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Gaby Arellano: Hasta que no haya justicia y libertad, no puede haber paz

La dirigente asegura que los estudiantes son capaces de dar la vida por la democracia en Venezuela | Foto: Leonardo Noguera

La dirigente asegura que los estudiantes son capaces de dar la vida por la democracia en Venezuela | Foto: Leonardo Noguera

La dirigente confía en que los jóvenes no temen a los colectivos, que calificó de “malandros pagados por Nicolás Maduro”, porque en Venezuela hay riesgo hasta para ir al cine. La lucha contra esos riesgos –asegura– los mantendrá en las calles. Pide a la FANB velar por la ConstituciónFicha personal Consejera universitaria de la Universidad de los Andes. Integrante de la juventud de Voluntad Popular

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A las 5:00 de la mañana se despierta cada día para trabajar por el objetivo que ella y los estudiantes se han planteado: el cambio, “de raíz”, del sistema político imperante en Venezuela. Gaby Arellano, dirigente de la juventud de Voluntad Popular, advierte que la lucha no será fácil y que tomará tiempo.

La joven, que nació en Michelena, estado Táchira, rechaza que algunos dirigentes de oposición califiquen de “vacía” la protesta de los que salieron a la calle porque no quieren vivir con miedo. Opina que Henrique Capriles se contradice porque, luego de decir que le robaron las elecciones, plantea ahora una salida electoral.

Las palabras de Arellano suelen ser duras, de confrontación directa con el gobierno. Así fue el 12 de febrero en la marcha de estudiantes al Ministerio Público, cuando llamó inepta a la fiscal Luisa Ortega Díaz. Así se mantiene cuando pide seguir en las calles, sin temor a los llamados de Nicolás Maduro a los colectivos a los que pidió apagar candelitas.

―¿Cuáles son los objetivos concretos de la Junta Patriótica Estudiantil y Popular?

—El objetivo es cambiar, de raíz, el sistema político de Venezuela. El 2 de marzo, en Mérida, iniciamos un debate con varios sectores de la sociedad, con partidos y representantes de distintos gremios. Hoy 9 de marzo, desde Barquisimeto, le elevaremos un nuevo mensaje al país. Queremos transmitirle a Venezuela que esta gran revuelta no solamente está encarnada en el estudiantado sino en todo el venezolano que lucha por libertad y justicia. Nuestra Constitución está pisada; más de 60 artículos han sido vilipendiados por quienes están en Miraflores, que no son los más capaces para hacerla cumplir. 

―¿Están todos los estudiantes de acuerdo con cambiar de raíz el régimen?

—No sé si todos los estudiantes. Te puedo asegurar que los de Mérida, Táchira, Lara, Zulia, Carabobo, Trujillo, Portuguesa y un sector de la capital están convencidos de que la resolución de este conflicto pasa por un cambio del sistema. No es una cosa de hoy para mañana; es un trabajo paulatino, con estrategia, dentro del marco de la lucha no violenta. El único responsable de la sangre derramada es el Ejecutivo que, con su verbo y sus acciones, ha apagado la vida de más de dos decenas de venezolanos. La represión hoy ha sido desenmascarada por un pueblo que exige respeto a la Constitución. Gracias a los estudiantes se ha demostrado que en Venezuela han existido crímenes de lesa humanidad, se han violado los derechos humanos de manera flagrante por órdenes de gobernadores, militares y los grupos paramilitares que son los colectivos armados, que son los que ha generado el terror. 

―¿Cuál es la propuesta?, ¿la renuncia?

—La Constitución es clara. Ese es uno de los pasos, pero es el sistema lo que hay que cambiar, no solamente a Maduro sino el Poder Judicial, Electoral, Moral. Que el Estado y el partido no sean lo mismo y las instituciones funcionen. No es de hoy para mañana. A algunos les da miedo, pero ellos (el gobierno) no van a rectificar. En la Fuerza Armada hay hombres y mujeres que están claros.

―El 5 de marzo algunos estudiantes, como el propio Juan Requesens, decidieron no salir. ¿Hay divisiones?

—El movimiento estudiantil es amplio, no tiene un vocero oficial, no tiene una sola cara. En Venezuela hay 574 institutos de educación universitaria. No me pregunten a mí por qué no está el otro; yo respondo por mi caso. Antes de ser representante estudiantil soy una ciudadana venezolana. Si algo tiene sabroso el movimiento estudiantil es una gran diversidad de ideas.

―¿Qué harán ante el llamado de Nicolás Maduro a los colectivos a salir a las calles a apagar candelitas y al día siguiente fallecieron dos personas?

—De Mérida salió una ruta: las trincheras de la libertad son para proteger la propiedad, para proteger su hogar, para proteger su vida ante los órganos paramilitares pagados por este sistema. No es pueblo contra pueblo; es el pueblo en la calle resistiendo de manera cívica y pacífica, y unos pocos malandros pagados por el señor Nicolás Maduro y el Estado tratando de generar un estado de zozobra. El señor Maduro, desde el 4 de febrero para acá, en vez de dar solución al conflicto, lo que ha hecho es agudizarlo con la represión, la tortura, los allanamientos, con la criminalización de la protesta. Llaman al movimiento estudiantil a sentarse en una mesa de paz, pero siguen disparando y criminalizando. Ante eso nos queda la calle. Que este medio, El Nacional, solamente tenga dos páginas es producto de una política de limitar el derecho a estar informado, a saber la verdad. Por eso estamos en la calle, porque queremos tener la libertad de escoger qué periódico comprar para poder leer la noticia. ¿Que si hay un riesgo por estar en una trinchera de la libertad? Pero si es que para ir al cine en Venezuela también hay un riesgo. Eso es lo que nos motiva a estar en la calle. Si tenemos que dar la vida lo haremos para que Venezuela vuelva a la senda de la democracia. El gobierno quiere una juventud sumisa y arrodillada. Nuestras armas son un teléfono y un Twitter.

―¿No cree usted que se enfriará la protesta con los colectivos en la calle?

—En Caracas se vivió hace pocos días la triste historia de Los Ruices. El gobierno mandó a los colectivos. Pero no ha sido la primera vez. El gobernador de Carabobo, Francisco Ameliach, los dos primeros días de la protesta mandó a salir los colectivos. Lo que vive Caracas en las últimas horas ya se ha vivido en el resto del país en estos días de resistencia. Ante eso no creo que la calle se enfríe; sé que hay un pueblo indignado, que ha roto las expectativas de cada convocatoria a la calle. No es Caracas, no es Táchira, es Venezuela que se cansó de que se le mienta y se le reprima. Hasta que no haya justicia y libertad, no puede haber paz.

―Henrique Capriles dice que la salida debe transitar la ruta electoral. ¿Qué le diría usted a los dirigentes de oposición que aseguran que la búsqueda de “la salida” es una agenda vacía?

—Bueno, se contradice el señor Capriles. Hace unos meses dijo que le habían robado las elecciones, que el sistema no servía. Eso lo dijo él, no lo digo yo. Deja mucho que pensar el señor gobernador de Miranda. El que dice que no hay una agenda, que la protesta es vacía, lo invito a que converse con el que sale cada día a la calle y le pregunte por qué está en la calle. Están en las calles porque no tienen paz en su casa, viven con miedo día a día y están cansados de que se les pisotee. A los dirigentes políticos les pido escuchar al pueblo.

―¿Hay desconexión?

—Yo creo que hay dirigentes políticos que por temor a lo individual no asumen el reto del compromiso que tienen con el país hoy. A ellos la historia los juzgará. Los estudiantes seguiremos en la calle acompañando al pueblo que perdió el miedo.

Miedo y prisión

En la marcha del 12 de febrero Gaby Arellano fue dura en su discurso al Ministerio Público, incluso llamó inepta a la fiscal Luisa Ortega Díaz. Asegura que no teme ir a prisión, como le ocurrió al coordinador nacional de Voluntad Popular, Leopoldo López.

“Temor es lo que me movió a estar en la calle y llegar a mi casa a la hora que quiera. Temor tienen todos los venezolanos por su seguridad día a día. El gobierno juega al miedo para tener a un país arrodillado, pero yo no quiero vivir arrodillada y ninguno de los jóvenes lo quiere. No sean presa del miedo porque jamás nos hará libres como individuos ni como sociedad”, expresó.

Opina que López asumió un riesgo importante y la juventud tiene un compromiso elevado con él, que se ha convertido en punta de lanza de la búsqueda de libertad.

“Hay algunos que se han osado a decir: la libertad de Leopoldo López cuesta la libertad de Venezuela. Nosotros seguimos despertando conciencia. A los hombres y mujeres de la FANB les decimos: ustedes tienen hijos, tienen familia, muchos de sus hijos han estado en las marchas. Saben que en este sistema político no vamos a tener futuro. Estamos esperando por la hora en la que la Fuerza Armada Nacional haga lo que la Constitución claramente estipula”, puntualizó.

Epígrafe

“Estamos esperando por la hora en la que la Fuerza Armada Nacional haga lo que la Constitución claramente estipula”, dijo Gaby Arellano.