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Imputaciones indiscriminadas le siguen a detenciones masivas

Los detenidos denuncian formalmente ante los tribunales los excesos de los funcionarios de la GNB | Foto AP

Los detenidos denuncian formalmente ante los tribunales los excesos de los funcionarios de la GNB | Foto AP

Los abogados defensores aseguran que los fiscales y jueces no precisan qué delito habría cometido cada quien

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Los guardias nacionales que se desplegaron en Altamira hicieron una razzia. Algunos arrebataban celulares y otros gritaban a las mujeres: “¡Perras, vamos a violarlas!”.

En la arremetida del viernes en la noche hubo 44 detenidos. Teresa Maniglia, directora general de prensa presidencial, señaló en su cuenta en Twitter (@tmaniglia) que 8 de los detenidos eran extranjeros y “solicitados por terrorismo internacional”. Aunque Maniglia borró el tuit, el mensaje fue repetido por el canal Venezolana de Televisión y varios altos funcionarios del gobierno que calificaron los arrestos como una operación.

Las detenciones masivas e indiscriminadas han sido una constante en todas las protestas. “Meten a todo el mundo en el mismo saco, es como una pesca de arrastre”, comentó el abogado Nizar el Fakih, del Centro de Derechos Humanos de la UCAB. Como lo vienen haciendo desde la detención de opositores en Margarita, a finales de enero, 18 profesionales del Derecho se presentaron al Palacio de Justicia para asistir gratuitamente a los detenidos en Altamira.

Lo grave es que ni en las actas policiales ni en las resoluciones judiciales se individualizan las conductas presuntamente delictivas que habría cometido cada quien, pero igual los fiscales imputan delitos y los jueces aplican las sanciones indiscriminadamente.

No fueron ocho sino dos los extranjeros detenidos por la Guardia Nacional Bolivariana y trasladados a Fuerte Tiuna. Ninguno tenía antecedentes penales. Francesca Commissari, reportera gráfica italiana, y Ricardo Ferreira, portugués de la tercera de edad, no protestaban en Altamira cuando fueron capturados por la GNB. “A los dos se les acusó de participar en guarimbas e, incluso, tener bombas molotov”, dijo Alfredo Romero, abogado del Foro Penal Venezolano.

Commissari hacía fotografías para venderlas a agencias, mientras que Ferreira, quien apenas habla español, solo se dirigía a su casa en Altamira.

Algunos otros detenidos tampoco participaban en la protesta. Enderson Bolaños, de 18 años de edad, fue capturado cuando vendía banderas de Venezuela. “Es su trabajo. Nada tenía que ver con el conflicto. Siempre va a marchas del gobierno y en contra para vender chucherías, gorras o banderas”, contó Elizabeth Mijares, madre del joven. Estaba con otro vendedor de banderas, Linzon Escolore, de 24 años de edad, que también cayó en el grupo de personas detenidas por los militares. Cualquiera puede caer.

 

Enfrentamiento con música
La música llanera retumbó el domingo en la noche en Altamira. El ritmo iba en las tanquetas que se desplazaron por las calles en búsqueda de manifestantes. No solo eran melodías de canciones, las patrullas de los cuerpos de seguridad del Estado también acentuaron el volumen de las alarmas. “Mientras más fuerte sonaban las músicas y algunos sonidos, peor era la represión. Disparaban contra las personas en la protesta”, contó Alexander Romanov, de 20 años de edad.

El despliegue de la Guardia Nacional Bolivariana dejó a 18 personas afectadas debido a disparos de perdigón, contusiones o laceraciones, y disneas por inhalación de gases tóxicos.