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Iván Simonovis, símbolo de lucha y resistencia

Iván Simonovis / Foto Archivo

Iván Simonovis / Foto Archivo

El comisario, que fue detenido el 22 de noviembre de 2004, ya se encuentra en su casa después de que la juez de ejecución acordó otorgarle la medida humanitaria para que reciba tratamiento médico. El anuncio lo hizo su esposa, Bony Pertiñez, este sábado en la madrugada

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El comisario Iván Simonovis, quien fue  asesor de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía Mayor en la gestión de Alfredo Peña, se convirtió en uno de los presos políticos más emblemáticos durante el gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez.

El criminalista y consultor penal venezolano fue detenido por la Disip el 22 de noviembre de 2004 en el Aeropuerto Internacional de La Chinita, en Maracaibo, por presuntamente ser responsable de las muertes en Puente Llaguno, el 11 de abril de 2002, durante una manifestación de la oposición.

Simonovis, reconocido por ser uno de los jefes policiales más innovadores de su tiempo, se enfrentó al inicio de su juicio el 20 de febrero de 2006, junto a Lázaro Forero y Henry Vivas, comisarios de la Policía Metropolitana y otros ocho exfuncionarios de la PM. Tres años después del demorado proceso judicial, el 3 de abril de 2009, se le dictó la condena a 30 años de prisión, la misma que se estableció para Forero y Vivas.

A Simonovis se le atribuye la creación del primer equipo de policía científica venezolano (Grupo BAE), que realizó con colaboración e inspirado en órganos internacionales como el GSG9 alemán y otras fuerzas estadounidenses.

El comisario, que nació el 3 de marzo de 1950, pudo deberle su conocimiento en materia de seguridad primeramente a su abuelo Honorio Aranguren, fundador de la Policía Técnica Judicial (PTJ, conocida ahora como CICPC), y a su padre, César Simonovis, que también fue funcionario del mismo cuerpo.

Finalizó sus estudios universitarios en el Instituto Universitario de la Policía Científica, con pasantías en las Policías del Estado de New York, Policía Federal Alemana y Policía Nacional de Francia, en las que se especializó en labores de antiterrorismo.

El hombre que entre 2000 y abril de 2002 fue el encargado de coordinar marchas y manifestaciones públicas, comenzó a sufrir problemas de salud por las precarias condiciones de reclusión en 2008, antes de ser condenado. La defensa denunció que se encontraba en espacios muy pequeños, de cuatro metros cuadrados y sin recibir luz solar durante casi todo el día.

Las primeras pruebas médicas determinaron que padecía osteoporosis moderada, hernias discales (en la región cervical y lumbar) y síndrome del túnel carpiano bilateral. Con el tiempo, su salud se agravaría aún más. En julio de 2013, fue operado de emergencia en el Hospital Militar de Caracas por una infección abdominal. Padecía colecistitis aguda perforada, gangrena vesicular, hidronefrosis derecha, hipertensión arterial y sacroileitis.

En enero de este año volvió a ser atendido por padecer enterecolitis aguda, que es una inflamación crónica en el intestino delgado y colon, deshidratación y enfermedad hemorroidal complicada con sangrado. La emergencia se debió a la falta de atención médica, después de haber sido operado de peritonitis.

Debilitado pero perseverante, Simonovis se convirtió en un verdadero símbolo de lucha y de resistencia para la oposición.

Su esposa, Bony Pertiñez, realizó el 8 de diciembre de 2011 la primera solicitud de medida humanitaria que le permitiera cumplir su condena en casa, por su grave estado de salud. A partir de allí, no cesó en su intento de que se la aprobaran. Cuando la pidió por tercera vez, el 4 de febrero de 2013, nuevamente le fue negada y se decidió cambiar su sitio de reclusión: de los calabozos del Sebin al Centro de Procesados Militares en Ramo Verde, Los Teques.

Finalmente, después de cinco intentos, su esposa informó este sábado en la madrugada, a través de Twitter, que la juez de ejecución acordó otorgarle la medida humanitaria para que reciba tratamiento médico.

El 27 de mayo de este año el comisario se había declarado en huelga de hambre para exigir una respuesta sobre la medida humanitaria.

Su liberación se convirtió en una de las solicitudes principales de la oposición durante las protestas que comenzaron en febrero. Siguen en prisión otros dirigentes de oposición que son considerados presos políticos: Leopoldo López, Enzo Sacarano y David Ceballos.