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Maduro y Cabello pulsan para designar poderes públicos

Al ala diosdadista no le conviene que el CNE sea escogido por el TSJ, donde Cilia Flores tiene más incidencia | Foto: Cortesía

Al ala diosdadista no le conviene que el CNE sea escogido por el TSJ, donde Cilia Flores tiene más incidencia | Foto: Cortesía

Tensas y largas reuniones ha sostenido la plana mayor del PSUV para discernir quiénes ocuparán el CNE, el TSJ y el Consejo Moral

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La intempestiva suspensión de la plenaria extraordinaria de la Asamblea Nacional convocada para ayer, y el diferimiento para mañana de los debates para designar a 3 rectores del CNE, 14 magistrados del TSJ y a los 3 representantes del Poder Ciudadano tiene nombre y apellido: confrontación interna. Pero en el PSUV y no en la oposición, como lo señaló el presidente del Legislativo, Diosdado Cabello, en la sesión del viernes.

Resulta que ese mismo día la bancada oficialista, conformada por “maduristas” y “diosdadistas” (y unos cuantos descontentos con los dos grupos), sostuvo dos maratónicas reuniones: una antes de la plenaria, que se extendió desde las 10:00 am hasta las 2:30 pm, y otra luego de la plenaria, desde las 5:00 pm hasta las 8:00 pm. ¿El tema de discusión? Los nombres que integrarán la propuesta del PSUV para la conformación de los poderes públicos.

Piedra en el camino. “La piedra de tranca es la Fiscalía. No quieren a la catira”, señaló una fuente. En efecto, mientras los nombres para rectores y magistrados tienen más o menos cierto consenso dentro del PSUV, la traba está en el Poder Ciudadano.

Los diosdadistas respaldan los nombres de Luisa Ortega Díaz para repetir en la Fiscalía y Walter Boza (actual director de cultos del Ministerio de Servicios Penitenciarios) para el cargo de defensor del pueblo. A cambio, tolerarían la designación de la ficha personal de Cilia Flores, el procurador general Manuel Galindo, a la Contraloría General.

Mientras, la pareja presidencial Maduro-Flores pulsa por la exmagistrada Miriam Morandy para la Fiscalía General en sustitución de Luisa Ortega. Desde finales de 2013 en la fuente judicial se esperaba la designación de Morandy al frente de la Dirección Ejecutiva de la Magistratura, en manos de Argenis Chávez. A comienzos de este año ese nombramiento llegó a ser inminente, pero lo frenó la presión de la familia Chávez. En Miraflores apoyan además al exgobernador peseuvista Tareck William Saab para la Defensoría del Pueblo y defienden el nombre de Manuel Galindo a la Contraloría.

Depuración al revés. La actual fiscal también parece mover sus piezas en el tablero. El viernes, Luisa Ortega remitió a la Asamblea Nacional la lista de candidatos al TSJ “depurada”.

Aunque el presidente del Comité de Postulaciones Judiciales, Elvis Amoroso, afirmó públicamente el martes que entregaba al Consejo Moral 175 nombres, trascendió que el lote devuelto por esa instancia para la votación en plenaria constaba de 184 juristas.

Fuentes del Comité de Postulaciones que trabajaron la lista afirman que si bien el PSUV tiene 40 favoritos, a la Fiscalía llevaron 175 nombres.

Los abogados que gozan de cierto consenso en el oficialismo para sentarse en Dos Pilitas durante los próximos 12 años son Maikel Moreno y Marjorie Calderón (jueces del 11-A); María Ameliach, Paul Aponte Rueda, Octavio Sisco (actuales suplentes); Delcy Rodríguez y José Requena.









RECUADRO

No la tienen fácil

Para la designación del CNE, los dirigentes chavistas que tienen más incidencia son el gobernador Francisco Ameliach (del ala diosdadista) y Jorge Rodríguez (del ala madurista). Ambos coinciden en apoyar a Tibisay Lucena, pese a las críticas de la sociedad civil por no haber presentado memoria y cuenta de su gestión regularmente, y de la oposición por considerarla proclive al chavismo.

El juego no luce sencillo para la oposición, que no tiene los votos necesarios para imponer rectores y apenas puede tratar de negociar un tercer puesto (Luis Emilio Rondón, al parecer). Pero tampoco lo es para el ala diosdadista porque si los rectores no se nombran en el Parlamento con el apoyo de dos tercios de los diputados, la terna se aprobaría en el TSJ, donde Cilia Flores tiene más incidencia. Hay que recordar que ella presidía la Asamblea Nacional cuando se hizo la última renovación en 2010, año cuando entró la actual presidenta del máximo tribunal.