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Rafael Tomás Caldera: “Cuando no hay justicia no se tiene derecho de gobernar”

Rafael Tomás Caldera indica que la situación del país castiga a todos los venezolanos | Foto William Dumont

Rafael Tomás Caldera indica que la situación del país castiga a todos los venezolanos | Foto William Dumont

Rafael Tomás Caldera señala en el libro Frente a Chávez que el ex presidente Rafael Caldera no es responsable de la llegada del comandante del 4-F a Miraflores

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Toda una generación en Venezuela desconoce el reciente pasado democrático, dice el académico Rafael Tomás Caldera en el prólogo del libro Frente a Chávez. En el texto se reflejan las posiciones que asumió el ex presidente Rafael Caldera ante el comandante, ubicándolas en el contexto que vivió el país tras la intentona de golpe de Estado del 4 de febrero de 1992.

“Se ha querido hacer de Rafael Caldera el culpable de la llegada de Chávez al poder, y en cierta manera, una suerte de cómplice de sus ejecutorias. Nada más alejado de la verdad”, explica el también profesor universitario sobre la actuación de su padre en el texto publicado por la Biblioteca Rafael Caldera.

Rafael Tomás Caldera, que es individuo de número de la Academia de la Lengua, aclara que entre Caldera y Chávez no había vínculo alguno. Asegura que el primer contacto entre ambos fue en 1998, cuando el comandante recién elegido presidente fue a Miraflores junto con Luis Miquilena.

—¿Este libro reivindica la imagen de Caldera frente a Chávez?
—No puedes entender el siglo XX en Venezuela sin Rafael Caldera; y no exagero, es una figura que actúa desde el año 36 hasta 1999. ¿Tuvo la culpa de qué? La culpa la tuvieron los 3.700.000 venezolanos que votaron por Chávez y lo pusieron en el poder, no Caldera. La medida otorgada a Chávez no fue un indulto, fue un sobreseimiento y Caldera lo hizo porque fue la terminación de un proceso. La mayoría de los militares que habían participado en las 2 intentonas del 92 habían sido sobreseídos y reinsertados en la Fuerza Armada. Caldera no podía inhabilitar políticamente a Chávez porque el presidente no tenía esa potestad que se deriva de una sentencia penal.

—Cuando Chávez recibió la Presidencia de Caldera no había presos por razones políticas, ¿cómo evalúa la persecución denunciada hoy por opositores?
—La persecución a los adversarios es gravísima. Cuando no hay justicia no hay derecho de gobernar. No podemos llamar a esto democracia aunque haya votaciones. Estas son autocracias de nuevo cuño. A veces aceptamos mentiras por compromiso y eso nos ha traído a esta situación que castiga a absolutamente todo el mundo. No es escasez simplemente, aunque es muy grave en alimentos y medicinas, es la criminalidad y la inflación. No se entiende cómo se está en el gobierno y no se siente en carne viva lo que le está pasando a la gente. Si a uno no le duele eso, no sé qué derecho tiene de estar gobernando. No hay dolor por el pueblo, hay discurso.

—Señala que con Chávez se abandonó el programa mínimo de gobierno para la democracia, ¿qué ha pasado con Nicolás Maduro?
—Pareciera que no hemos querido tomar conciencia de los desmanes que se han cometido con la institucionalidad del país y de la mentira oficial en la que vivimos. Desde el comienzo nos están diciendo que aquí manda el pueblo y aquí lo único que no manda es el pueblo, manda una camarilla. Chávez al menos tenía una base popular de su primer mandato,  Maduro viene escogido desde Cuba. Heredó una situación imposible que no intenta remediar. Tiene una inflación que está llevándose por delante a todo y parece que el único problema que tenemos es con nuestros vecinos colombianos, un conflicto completamente artificial.

Pacificación
“Hay falta de confianza, aun cuando se ofrezca rectificación. No hay gobierno para enfrentar los problemas nacionales. El funcionamiento del aparato gubernamental es irregular”, dijo el ex presidente Rafael Caldera sobre la situación del país en julio de 2002.

Al año siguiente, en entrevista concedida a Televen, Caldera indicó que el mayor acierto de su primer gobierno fue la pacificación. “Si no se hubiera logrado la pacificación estaríamos padeciendo la grave situación de Colombia. Nosotros logramos que eso no ocurriera”, aseguró.

El ex mandatario socialcristiano consideró, sin embargo, que su mayor error fue “haber confiado en el recto cumplimiento del deber por parte del señor Chávez y sus compañeros”.

Además de desentrañar la mirada de Caldera sobre el comandante, el libro Frente a Chávez también expone entrevistas y artículos de opinión de quien fue dos veces jefe del Estado y cuyo centenario de nacimiento se conmemorará en enero de 2016.