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Limitar dólares a viajeros es la medida de menor costo para el gobierno

Con la reducción de divisas a los viajeros, el gobierno ahorrará cerca de 2,8 millardos de dólares | Archivo

Con la reducción de divisas a los viajeros, el gobierno ahorrará cerca de 2,8 millardos de dólares | Archivo

Analistas opinan que el Ejecutivo buscó afectar a la clase media, la mayoría de la cual no lo apoya electoralmente

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Entre las medidas que el gobierno pudo tomar para sortear el déficit fiscal, optó por la que menos costo político representaría en las elecciones parlamentarias. Si bien la reducción de la asignación de divisas por viaje al extranjero complica aún más la salida de los venezolanos, es una de las decisiones que menos afecta la popularidad del presidente Nicolás Maduro.

“Escogieron la medida de menor costo político. Aunque Maduro aumentó un poco en popularidad con el discurso nacionalista contra la orden ejecutiva de Barack Obama, no tiene el respaldo suficiente para tomar medidas económicas drásticas, pero que sí contribuyan a solucionar el problema a largo plazo”, señaló Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

Cifras de Ecoanalítica indican que este año al gobierno le faltarán cerca de 25,7 millardos de dólares para honrar compromisos, entre estos el pago de importaciones. Déficit impulsado por la caída en más de 60% del precio del petróleo, fuente de 96% de los ingresos en divisas. La nueva medida le permitirá ahorrar cerca de 2,8 millardos de dólares, de acuerdo con Barclays. Sin embargo, expertos consideran que no es suficiente.

León afirma que la reducción de divisas es el primer paso de una serie de medidas, que podrían sucederse. Admite que todas son impopulares políticamente, como la reducción de importaciones, el pago de la deuda comercial y el aumento del precio de la gasolina. Pero aclara que el problema fundamental con el que lidia Maduro es el modelo económico de excesivo control que ha impuesto durante 15 años.

“Estas medidas insisten en el control. El problema es que el gobierno se ha empeñado en que puede controlar el mercado a través de cuotas que discrecionalmente asigna y, teóricamente, controlar la demanda. Pero el mercado no funciona así. La dificultad es que estás malgastando una parte importante de tus divisas al venderlas a un precio absurdo, de 6 y 12 bolívares por dólar”, expresó.

 El presidente de Datanálisis agrega que la medida que se debe tomar, pero Maduro no puede hacerlo por el costo político, es abrir el mercado, con un tipo de cambio justo que fije la interacción entre la oferta y la demanda.

El economista Alberto Martínez, experto en políticas públicas, coincide en afirmar que lo inconveniente es mantener un control cambiario, porque no es el mercado el que administra los recursos. “El que los administra es un funcionario público que, al final, favorece a quien quiere e incentiva la corrupción. Es el mercado el que debe asignar el valor de un dólar”, señaló. 

El economista Asdrúbal Oliveros considera que el Ejecutivo perdió una “oportunidad de oro” para eliminar los cupos. Cree que se debe ir a un proceso más audaz de modificaciones en la política cambiaria. “Eso implica la legalización del paralelo. Lo ideal hubiese sido quitar los cupos  y que la gente compre lo que quiera en el Simadi”.

Los perjudicados

¿Por qué reducir las divisas es lo que menos afecta al gobierno? El consultor político, Bernard Horande opinó que es porque perjudica principalmente a la clase media del país, un sector que mayoritariamente no vota por el gobierno y eso no va a cambiar.

“Esto afecta a la clase media, que está empobrecida y muy molesta con el gobierno, porque las clases populares ya no tienen el poder adquisitivo para viajar al exterior. Las clases altas se arreglan con vuelos charter y no necesita acudir al Cencoex”, explicó.

Con esa lectura coincide Martínez, quien afirma que el gobierno afectó a un sector en el que no tiene una base política importante. “Si yo fuera Maduro, pienso: esos nos votan por mí, así que los afecto. Contrario a lo que pasaría si recorto en importación de alimentos, lo que sí va a afectar a mi base. No van a restringir el dinero de las misiones, aunque tarde o temprano tendrán que hacerlo”.

León, por el contrario, considera que también se afecta a las personas de menores recursos, que no necesariamente utilizaban su cupo viajero y electrónico para el disfrute, sino como una forma de obtener ingresos extras.

Dijo que las dos terceras partes de las divisas que entrega el Cencoex (cerca de 2 millardos de dólares) las utilizan los llamados “raspacupos”, que obtienen los dólares preferenciales y los venden en el mercado negro, varias veces por encima de su valor oficial.

Criticó esa práctica, pero aseguró que fue el mismo gobierno el que se encargó de estimularla. “Son personas de la clase media baja o estratos más pobres que buscan obtener ingresos. Detrás de ellos hay mafias que les compran pasajes, les sacan las tarjetas de crédito y los llevan de viaje. Alguien que gana sueldo mínimo percibe 106.000 bolívares al año, pero con un viaje pueden ganar 220% más. Eso lo estimuló el gobierno y a esas personas también las afecta”, indicó.

 

Ejecutivo aplica el esquema desesperanza

La disminución de dólares por viajes al exterior y la modificación del uso del cupo electrónico es una decisión económica, pero con un importante efecto político y hasta psicológico en la sociedad.

El consultor político Bernard Horande afirma que el gobierno utiliza una estrategia de “aplastamiento psicológico” de un sector de la sociedad que en su mayoría le es adverso: la clase media.

La intención final del gobierno, afirmó, es la abstención en las parlamentarias.

“Ahora aumentan las dificultades de este sector para poder viajar. Sale la medida y algunas personas lo dan todo por perdido. La decisión tiene un efecto psicológico fuerte, que está en el marco de la operación de desesperanza, amedrentamiento y miedo. La sociedad pierde las ganas de todo. Al no poder viajar, muchos dirán: ‘¿Para que votar? De esto no vamos a salir’. Es el esquema de la desesperanza”, insistió.

Advirtió que ahora las personas deberán pasar por el filtro de los bancos del Estado para pedir las divisas, lo cual puede generar discriminaciones. “Es una especulación, pero quizá quien no firmó contra la orden ejecutiva de Barack Obama no recibirá las divisas. Sería una retaliación”, agregó.  

alvasquez@el-nacional.com

msojo@el-nacional.com