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Gobierno movilizó a los damnificados

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A las 4:30 am comenzaron a llegar los autobuses a las puertas de la Torre El Chorro, en el centro de Caracas, en cuyos últimos pisos residen alrededor de 900 damnificados.

El objetivo era atender a aquellas personas que debían trasladarse a los centros de votación de las zonas donde estaban inscritas antes de perder sus viviendas.

Hasta las 9:00 am llegaron a buscarlos. "Hay muchas personas que votan en Catia, en La Vega, en distintas partes.

Los autobuses tienen rutas", expresó uno de los refugiados, que prefirió reservar su identidad.

Quienes tomaban los vehículos tenían garantizadas provisiones de agua y comida. La logística de movilización estuvo a cargo de ministerios y organismos públicos. Solicitaron con antelación a un coordinador asignado en cada refugio la lista de las personas que votaban más lejos, para establecer la hora y las rutas de las buses, informó Gregoria Valero, coordinadora del centro de votación Tribuna C, ubicado en el Poliedro de Caracas.

Allí sufragan 352 damnificados.

El centro posee una sola mesa y el ambiente durante las primeras horas de la mañana se percibía tranquilo. A las 8:50 am, habían votado 90 personas, 25% del electorado registrado para esa máquina.

"Yo bajé a las 4:30 de la mañana, pero ya voté y ahora me voy a la casa de mis hijos", expresó uno de los residentes de la Tribuna C, quien decidió mantener el anonimato.

Algunos salieron incluso un día antes. Valero reveló que el sábado ya habían trasladado a los refugiados que votaban en el interior. "Nosotros no pedimos carro porque el centro nos queda cerca", dijo.

También en el Poliedro se ubicaron dos centros adicionales, el Poliedrito y Fundación Poliedro. Este último reunió alrededor de 600 votantes, incluyendo algunas personas que solían ser refugiadas de la zona. Olmar Lugo, coordinador, explicó que muchos electores eran damnificados reubicados, bien sea en una vivienda u otro refugio, pero que quedaron inscritos allí.

"Ha venido gente que pensaba que votaba aquí y resulta que estaban registrados en otros centros, más cerca de donde viven", indicó Lugo.

Sin embargo, la reubicación permitió que muchos de ellos se trasladaran a votar por su cuenta.

Irregularidades. A Deiblin Mendoza no le preocupó revelar su nombre y admitir que venía del refugio de la antigua lechería La Silsa. Ella y un grupo de más de 400 damnificados procedentes de varias partes de la ciudad fueron trasladados en autobús al centro de votación de la sede del Inces de La Yaguara, frente al cual aguardaban desde las 3:30 am.

Era más de las 11:00 am y casi ninguno había podido votar. El centro tenía una sola máquina, que se averió en varias oportunidades. Mujeres con niños en brazos, hombres de todas las edades y niños se apretujaron frente a la reja cerrada para escuchar el nuevo anuncio del coordinador parroquial del CNE, Freddy García, quien informó que pronto podrían entrar. Sin embargo, la respuesta no tranquilizó a la multitud. "No es justo, se supone que abrían a las seis y los de los refugios no hemos votado ni uno", reclamó Mendoza.

También se reportaron algunos votos nulos. "Camaradas, no cometan el mismo error que yo: no esperé a que apareciera la cara del comandante Chávez en la máquina y el voto me salió nulo", advirtió una refugiada.