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Henri Falcón: El reto es convertir el descontento en votos para Capriles

El acelerado deterioro de la calidad de vida de los venezolanos durante los primeros 100 días de Nicolás Maduro en el poder será el principal tema del debate que promueven los dirigentes opositores

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Sumar esfuerzos para tomar la calle y debatir concienzudamente sobre los problemas más apremiantes de los venezolanos es la estrategia que desarrollará el comando de campaña de Henrique Capriles Radonski. Henri Falcón, quien se separó del cargo de gobernador de Lara para coordinar las acciones de todos los partidos políticos y organizaciones sociales de la oposición, asegura que la desaparición física de Hugo Chávez, los supuestos enfrentamientos en el seno del PSUV y el impacto de la crisis económica en los sectores más pobres de la población configuran una oportunidad estelar para lograr un relevo en Miraflores.

—¿Cómo afrontar la última voluntad de Chávez, que pidió a sus seguidores votar por Maduro?

—El oficialismo es víctima de una crisis de liderazgo derivada del culto a la personalidad del presidente fallecido. No sólo se trata de la última voluntad de Chávez, sino de la voluntad de los dirigentes y militantes del PSUV, que no están totalmente de acuerdo con entregar las riendas del proceso político a Nicolás Maduro. Para nadie es un secreto que hay fuertes enfrentamientos en el sector oficialista, precisamente porque algunos desconocen esa última voluntad del presidente fallecido.

—¿Quiénes integran esos sectores?

—Ellos se conocen y la gente lo intuye.

—Las supuestas disputas con los militares fueron aclaradas por el ministro de la Defensa, que fue explícito y enfático al apoyar a Maduro.

—El ministro es una individualidad en la Fuerza Armada que no compromete la honorabilidad de la institución. No es precisamente el único y más calificado vocero del sector militar. Pero no es sólo lo que ocurre en el sector militar, sino también en la Asamblea Nacional, en el Gabinete Ejecutivo y en el PSUV. El problema ya no es Chávez, es Maduro.

—Chávez sigue siendo el principal aval del oficialismo.

—Deberíamos sacar a Chávez de la contienda electoral y dejar que descanse en paz.

—En todos los procesos electorales los militantes del chavismo se han manifestado disciplinadamente.

—La disciplina del oficialismo se ha roto cuando Chávez no participa directamente en los comicios. Sube la abstención y los que más se abstienen son los chavistas. Hay un sector importante que sólo se moviliza por Chávez. Es gente que no pertenece al PSUV y que no reconoce otro liderazgo que el del presidente fallecido. En el gobierno de Chávez no habíamos visto una crisis tan aguda como la que vive Venezuela. La inseguridad ciudadana sigue cobrando vidas en forma alarmante. La gente no consigue los productos esenciales como harina de maíz, pasta dental o papel higiénico. Los hospitales están peor que nunca. El desempleo es cada vez mayor y las perspectivas son desalentadoras por la destrucción del aparato productivo. No se ha logrado resolver ni siquiera 10% del déficit habitacional. Las fallas eléctricas son la regla en algunas regiones del país. La ineficiencia del Gobierno es un padecimiento cotidiano de la gente, pero sobre todo desde que Maduro está al frente. Estos 100 primeros días de él en el poder han sido de golpes contra la pared. Desde diciembre para acá hemos visto una paralización absoluta del país. Ese es el origen de los verdaderos problemas de la gente y lo que debemos discutir para convencerlos de votar por un cambio.

—¿Un mes es suficiente tiempo para lograr ese propósito?

—Es que ni el más furibundo chavista podría negar la anarquía y el caos en que nos encontramos. El reto es convertir el descontento en votos para Capriles.

—¿Cuál es el sentido de diferenciar la gestión de gobierno de Maduro de la de Chávez?

—En los 100 días de Maduro el país se ha paralizado.

—¿Cómo van a establecer el contraste entre Maduro y Capriles?

—No tengo ninguna duda de que va a haber migración de votos del oficialismo a la oposición, así como abstención en las filas del oficialismo. Nuestra oferta al país es la posibilidad de vivir en paz y con prosperidad. El Chávez que despertaba emociones ahora no está y lo que el oficialismo tiene es una crisis que conspira contra el Gobierno. Las contradicciones en el PSUV incluyen la posibilidad de que algunos dirigentes regionales, como gobernadores y alcaldes, no hagan campaña por Maduro. Hay mucha gente que se siente con derecho a heredar a Chávez. Eso es un problema de ellos, pero nos favorece. Lo nuestro es la unidad, un gran diálogo nacional que nos permita afrontar la crisis económica que nos afecta a todos por igual. Poner el acento en lo social: hablarnos y entendernos con los pobres, con los sectores más deprimidos de la población.

—¿Qué diferencia a Capriles de Maduro?

—Nicolás cabalga sobre el liderazgo de Chávez, no tiene liderazgo propio. Henrique tiene como aval 6.800.000 votos después de recorrer todo el país. Maduro no tiene experiencia en la administración de recursos, mientras que Capriles sí, y ha demostrado ser eficiente. Maduro no está preparado para soportar la presión de una crisis económica, al tiempo que Capriles ha tenido que gobernar a pesar de la asfixia financiera sistemática del Gobierno central. Quizás la mayor diferencia entre ambos sea el sentido común, porque hay que interpretar las coyunturas. El más interesado en promover el diálogo y la gobernabilidad debería ser el Gobierno. Henrique ha sido firme en la promoción del reencuentro de todos los venezolanos, alejado de radicalismos y exclusiones.

—¿Capriles insiste en pedirle un debate público a Maduro. ¿Es una confesión de que no está punteando las encuestas?

—No necesariamente. Yo le pedí debate a Luis Reyes Reyes (candidato oficialista a la Gobernación de Lara). Yo le llevaba 15 puntos de ventaja en las encuestas y le gané por 12. Nunca me dio el debate. Estamos convencidos de que las verdaderas democracias se construyen sobre la base de los debates. En este momento no hay dudas de que es necesario contrastar las dos ofertas de gobierno.

—¿Cuál es el mensaje para los indecisos?

—El llamado es a reflexionar sobre el destino del país y de cada una de nuestras familias. Hay venezolanos que sienten que podemos ir a un gran conflicto social por la ineficiencia del Gobierno.

—¿Con qué recursos cuenta la oposición para movilizar gente y ocupar la calle?

—Hay muchas experiencias de organización social. En Lara se organizan grupos de hasta 500 personas que desfilan con banderas hasta el centro electoral. Llevan comidas para compartir, sillas de extensiones, mesitas...

—Eso puede ser muy poco en comparación con una flota de autobuses de Pdvsa.

—A la movilización tradicional de los partidos se sumarán las organizaciones sociales. En esta oportunidad, estamos trabajando juntos y coordinadamente. Hemos aplicado los correctivos para que nuestros testigos estén en los 14.000 centros electorales del país. Tenemos una encuesta que indica que al inicio de la precampaña Henrique tenía 4 puntos de ventaja por encima del candidato del Gobierno. Tenemos razones para ser optimistas.

—Si la oposición gana, ¿cómo sería la convivencia con el chavismo?

—En paz, con mucho respeto.

—Si el chavismo vuelve a ganar, ¿cuál debe ser el papel de la oposición?

—Si gana en las condiciones establecidas en la Constitución y en las leyes, sin dudas, nosotros reconoceremos los resultados. Estrategia La vuelta al país en 10 días

La vuelta al país en 10 días

Aunque Capriles Radonski inició su recorrido por el país, los diez días de campaña no le alcanzarían para visitar tantos pueblos como lo hizo para la contienda presidencial anterior. "Estamos obligados a ser muy eficientes. Hablo de una campaña descentralizada y envolvente. De nada sirve que andemos todos con Henrique, quien no será el único líder de la oposición que estará recorriendo el país y dando los debates con la gente en la calle. Allí estaremos Leopoldo López, Henry Ramos Allup, Edgar Zambrano, Roberto Enríquez, María Corina Machado, Andrés Velásquez...", indicó Henri Falcón. El jefe del comando de campaña opositor se expresa como si fuera él el candidato presidencial: "Así debe ser. Todos los dirigentes de la alternativa democrática tenemos la responsabilidad de difundir el mensaje". Al parecer, el financiamiento de la campaña no es un problema: "Estamos organizando cenas, rifas... Pero contamos con la colaboración de mucha gente. Gente que no tiene miedo, porque entiende que el miedo le ha hecho mucho daño al país".