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Presidentes extranjeros rindieron último adiós a Chávez en ceremonia de Estado

Una treintena de jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo asisten hoy al funeral de Hugo Chávez | Foto: Agencias

Una treintena de jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo asisten hoy al funeral de Hugo Chávez | Foto: Agencias

“Un funeral digno para un líder”, dijeron los seguidores del Presidente sobre los actos efectuados ayer

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“Chávez no murió, se multiplicó”, gritaban los seguidores de Hugo Chávez mientras esperaban el inicio de la ceremonia de Estado que en su honor se efectuó ayer entre las 12:00 m y 2:09 pm en el salón Simón Bolívar de la Universidad Militar de Venezuela, antes Academia Militar.

En el salón estaban 38 presidentes de varios países del mundo y 57 delegaciones extranjeras, quienes formaron parte de un ceremonial inédito en la historia de Venezuela: una misa por el eterno descanso de un jefe de Estado que mezcló música llanera, palabras de representantes de varias creencias religiosas y el discurso del vicepresidente Nicolás Maduro.

El grupo de jefes de Estado comenzó a llegar alrededor de las 8:30 am al hall de la Universidad Militar para dar el último adiós a quien fuera hasta este martes su par ante los ojos del mundo y participar en un funeral que, según los seguidores del Presidente, calificaron como digno para un gran líder político, a quien le agradecen el haber enarbolado la bandera de la independencia.

Vestidos en su mayoría de negro fueron recibidos a las puertas de la imponente sede por el canciller Elías Jaua. Antes, aprovecharon para saludar a las personas que se encontraban en las colas, algunas con más de 24 horas, para finalmente poder apreciar el cuerpo de Hugo Chávez, provenientes de varios estados del país, así como otros continentes como África y Europa.

El único que rompió el protocolo al saludar a la multitud fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien decidió acercarse y manifestar su pesar por la partida del jefe de Estado. El líder colombiano fue uno de los primeros mandatarios en confirmar su asistencia al funeral, a pesar de que en varias oportunidades señaló que no piensa como Chávez pero que respeta sus diferencias. Fue uno de los más aplaudidos, junto a José Pepe Mújica, mandatario de Uruguay.

 

Llanto de una madre. Uno de los momentos más emotivos fue cuando llegó Elena Frías de Chávez, madre del Presidente. La desconsolada mujer se desplomó en llanto ante los cientos de seguidores del chavismo. Con la mano derecha en el corazón y con un gesto de desespero en su rostro agradeció a quienes permanecían en las inmediaciones del lugar. La misma escena se había visto con la ex senadora de Colombia, Piedad Córdoba, aliada internacional de Chávez.

Al ingresar al recinto, dos filas de banderas multicolores y una enorme alfombra roja conducían a los asistentes al hall. Rosa Virginia Chávez y su esposo el ministro de Ciencia y Tecnología, Jorge Arreaza, caminaron hacia el ataúd donde reposa el cuerpo de su padre, el cual fue cerrado ayer a las 8:00 am para la ceremonia de Estado. En la ceremonia también estuvieron Rosinés Chávez, quien estuvo junto a su hermana, y su hermano Hugo Rafael. Los acompañaban sus tíos Adán Chávez y Argenis Chávez, además de los gobernadores de veinte estados del país.

 

La batuta de Dudamel. El ceremonial de jefes de Estado, al que no asistió la segunda hija del primer mandatario, María Gabriela Chávez, inició a las 12:06 pm con el Himno Nacional, que fue entonado por la Orquesta Simón Bolívar, dirigida por el maestro Gustavo Dudamel.

La fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz; la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estella Morales; la contralora general de la República, Adelina González; la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena y la defensora del pueblo, Gabriela Ramírez, que estaban en la primera fila del ala derecha del hall de la Universidad Militar, entonaron el himno a viva voz.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, sorprendió a todos cuando lo enfocaron las cámaras y se advirtió que conocía la letra del himno venezolano y lo interpretaba con emoción. Por ello, lo ovacionaron.

 

Honores a la familia Chávez. La madre del Presidente fallecido no cesaba de llorar. Con frecuencia se colocaba sobre su rostro un pañuelo blanco con el que secaba sus lágrimas. La tristeza de Elena Frías de Chávez fue más profunda cuando el vicepresidente Nicolás Maduro colocó sobre el sarcófago la espada del Libertador Simón Bolívar. Luego, juntaron sus manos unas sobre otras el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, la procuradora General de la República, Cilia Flores, la ministra de Educación Superior, Yadira Córdoba, el canciller Elías Jaua y Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo, y Maduro para realizar un juramento.

La madre del Presidente y sus hijas recibieron una réplica de la espada del Libertador.

Mientras las principales cadenas del mundo transmitían este hecho como único: líderes de otras latitudes, entre ellos el Príncipe de Asturias, Felipe Borbón, representante de la monarquía española, se preparaban para levantarse y rendir honor.

Afuera, la gente abucheó al español cuando el locutor oficial lo mencionó, pues recordaban aquella escena en la que el Rey Juan Carlos le dijo a Chávez: “¿Y por qué no te callas?”

Los 50 miembros del parlamento de la federación de Rusia rompieron el protocolo y llegaron en un autobús a la Academia Militar para participar en los funerales de Estado.

6 guardias de honor completaron el acto solemne en grupos de 8 mandatarios y otros allegados al mandatario, todos con postura recta. Como excepción Alexander Lucashenko, presidente de Bielorrusia, y Mahmoud Ahmadinejad, mandatario iraní, rindieron honores juntos y manifestaron su dolor con lágrimas. Ahmadinejad besó en dos oportunidades el ataúd de Chávez.

Los seguidores del Presidente no sólo ovacionaron al presidente iraní sino que gritaron su nombre. La emoción crecía cada vez que el locutor oficial se refería a Chávez como “el Presidente, líder supremo de la revolución, de la patria”. En respuesta gritaban: “¡Te queremos, Chávez! ¡Chávez, te queremos!”, y al fondo se escuchaban los cañones de salvas que desde el martes se disparan cada media hora.

La guardia de honor duró un minuto, pero los simpatizantes del Gobierno pudieron celebrar que los jóvenes deportistas fueron identificados como “hijos de la revolución bolivariana, hijos de Hugo Chávez, la generación de oro”.

 

Funeral a lo venezolano. Parecía que la tristeza de todos los asistentes podría haber acabado cuando el orador de orden anunció al cantautor de música llanera Cristóbal Jiménez, quien a toda gola cantó un popurrí: “Linda Barinas” y “Maisanta, último hombre a caballo”.

Luego, las mágicas y retumbantes notas dirigidas por el maestro Gustavo Dudamel erizaron la piel del más fuerte y privó en llanto al escuchar de fondo el “Alma Llanera” y una de las canciones preferidas de Chávez “Venezuela”, que dice: “Llevó tu luz y tu aroma en mi piel, y el cuatro en el corazón (…). Y si un día tengo que naufragar y el tifón rompe mi estela, enterrad mi cuerpo cerca del mar en Venezuela”. La estrofa provocó llanto de hombres y mujeres,  en particular de la gobernadora de Cojedes Érika Farías y el gobernador de Táchira, José Vielma Mora.

El maestro José Antonio Abreu, el actor Sean Penn y varios deportistas estuvieron sentados en primera fila para aplaudir y honrar el legado que hasta el último lecho de muerte había dejado Chávez.

La cantidad de invitados y la expectativa general del acto que se realizó ayer  no se veía desde febrero de 1989, cuando asumió la presidencia Carlos Andrés Pérez en un fastuoso evento al que asistieron como invitados desde Fidel Castro hasta el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Dan Quayle, en el Teatro Teresa Carreño.

Los fieles seguidores del primer mandatario nacional no desmayaban y continúan alimentando las kilométricas colas para darle el último adiós a su líder, aunque el acceso fue interrumpido mientras duraba el funeral de Estado de quien según sus seguidores hoy no puede llamarse muerto porque murió por la vida.

Las colas son aún largas, a pesar de que el Gobierno decidió extender el velorio por 7 días más: el cuerpo permanecerá en la capilla ardiente hasta el 14 de marzo.