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La MUD acepta que debe abrirse a sectores no partidistas

El secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo / Raúl Romero

El secretario general de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo / Raúl Romero

La alianza confía en que su crecimiento le permitirá lograr el reto el 8D: que sus alcaldes gobiernen a la mayoría de los ciudadanos

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La Mesa de la Unidad Democrática está a punto de participar en su quinta elección desde que fue creada en 2009.

El camino ha estado marcado por logros y desaciertos. Sus integrantes destacan como una de sus principales victorias haber logrado que su tarjeta obtuviera el 14 de abril más votos que la del PSUV por primera vez en la historia, lo cual reflejó el crecimiento de la oposición. Sin embargo, debe afrontar dos retos: salvar los escollos de la relación entre los partidos grandes y pequeños -estos últimos se consideran ignorados- e involucrar a sectores de la sociedad que se han sentido excluidos de la organización, como ONG, sindicatos, comunidades organizadas y ciudadanos independientes.

Pero algo comparten los dirigentes de la oposición, incluso los que están descontentos con las más recientes decisiones de la alianza: la MUD se debe mantener. Marino González, secretario ejecutivo adjunto de la organización, indicó que la Mesa se ha convertido en el gran unificador de todos los sectores que quieren un cambio democrático en Venezuela. "Las condiciones políticas del país en este momento hacen necesaria una amplia alianza. La Mesa ha demostrado su capacidad para estimular los acuerdos entre los que quieren un cambio y, lo más importante, hacer viables esos acuerdos", agregó.

González no duda cuando señala que el gran logro de la Mesa ha sido el avance significativo en las preferencias electorales de los venezolanos: "Hoy una evidente mayoría se inclina por la opción de la MUD". Ante la crisis política y económica del país, el secretario ejecutivo adjunto de la alianza asegura que uno de los principales retos que tienen es seguir transmitiendo el mensaje de que la Mesa es una alternativa de gobierno sólida, coherente y capaz.

Si lo logran, la idea es que la oposición obtenga más votos que el oficialismo el 8 de diciembre. El objetivo mayor que se ha trazado: 7,5 millones de votos para ganar 168 alcaldías, que representan 50% del total de los municipios y 56% de la votación, lo que le daría a la oposición una brecha de 12% sobre el oficialismo.

"Creo que el aumento de nuestra votación responde a una consolidación del trabajo de la Mesa durante varios años. La unidad, como espacio, es una idea, una demanda de la sociedad. La idea es que el trabajo se convierta en gestiones efectivas y transparentes", expresó.

El coordinador nacional de Primero Justicia, Julio Borges, y el subsecretario general de Avanzada Progresista, Cristóbal Fernández Daló, coinciden en que la Mesa asumió el reto de aumentar sus alcaldías, pero lo primordial será que sus candidatos ganen en las principales capitales de Venezuela y, por tanto, sus alcaldes gobiernen a más venezolanos que los del oficialismo.

"Eso constituirá un cambio político para el país", dijo Fernández Daló.

A partir de un resultado exitoso el 8D, la idea es que gobiernos efectivos sean el comienzo de un cambio político en el país, apuntan los Lineamiento para la Gestión Municipal de la MUD.

Revisión. Lograr todo eso no será sencillo. El primer obstáculo lo representa la gran cantidad de candidatos de partidos pequeños que se lanzaron fuera de la Mesa porque se sintieron excluidos. En todo el país se inscribieron fuera de la alianza más de 300 abanderados opositores que competirán por alcaldías. Son minoría los municipios en los que no hubo divisiones, según el presidente de la encuestadora Pronóstico, Francisco Bello.

Sólo Bandera Roja, por ejemplo, presentó 294 candidaturas para alcaldías y concejalías, y el Movimiento Ecológico de Venezuela 120 para alcaldías.

Estos partidos ven en esas divisiones señal clara de que la MUD debe abrirse a los partidos pequeños y a otros sectores de la sociedad.

Rafael Venegas, secretario general de Vanguardia Popular, resume las recomendaciones que le hacen a la alianza.

Uno: dejar de ser un instrumento para acuerdos electorales, que terminan siendo un reparto de cuotas de poder entre un cogollo. Dos: concebir los procesos electorales para las bases, democratizar y abrir espacios a la renovación de liderazgos. Tres: comprometerse con la gente en el acompañamiento de sus reclamos y sus protestas, no ser un instrumento para emitir notas de prensa. Asimismo, comprometerse con los trabajadores, que reclaman vivienda y padecen la inflación y la escasez.

"Luego de los resultados del 8D, si se produce un giro como lo estoy sugiriendo, pudiéramos decir que la MUD estaría en condiciones de cubrir sus falencias y convertirse en un instrumento útil; de lo contrario, se irá anquilosando cada vez más", añadió.

Fernández Daló, que también forma parte de la Comisión Electoral de la Mesa, está de acuerdo en que el principal reto es concretar la participación de los sectores no partidistas en la concepción de las políticas de la MUD. "Debemos revisar la experiencia del comienzo, cuando por vía de comisiones logramos darles participación a los sectores más amplios de la sociedad", dijo.

José García Urquiola, secretario general de Democracia Renovadora, opinó que la MUD también debe involucrar a los sindicatos, a las ONG y a las universidades.

"La MUD se ha dedicado a ser un club de partidos políticos para favorecer sus inquietudes personales, grupales o partidistas.Vemos el futuro de la MUD muy oscuro si no hay una rectificación inmediata de lo que es la unidad, con decisiones en oficinas sin tomar en cuenta a los líderes comunitarios, los sindicatos y las ONG", señaló.

Aseguró que la MUD no actúa democráticamente, pues "está compuesta por 53 organizaciones políticas y sólo el G7 (los principales 6 partidos y el secretario ejecutivo, Ramón Guillermo Aveledo), es el que toma las decisiones".

En la Mesa aceptan que deben incluir a los ciudadanos en la toma de decisiones y escogieron los comicios del 8D como el momento idóneo para hacerlo, precisamente porque los municipios son lo más cercano a la gente. Por eso, la Unidad Técnica de la MUD incluyó en los Lineamientos para la Gestión Municipal un apartado especial para la participación ciudadana.

Su objetivo es que el municipio sea el lugar de participación de los vecinos, consejos comunales, mesas técnicas, sindicatos, organizaciones sociales y comunidades en la gestión. La idea es que los ciudadanos opinen, tomen decisiones, verifiquen cómo se invierten los recursos e incluso asuman proyectos.