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Gerardo Blyde: “Estamos sentados encima de una bomba de tiempo”

Para Blyde, la gente protesta porque no hay esperanza de futuro | Foto Henry Delgado

Para Blyde, la gente protesta porque no hay esperanza de futuro | Foto Henry Delgado

El alcalde de Baruta insiste en que se tiene que dejar el pasado atrás para darle paso al futuro

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El alcalde Gerardo Blyde reconoce que la protesta en Baruta ha sido intensa. Dice que su equipo ha removido el equivalente a 400 camiones de escombros y el día con más actividad de los manifestantes fue el 25 de marzo, cuando se llamó a un trancazo en la ciudad.

“Tuvimos más de 25 barricadas en todo el municipio”, relata. Asegura que las últimas manifestaciones se han tornado violentas, lo que ha resultado en gastos adicionales para su despacho. Considera que el gobierno tiene que abrir el juego para darle una salida a la crisis política y el diálogo es una vía expedita para lograrlo.

— ¿Cuánto han representado en gastos las protestas?
— Cada central que controla los semáforos cuesta 5.000 dólares. Hasta ahora han destruido un equivalente a 30.000 dólares y los equipos para reponer la tarjeta-madre de las centrales dañadas no se consiguen. Hemos tenido muchos gastos adicionales, sobre todo por la inusitada violencia de los últimos días. Ahora hay encapuchados en las barricadas, cosa que no había pasado anteriormente.

— ¿Hay infiltrados violentos?
— No puedo asegurar que todas las personas que protestan en el municipio son vecinos de Baruta. No contamos con servicios de inteligencia, como sí los tiene el Gobierno. Pero en las últimas tres semanas se han dado destrozos que no habían sucedido.

En una oportunidad iba a pasar por una barricada en Santa Fe. Me bajé a mediar con las personas y me abordó un encapuchado con acento andino. Cuando me iba a atacar con una piedra, me identifiqué como el alcalde y me dijo que mejor avanzara antes de que me agrediera. Son nuevos grupos muy bien equipados y organizados.

— ¿Cómo puede equilibrarse el derecho a la protesta con el derecho a libre tránsito?
— No es sencillo. Baruta es un municipio muy grande y con una complejidad geográfica. Aquí hay vecinos que no están a favor de las trancas ni de la violencia, como también hay otros que a pesar de que tienen que soportar horas en una cola debido a una barricada apoyan a los encapuchados. Lo cierto es que la protesta pacífica está fanatizada en el municipio y que nunca se emanará una orden para que la policía municipal reprima las manifestaciones.

Hay un descontento muy grande en todos los ciudadanos. Estamos sentados encima de una bomba de tiempo porque este modelo fracasó. Hay personas que rechazan las trancas, como las rechazo yo, pero que sí están con el ánimo de protestar porque sienten que no hay esperanza de futuro. Lo más grave de todo es que el gobierno no está escuchando.

— Hay dos alcaldes presos y el presidente ha mencionado que el alcalde Ramón Muchacho es el próximo, ¿se siente usted amenazado?
— Hay 23 alcaldes que tienen juicios encausados. Estoy en esa lista. Todos estamos amenazados por un sistema judicial que se está utilizando como un brazo de ejecución político. Lo que pasó con los alcaldes Ceballos y Scarano es una violación flagrante del debido proceso y, más aberrante aún, es un desconocimiento de la voluntad de los electores al removerlos de sus cargos. Soy parte de la directiva de la Asociación de Alcaldes por Venezuela, una organización que agrupa a más de 70 alcaldes, y desde allí le entregamos una comunicación al vicepresidente Jorge Arreaza, el viernes antes de Semana Santa, en la que denunciamos que el sistema judicial venezolano se está utilizando para el acoso político.

— ¿A dónde va con el diálogo?
— Considero que hay que insistir en eso. No hay otra forma democrática de lograr la convivencia. Pero para que haya una verdadera conciliación se tiene que quemar el facturero de odios. El país no puede vivir eternamente en el pasado, ¿para cuándo vamos a dejar el futuro? Anteriormente ellos (algunos dirigentes del Gobierno) eran los reprimidos y ahora son los represores. ¿Acaso ya no existen los derechos humanos? ¿Qué les pasó cuando asumieron el gobierno? Hay que ser congruentes.

Conocí a un Nicolás Maduro conciliador en la Asamblea. Ahora no lo veo; espero que no esté atrapado por las fuerzas del chavismo que no le permiten conciliar. Si él toma el pulso de la calle tiene que rectificar. No se puede gobernar para una parcialidad; tiene que abrirse el juego para el debate, para lograr una verdadera amplitud.