que los rumores de que la presidencia está entre usted y Julio Borges no sería volver a los cogollos?

—No. Ahí no hay cogollos porque eso no lo vamos a decidir ni Julio ni yo, sino los 112 diputados de la unidad, además no va a haber muertos, ni heridos, ni tragedias. Vamos a tomar una decisión y punto. Él anda procurándose unos apoyos, lo cual es muy legítimo, y yo los míos, ahí no va a haber ningún problema.

—¿Y un presidente joven como Freddy Guevara o Miguel Pizarro?

—Cada cosa tiene su momento. Se está evaluando. ¿Qué han evaluado en mí para ejercer la presidencia en este momento? Que va ser una Asamblea difícil de primer año y se sabe que tengo bastante experiencia en el manejo del área parlamentaria y seguro están viendo en eso mi activo más importante para que sea presidente. Si fuera Guevara o Pizarro, etc, ellos mismo entienden cuál es este momento, la oportunidad y ellos se van a estrenar. Tienen un montón de tiempo por delante, pero en el Parlamento, como en cualquier otra actividad, hay aprendizajes y uno lo va haciendo poco a poco. Vamos a ver qué pasa.

—Sabiendo que hay trabajos con el TSJ para la destitución de magistrados y por ende en el Poder Ciudadano, ¿cuál es el plan?

—Todo eso lo vamos a encarar con la Constitución en la mano. Esa es nuestra hoja de ruta, cualquier decisión que se tome violándola, porque en sus angustias el gobierno quiere atender ciertos enclaves neutralizantes de la Asamblea, se van a desplomar. Pueden emitir decretos de transferencias del sector público a organismos uninominados, la constitución de ese célebre Parlamento Comunal que es otra salientucha, ese parlamento de acuerdo con su ley tiene cinco años y primera vez que sesiona. Además su propia ley dice que sesiona una vez al mes. El dueño de la Asamblea Nacional hasta el 5 ha dicho que no, que puede hacerlo todos los días, las 24 horas del día, los 365 días del año. Nosotros simplemente vamos a aplicar la ley. Que si Diosdado transfirió a ANTV, ya están los propios trabajadores diciendo que ellos no quieren eso. Ellos más bien quieren estabilidad y que se les regularice su situación. Los primeros días, torciendo unas declaraciones que di porque nunca hablé de votar a nadie ni de despedir a nadie, lo que dije fue que ANTV tenía que cambiar porque eso no podía seguir siendo un apéndice del gobierno. Son los propios trabajadores que se han dado cuenta de que Diosdado los entrampó. ¿Qué van a hacer los trabajadores con una concesión?, ¿quién les va a pagar los salarios? Ellos quieren su contratación, estabilidad, y que se queden tranquilos porque el que trabaja se queda. ¿Cómo vamos a aceptar nosotros que ANTV siga siendo lo que ha sido hasta ahora? Si habla un parlamentario de oposición enfocan el suelo o si dice algo que sea ingrato a la línea de comunicación del gobierno, lo cortan, eso no se puede tolerar. Una ANTV que transmita lo que diga cualquier parlamentario: defendiendo al gobierno u oponiéndose, eso es lo democrático. Los venezolanos lamentablemente con la política comunicacional del gobierno no han tenido su derecho constitucional de tener información veraz y oportuna ¿Es alguna herejía decir que se abran las puertas de la Asamblea para que cubran libremente los medios de comunicación impresos, radioeléctricos, nacionales o extranjeros, todo lo que allí pase? Hay gente que se pone brava por eso, pero eso es lo que vamos a hacer cuando lleguemos: abrir las puertas del hemiciclo, que cubran todos los medios sea bueno o malo para el gobierno.

—El 5 de enero la sesión va a ser precedida por un diputado del PSUV, ¿cómo será eso?

—Al llegar tener un número suficiente de diputados, es decir, la mitad más uno de los electos debe procederse a que se instale la comisión preparatoria, que la preside el diputado de mayor edad, un diputado agüero del PCV. Esperamos que cumpla con su deber: que instale, nombre la comisión para que revise las credenciales de los diputados, que se proceda normalmente. No sé si tendrán en mente que el de mayor edad no instale y deje eso a ver cómo rueda. No sabemos qué va a pasar. Ojalá cumplan con su deber e instalen como corresponde. Es lo que queremos.

—¿Qué hará la oposición en caso de que no reconozcan a la Asamblea como autoridad?

—No depende de ellos reconocer o no. Ya el pueblo se expresó en el sufragio y nosotros tenemos nuestras credenciales proclamados como diputados y vamos a ir a cumplir con nuestro deber. No existe ningún dispositivo constitucional correspondiente al pueblo que el gobierno diga “no reconozco”. No dependemos que el gobierno no reconozca o no. Tenemos serenidad a la hora de administrar esta victoria enorme que nos compromete mucho. No fue un premio que nos entregaron, sino una responsabilidad, que es distinto.

—¿Qué dice sobre quienes afirman que debe asumir un bajo perfil porque la mayoría de sus declaraciones son usadas por el gobierno?

—Si dices algo, te dicen que por qué lo dices; si no dices, te dicen que por qué no lo dices. Tengo que decir lo que vamos a hacer, además basta con consultar la página web de la mesa, vean las declaraciones de cualquier dirigente de la oposición. Hablamos en la misma línea, cada uno tiene su particularidad para expresarse. Yo no hablo en forma elíptica, soy directo. Les gusta a algunos así, un gentío se siente feliz con las cosas que digo, la inmensa mayoría. Hay unos que dicen “los planes no se revelan”, es que nosotros no tenemos ningún plan secreto. “No digan lo que van a hacer”, pero es que lo tenemos que decir para que la gente sepa lo que vamos a hacer. No podemos tener secretos frente a la gente. Les dijimos que íbamos a recuperar el poder constitucional de la Asamblea, hacer de ella el poder que no ha sido en estos 17 años. ¿Eso es alguna revelación de un plan secreto? ¿Es secreto lo que vamos a hacer, que vamos a discutir a legislar y a controlar? Eso no es ningún plan secreto, esa es nuestra hoja de ruta, que es distinto, y tenemos que recordarle permanentemente a todo el mundo que vamos a cumplir con nuestros objetivos. A mí no me van a decir “bájale dos”, yo no tengo que bajarle dos ni subirle. En la misma línea con la misma secuencia sonora de decir qué es lo que se va  hacer.

—¿A quién no soporta del gobierno?

—Para mí todos son soportables. A mí me angustia que un gobierno no quiere admitir que cometió errores y esa perseverancia es lo que los está perjudicando más. Como nos enseñaba la iglesia católica: confesión de los pecados, contrición de corazón y propósito de enmienda. Este gobierno ni confiesa los pecados, ni se arrepiente y los sigue cometiendo.

—¿Ya se tomó el té de moringa?

—No fue té, fue peor: lo que dijo Diosdado fueron supositorios de moringa. Afortunadamente tengo muy bien el aparato digestivo y el sistema nervioso. El que va a tener que tomar moringa reforzada es Diosdado.

—¿Habrá campanitas para los diputados del PSUV?

—Sí. Si a mí me toca dirigir el debate se les respetará a todo el mundo el tiempo y al vencerse tiene que dejar de hablar y si quieren hablar otra vez pasan a segundo turno. Respeto a todo el que pida la palabra, no es eso que de repente los diputados de oposición se anotaban y desaparecían de la lista porque a Diosdado no le daba la gana que alguien hablara de la oposición. Y si hablaba, lo insultaba, le tiraban el micrófono encima, le caían a pescozones, ponían ahí un pelotón de fusileros que tirara cosas, que insultara, es decir, el Parlamento de las barras. Aun así los diputados de oposición fueron ahí como penitentes a hacer perdonar el hecho de ser diputados de la oposición. Eso no puede ser, no puede seguir así.