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Hernán Matute: “Narcos saben que Venezuela es el país más corrupto de Latinoamérica”

“Un mecanismo para quedar inmune es declarar la lucha anticorrupción” | Foto Henry Delgado

“Un mecanismo para quedar inmune es declarar la lucha anticorrupción” | Foto Henry Delgado

El académico y experto considera como un contrasentido que la Guardia Nacional Bolivariana investigue a sus propios funcionarios en el caso del jet que llegó a París con 1,38 toneladas de cocaína

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Hernán Matute Brouzés, director de la Cátedra Libre Antidrogas, no oculta la preocupación por las implicaciones políticas y diplomáticas que tiene el hallazgo de 1,38 toneladas de cocaína en un jet de Air France que despegó del aeropuerto de Maiquetía el 10 de septiembre.

Pero más le preocupa la ausencia de un debate en profundidad sobre la corrupción de las instituciones venezolanas que este caso revela. En primer término está la Fuerza Armada Nacional. La averiguación –dijo Matute– confirma que en el país operan estructuras de crimen organizado transnacional con extensiones globales. No sólo la mafia calabresa (´Ndrangheta), sino otras redes que operan junto con ella y se benefician de la corrupción policial y militar.

Aseguró que para orquestar el traslado de un alijo de esa magnitud se hicieron experimentos previos, con cargamentos menos cuantiosos.

―Ese mismo equipo que sacó 1,3 toneladas debió sacar menos cantidades. El mercado se tantea. Uno de los mecanismos del narco es sondear las redes de comercialización y distribución. Ver cómo funciona la corrupción y, cuando ven que tienen éxito, incrementan su actividad.

―¿Cómo se explica que las autoridades europeas notificaron sobre el decomiso 10 días después?

―Eso genera suspicacia. Uno podría pensar que estaban confirmando sus investigaciones. Si había otros cargamentos, o también ver cómo salía la droga, las conexiones internacionales, pero aquí entra también un problema diplomático. Ellos no querían alertar a las autoridades venezolanas porque hay desconfianza y no era pertinente que se supiera oficialmente. Ahora, si algunos miembros de la red habían sido capturados en Europa, aquí ya lo sabían. Es posible que el Estado venezolano no lo supiera, pero sí los que estaban involucrados en la operación.

―Hasta ahora lo más notorio ha sido la captura del director de Seguridad del aeropuerto. ¿Se queda ahí el caso?

―Tiene que haber peces gordos. No es posible que una operación tan compleja sólo cuente con el concurso de sargentos y tenientes. La droga iba en maletas de forma muy evidente. No en dobles fondos. Imposible que no fuese descubierta por perros. Eso quiere decir que la ruta estaba cien por ciento controlada. Está comprometida la estructura administrativa del aeropuerto y también la línea aérea.

―Una vez más funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana implicados...

­―Preocupa la calidad y la seriedad institucional en la GNB. Su deterioro moral. Ya nos dirán que no es la institución como tal, pero todos los días los encontramos implicados en algo. Esta es una expresión general del sector militar. No creo que sea sólo la GNB. Los militares tienen mucha discrecionalidad y autoridad en la administración pública.

―¿Cómo ve usted el hecho de que sea la propia GNB la que investigue a sus funcionarios en este caso?

―Es un contrasentido que la Guardia Nacional Bolivariana investigue a sus propios compañeros de fuerza en el caso de la droga a París. Tiene que haber una supraestructura institucional para hacer esas investigaciones. Tenemos que comenzar a exigir más seriedad en el tratamiento del tema de las drogas. Aquí quieren sectorizar el problema dentro de la propia GNB, una especie de disección para transmitir la idea de que no está señalada en su totalidad. Pero estamos cansados de esa circunstancialidad, que nos digan que sólo se trata de un caso aislado. Ya no los hay. Makled se ha repetido. En menos de dos años hemos visto el mismo comportamiento. Esto hay que verlo integralmente. Las redes que usó Makled no han desaparecido. Si unos caen, otros los sustituyen.

―¿Cree usted en la existencia del Cartel de los Soles?

―No creo que sea un grupo autónomo. Puede existir una estructura adscrita a uno o a varios grupos del exterior.

 

Señales de putrefacción. Durante los últimos años Matute ha desarrollado su carrera en la docencia y la concientización de la juventud sobre los problemas que ocasiona el consumo de drogas. El hallazgo del cargamento de cocaína en el jet de Air France, el 11 de septiembre en el aeropuerto de París, representa, a su juicio, la evidencia clara de la incorporación de importantes sectores del Estado en actividades delictivas, unidos a grupos que operan a escala global.

―¿Qué atractivos ven estos grupos para operar en el país?

―Somos la puerta de Suramérica. Debajo hay cuatro países que producen más de 70% de la cocaína y de la marihuana del mundo. Hay dos formas de sacarla: por el Pacífico y por Venezuela hacia el Caribe. Al Orinoco lo llaman la “autopista de la droga”. Además, tenemos una pobre institucionalidad. Los traficantes de drogas saben que Venezuela es el país más corrupto de Latinoamérica y el cuarto del mundo.

―¿Podemos hablar entonces de un estado felón o delincuente?

―Estamos viendo los índices primigenios del funcionamiento de un Estado con esas características, malandro, anómico y forajido, controlado por los traficantes. De eso tiene que darse cuenta el propio Estado, pero los políticos y las instituciones funcionan no por referencia autóctona sino por reflejo o presión de la sociedad.

­―¿Cómo hacer que este problema sea visibilizado cuando la mayoría de la sociedad está preocupada por la inflación, la delincuencia de calle y la escasez?

―La respuesta de la sociedad debe ser incorporar esto a la agenda nacional como un problema de Estado. Esto que ha sucedido es muy grave, con más connotaciones que la escasez y la polarización. Instituciones como la Iglesia y los sindicatos tienen que fijar posición. No se puede ser timorato. Estamos en una sociedad pasiva en la que nadie quiere reaccionar por miedo. Así comenzaron México y Colombia.

―En ese esquema ¿hasta dónde cree usted que llegue la Fiscalía con la averiguación sobre este caso?

―No llegará al fondo. Hay muchos implicados. Todos saben que esta red opera en los más altos niveles. Aquí siempre se piensa en el daño político. Como tenemos elecciones muy cerca, o lo difieren o lo harán por cuentagotas. El Estado está vulnerado. Cuando uno revisa las listas del Tesoro de Estados Unidos, muchos de los señalados son hoy gobernadores, ministros o aspirantes a alcaldías. Esto genera sospechas. Da la impresión de que el mecanismo electoral puede generar en los señalados por drogas una especie de salvoconducto puertas adentro. No es lo mismo que seas un general retirado a que pases a retiro como gobernador. Esto origina mecanismos de confianza en los involucrados pues al ser atacados no se estaría atacando a la individualidad sino al conglomerado al que pertenecen. Eso suscita solidaridades.

―Moisés Naim dice que ese grupo de oficiales y funcionarios implicados en drogas sería como un lastre para impedir el cambio político.

―De allí la solidaridad automática con el régimen. Si están involucrados se conectan con el partido y se ayudan. Estamos en un callejón sin salida. No se ve luz al final del túnel. Como están articuladas las condiciones veo una situación muy compleja que debería preocupar a todos los sectores.

―¿Qué alcance puede tener la lucha anticorrupción anunciada por Maduro?

―Un mecanismo para quedar inmune es declarar la lucha anticorrupción. De esa forma dirán que el Presidente actuó. Saben a lo que deben enfrentarse y ya quieren eximirse de responsabilidades, quedar al margen, ponerse en la acera del frente.



A precio fijo

Los controles y barreras a las drogas ilícitas en el exterior están ocasionando un problema adicional: el incremento del consumo en amplios sectores del país, especialmente los jóvenes.

El precio de las drogas ilícitas, según Matute, se ha mantenido estable durante los últimos años “salvo ciertos altibajos”. Esto le indica que la disponibilidad de tales sustancias es muy alta.

Las encuestas de la Cátedra Libre Antidrogas señalan, además, que durante la última década se ha incrementado 25% el número de alumnos de planteles que admiten abiertamente haber usado sustancias ilícitas. Esta situación propicia mercados de drogas en los liceos y las universidades. Matute advierte que todas las casas de estudios superiores tienen sus propios vendedores. Inclusive, en los planteles públicos la figura del vendedor externo de drogas comienza a ser reemplazada por la del compañero de clases o de promoción dedicado a este comercio.

En los barrios, expresó Matute, el jíbaro asume su actividad como una profesión y suele exhibir sus riquezas ante el resto de la comunidad.


Ficha personal


Nombre: Hernán Oswaldo Matute Brouzés

Edad: 59 años

Abogado, licenciado en Filosofía y Letras, y Geografía.

Ex director del Insetra, ex prefecto de Caracas y ex director de Civil y Política de la Gobernación del Distrito Federal