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Henrique Capriles: "Estoy resteado, no voy a claudicar"

El gobernador de Miranda asegura que esperar una respuesta del TSJ o acudir a instancias internacionales con su reclamo porque "se robaron las elecciones" del 14 de abril, no detendrá el trabajo de la "defensoría del pueblo Simón Bolívar". Opina que el país cambió tras la muerte de Hugo Chávez y que Nicolás Maduro no tiene fuerza para imponerse y no le ganaría una elección presidencial en este momento. El dirigente agrega que el Gobierno no tiene "puerta de salida"

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"Sé paciente si la vida te trae sufrimientos. Confía en Dios, Él te ayudará”. Se trata de una frase del Eclesiástico, uno de los libros sapienciales del Antiguo Testamento, que describe a Henrique Capriles Radonski en este momento: un hombre paciente y confiado.“Tú eres mi presidente”, le dicen.

“Y yo gané”, responde con una sonrisa. Está seguro de que triunfó y de que repetirá la hazaña en las próximas elecciones presidenciales, sean cuando sean. Aguarda paciente por su objetivo de un cambio, sin prisa por agotar las vías institucionales –internas y foráneas– con su reclamo de que le “robaron” las elecciones.

Una parte de su confianza se la debe al propio Nicolás Maduro, un presidente que, dice, arrancó con tal piso de ilegitimidad, y en medio de una crisis política y económica, que le dificultan tomar las medidas necesarias. “¿Cómo sube los impuestos? ¿Cómo pide a los venezolanos, después de que dijo que era un sabotaje, que bajen el consumo eléctrico?”, pregunta; y asegura que sólo a Hugo Chávez se le aguantaban esas cosas.
Pero esa confianza no se apoya en una simple opinión.

Capriles menciona en varias ocasiones la última medición del Instituto Venezolano de Análisis de Datos, que lo coloca por encima de Maduro en las preferencias de los ciudadanos. Aclara que normalmente esas encuestas favorecen al Gobierno, y la califica de “golpe en el estómago” para el oficialismo.

Cuando el IVAD pregunta por quién se votaría si hubiera nuevas elecciones, Capriles obtiene 45,8% de intención de voto y Maduro 40,8%. En marzo Capriles llegaba a 31,8% y Maduro a 52,3%. “Va en caída”, dice el gobernador de Miranda mientras mueve la mano como un avión precipitándose a tierra.


–¿Cuál es la hoja de ruta de Henrique Capriles Radonski para la oposición?
–Lo primero es insistir en que esto es una lucha pacífica, de principios por la verdad. Esto es una lucha gandhiana. Creo que hemos marcado una ruta distinta, que nos hace distintos del Gobierno y no podemos actuar igual que ellos. La intolerancia, la violencia, esa siembra de división entre los venezolanos se la regalo al Gobierno. Nosotros tenemos que marcar distancia con ese tipo de actuaciones. Ni violencia física ni violencia verbal. Cuando escuchas a Nicolás Maduro es muy fácil caer en un terreno de insultos. Hay que tener mucha paciencia. La ruta, además de pacífica, está en el marco de la Constitución, de las leyes.

Que les quede claro a los venezolanos que siempre fue así. 800.000 personas que votaron por el presidente Chávez el 7 de octubre lo hicieron por nosotros el 14 de abril. De ese descalabro de Maduro es de donde vienen todas las irregularidades para abultar su votación. En un proceso como este, 220.000 votos te los meten con abusos en una hora. Después de las 4:00 pm votaron más de 1 millón de personas. ¿Cuántos de esos son de Capriles y cuántos de Maduro? Ahí es donde vienen los abusos que hemos denunciado. Que quede claro que la elección del 14 de abril no la ganó Maduro, ellos se la robaron. ¿Qué hacemos frente a eso? Somos demócratas y nuestro camino es apegado a las leyes, a la Constitución y a nuestros principios.

¿Qué más democrático que pedir una auditoría? En la encuesta más reciente de Félix Seijas se ve que el Gobierno es un avión que viene en caída. La mayoría de los venezolanos estaba de acuerdo con la auditoría, no sólo los electores de Capriles. Nos mintieron y la auditoría será de papelito y acta de escrutinio. ¿Qué es lo que permite revisar eso? El cuaderno de votación, que es lo que yo he estado pidiendo. Nosotros decidimos no ser parte de esa farsa y ahí, desde el 15, trabajamos en los dos escritos de impugnación. El que se presenta en mi nombre, apuntado hacia la instancia internacional; y luego está el escrito de la MUD, que sustenta todo, por cada mesa. Esa es la impugnación parcial del proceso, pero estamos hablando de un porcentaje importante. Esa es la ruta que hay. ¿Qué va a pasar mañana? Entraríamos en el debate de si creemos o no creemos que el TSJ hará justicia.


–¿Por eso dice que Maduro va en caída?
—Maduro no solamente fue un pésimo candidato, sino que ha demostrado no tener visión política del momento, no supo leer el resultado del 14 de abril y ha actuado como si hubiese sido 80-20 y trata de pasarle una aplanadora a la otra mitad del país. Maduro no tiene el liderazgo ni la fuerza para imponerse. El Gobierno no hace nada para solucionar la crisis política. Si yo estuviera en su posición, lo primero que hubiese hecho habría sido permitir la auditoría completa. En un escenario como el que está planteado conviene repetir la elección porque puede haber contadas excepciones, pero todos los gobiernos que arrancan con un piso de ilegitimidad, y con esta crisis económica, no tienen puerta de salida. ¿Cómo le hace frente a medidas? ¿Cómo sube los impuestos? ¿Cómo aumenta la gasolina? ¿Cómo pides a los venezolanos, después de que dijiste que era un sabotaje, que bajen el consumo de electricidad? Si a eso le sumas un problema de legitimidad, yo no veo que el Gobierno tenga una puerta de salida.

–¿Y ve más represión?
–Si ellos creen que con más represión van a resolver la crisis política, están equivocados. No solucionan, sino que pierden popularidad. ¿Qué salidas hay? El Gobierno claudica. Ahí está Alberto Fujimori, que mandó una carta un año después desde Japón. La ruta es agotar toda la institucionalidad.

–El Gobierno dice que no hay crisis política. Esa crisis, que usted dice que hay, ¿cómo afecta a los ciudadanos?
—Bueno (risas), creo que los únicos que dicen que no hay crisis es el grupito de los enchufados. Aquí hay una crisis que la generó el Gobierno, no la oposición. Es bueno ver los estudios de opinión que siempre han sido favorables al Gobierno; ahora la gente cree que Capriles ganó las elecciones, que se ha tenido que hacer la auditoría.

–Pero, ¿cómo afecta al ciudadano?¿La gente no sentirá que, con los problemas cotidianos, lo que usted hace no llegará a ningún lado?
–No, porque son dos procesos que caminan al mismo tiempo. La ruta electoral, la crisis política va por un lado; y después el Comando Simón Bolívar migra de comando a defensoría del pueblo Simón Bolívar. Que en cada comunidad reporten si hay agua, luz, cómo está la carretera. Todo ese trabajo no choca con la impugnación en el TSJ. Esto no es un proceso de hoy para mañana.

–En el Consejo Legislativo de Miranda insisten en que hay una falta absoluta en el estado. Usted aclaró que, ante cualquier acción, respondería.
–La conflictividad política quiere arroparnos y desviarnos. Yo de aquí me voy a Barlovento a entregar una escuela y voy a seguir solucionando problemas. Si ellos pretenden desconocer mi autoridad como gobernador, yo también desconozco al Consejo Legislativo. Yo estoy resteado, yo no voy a claudicar ni me voy a dejar chantajear. ¿El Gobierno tiene fuerza y poder para hacerlo? Creo que no. Tienen control institucional, pero no apoyo popular. Yo obtuve en Miranda el 14 de abril la votación más importante en ese estado. Yo creo que 815.000 personas que votaron en Miranda el 14A no se van a quedar calladas.

–¿No ve un escenario en el que el Gobierno apueste al caos y decrete un estado de emergencia?
–Yo creo que eso es una lotería que, lejos de solucionarle el problema, agravaría la crisis política. No es verdad que no hay ruido internacional con respecto a la elección de Maduro; eso es lo que él está tratando de hacer creer con una foto con (José) Pepe Mujica, con la señora (Cristina) Kirchner, una foto en Brasil. Hay muchísimo ruido y una foto no lava la ilegitimidad.

–El segundo recurso impugna acta por acta. Se dice qué pasó, pero el recurso no lo demuestra. ¿Por qué?
–Eso es en la fase de prueba, recuerda que es un juicio y las pruebas se consignan en la fase de prueba.

–¿Con qué nivel de certeza se puede decir que esas pruebas existen? Cuando ponen retiro de testigos, por ejemplo.
–No tienes el acta de escrutinio firmada, lo que deben hacer los testigos. Cada una de las irregularidades están fundamentadas, pero eso no se consigna cuando se introduce el escrito. Esto es un juicio, que tiene su momento de evacuación de pruebas.

–¿Llegaremos a ese juicio?
–Bueno, esa es la discusión.

–¿Se deberían sacar las pruebas a la opinión pública?
–Se han sacado. Por ejemplo, del voto asistido hay hasta videos. No admitir el recurso sería un error político del Gobierno y del TSJ. El debate que debe haber en el Gobierno es qué hacemos con estas papas calientes: o las aceptamos, que algunos dicen que así será para que esto se lo coma el tiempo, o hay otros que dicen que hay que darle palo de una vez. Eso significa que vamos en caliente a las instancias internacionales. Más allá del tema jurídico está el de opinión pública. Ahí me he afincado más en que me permitan el cuaderno, porque yo tengo 191.000 muertos que aparecen activos en el registro electoral, ya verificados. Yo no puedo saber si ese muerto votó si no tengo acceso al cuaderno de votación. Entonces yo le digo al TSJ que exija al CNE que le dé el cuaderno de votación.

–¿Cree que el TSJ haga esa exigencia si colocó de presidente de la Sala Electoral a Fernando Vegas Torrealba? Usted dijo antes que había que recusarlo. ¿Es una provocación del TSJ?
–Ese es el compadre de Rodríguez Torres. Él era consultor jurídico cuando yo estaba preso en la Disip. ¿Si es una provocación? Bueno, hay que recusarlo. Si quieren seguir haciendo una lista de rayas, todo eso resuena muy fuerte afuera, internacionalmente. ¿Quién va a decidir la recusación? Lo que hemos visto es que las deciden ellos mismos. Tú recusas al magistrado y ellos mismos deciden su recusación. Eso es contrario a derecho. Pero habrá que recusar. ¿Pero usted va a recusar a todos los magistrados? Si todos son del PSUV, ¿qué voy a hacer? Que Dios y el Espíritu Santo iluminen a los magistrados y se den cuenta y ojalá la nueva presidenta haga cumplir la Constitución.

–¿Cuáles son los plazos para una respuesta una vez que se acepte el recurso?
–El juicio puede durar tiempo, pero eso no significa que nosotros nos paramos. Aquí estamos volcados a los problemas que viven los venezolanos. Vendrá un proceso electoral; de repente no viene una elección presidencial primero, pero viene una elección de alcaldes. Tienes oportunidad de arrasar.

–¿Qué estrategia se aplicará para esas elecciones municipales? ¿Cómo motivar a la gente luego de afirmar que le robaron las elecciones?
–Son dos cosas distintas. La lucha con el tema de las condiciones y el árbitro no condiciona nuestra participación ni nuestro voto. Soy enemigo de la abstención. Estoy sentado aquí y tenemos esta discusión porque decidimos votar. No hubiésemos ganado las elecciones si no hubiésemos dado la lucha política. La gente ha entendido que si no votas no hay lucha ni hay nada.

–¿Los tiempos de Capriles son los tiempos del país?
–Hay que llevarlo. Cuando yo desmonté la marcha al CNE di dos señales: una, no voy a pisar el peine de la violencia, porque el Gobierno quería una reedición del 11 de abril; y lo segundo, marcar claramente a los 7,5 millones de venezolanos que nos apoyaron que esto no es una lucha de hoy para mañana. Activamos la instancia legal porque tiene lapsos; si yo no impugno, pierdo la oportunidad. Tengo que abrir la puerta de la vía legal para poder terminar en la internacional. Eso puede ser un año, dos años, cinco años; no lo sé.

–Tras años de persecución e irregularidades, con un RE prácticamente inauditable, ¿la ausencia de Hugo Chávez hace que la lucha política y electoral se active de una forma más enérgica?
–Porque en los otros procesos las irregularidades significaban aumentar el colchón, pero Chávez ganaba las elecciones. El 7-O, yo dije: con todas las irregularidades, todavía ganaba Chávez. El 14A no fue así. Creo que con Chávez se cerró un ciclo en el país y se abrió otro. Cambió el resultado electoral. Nosotros sabemos cuántos votos tenemos, pero pido que me den los cuadernos de votación para demostrarle al país cuántos votos de más le metieron a Maduro para tener 220.000 de diferencia. Hasta que no me dejen hacer una auditoría yo no reconozco ese resultado. Si se demuestra, con los cuadernos, que Maduro ganó por un voto, yo lo digo. Pero si es al revés, ¿qué hacemos? ¿No luchamos por eso? Ese es el debate que hay. Creo que la gente ha cambiado y puede ser, hay gente del Gobierno que temía a Chávez y apoyar un proyecto distinto significaba traicionar a Chávez. Ahora no he encontrado al primer votante que haya sentido que traicionó a Maduro.

–¿Hasta cuándo será la lucha de Capriles? Van hacia los organismos internacionales, pero el sistema interamericano está colapsado, con cinco años de retraso.
–El caso de Perú (Fujimori) no se resolvió con los organismos internacionales. Es la implosión del gobierno, el gobierno que claudica. Yo aguanto todo el tiempo que sea necesario, la verdad no claudica.

–¿Cómo ve esa disposición de diálogo de los diputados del PSUV?
–Habría que preguntarle al Gobierno qué es diálogo para ellos. En estos días convocaron una mesa de diálogo en el Ministerio de Comunicación e Información. ¿Eso es una mesa de diálogo o es un censor que les dice a los medios lo que tienen que publicar y decir?

–¿Y la propuesta de un revocatorio a diputados del PSUV?
–Eso está en discusión. No hay una decisión tomada. Hay un trabajo con ese tema, sobre a cuáles diputados fácilmente se les puede revocar el mandato. Son treinta y pico.

–El vicepresidente de Estados Unidos pide diálogo. Si Maduro lo llama, ¿usted iría a dialogar?
–Yo estoy absolutamente a favor del diálogo, pero el diálogo no es con una pistola en la cabeza. Si tú quieres diálogo, tienes que generar las condiciones para que exista. Respetar las partes, no perseguir ni abrirle juicios a nadie. ¿Por qué está preso Antonio Rivero? Por un video que sacó Miguel Rodríguez Torres, que en nada lo compromete. Creo que las iglesias pueden ser facilitadoras. No hay otra institución que pueda convocar a 85% del país, y si se le suma la Evangélica, hablamos de 90% de los venezolanos.


Los tiempos de Capriles

Laura Helena Castillo

A Henrique Capriles le preguntan por el tiempo. Por el suyo, el del país, el del TSJ, el de las instancias internacionales, el de Dios, el perfecto, el defectuoso. Capriles no es el dueño de esos tiempos, pero sabe bien cómo dosificar los que dependen de él. A esta entrevista llegó con un poco de retraso y con la premura de tener que partir a Barlovento. Carlos Altimari, quien maneja el reloj de su agenda, se acercaba a la mesa a apurarlo y Capriles continuaba respondiendo preguntas porque su proyecto no siempre tiene prisa: mientras no detenga su ejercicio de liderazgo de oposición, la inflación, la crisis de los servicios, la inseguridad, el piso de galleta de soda de la legitimidad de Nicolás Maduro, son –según sus cálculos– motivos de una crisis difícil de superar para el Gobierno que tiene menos de un mes de juramentado.

Capriles habla y juega con un mazo de servilletas. Se sirve un agua y está a punto de tumbar el vaso con los gestos de sus manos; no acepta comer cachitos ni jugo de naranja (“Es que ya comí temprano”). Se quita la gorra una sola vez en la entrevista: cuando le preguntan precisiones sobre las pruebas de las irregularidades de las actas, los cuadernos y el resto del proceso, y si estaría dispuesto a darlas a conocer si el TSJ niega la impugnación. Después le entregan unas actas con firmas dudosas, él las revisa, explica el valor probatorio que podrían tener. Despeja dudas, cita la ley, llama a todos los periodistas por el nombre.

No lleva dos días en esto. Se ha vuelto un experto en el tema electoral, pero no abandona el oficio de hacer política desde la calle. Así es como aspira que sea. Como en un juego de video en el que tiene el manejo de los dos controles, el gobernador de Miranda quiere transmitir su mensaje y su actuación en dos tiempos. Por un lado, el proceso judicial; por el otro, formar opinión pública nacional e internacional y denunciar la ineficiencia de las instituciones públicas. Sin embargo, y a pesar de las claras dificultades que podría tener Maduro en sus primeros meses de gobierno, Capriles sabe que hay una pregunta que –por ahora– no dejará de responder: ¿cuándo? Altimari insiste: “Es tarde”. El candidato se levanta, se despide y sale a Barlovento. Los dos tiempos de Capriles.


Organización familiar
Henrique Capriles Radonski viajó al estado Mérida ayer  (el viernes estuvo en Táchira) para realizar una asamblea con ciudadanos en la  plaza Glorias Patrias. Se trata de una forma de mantenerse en contacto con sus  seguidores “para seguir trabajando por sus problemas”.

Pidió organización a los comandos familiares del 14-A,  para que se transformen en defensorías del pueblo Simón Bolívar y permitan conocer  las necesidades de la población en cada estado. “Esta lucha no es sólo  para ganar una elección, es para que haya alimentos, para que haya empleo”,  expresó.

El gobernador de Miranda opinó que este año la inflación superará 30%, según las cifras oficiales, y que hay productos con escasez de 50% y hasta 60%. Señaló que existe escasez porque el Gobierno acabó con la producción, cerró las empresas luego de expropiarlas y ahora los campesinos  están en el suelo.