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GNB infiltró protestas y espió a opositores

Los militares se quitan el uniforme para  vigilar a los líderes de las movilizaciones | Foto Juan Carlos Neira / Archivo

Los militares se quitan el uniforme para vigilar a los líderes de las movilizaciones | Foto Juan Carlos Neira / Archivo

Efectivos de unidades especializadas del componente militar son usados para la persecución política. La Policía Nacional Bolivariana coopera

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A partir de las manifestaciones callejeras del 12 de febrero, los ministerios de Relaciones Interiores, Justicia y Paz y de la Defensa ordenaron respectivamente a la Policía Nacional Bolivariana y a la Guardia Nacional Bolivariana vigilar y espiar las manifestaciones y a los opositores que las lideran en cada localidad del país.

De acuerdo con documentos en poder de El Nacional este espionaje consiste en el análisis de la actividad telefónica de ciertos números, la intervención de conversaciones de Whatsapp, el seguimiento dinámico con tomas de videos y fotografías para identificar a los líderes de las protestas, a los grupos que los respaldan, sus consignas, modos y ámbitos de actuación.

Si las autoridades practican alguna detención, en las pesquisas posteriores se retienen los teléfonos celulares de los manifestantes para cruzar llamadas e identificar redes de comunicación.  

En el caso de Mérida, por ejemplo, los agentes de inteligencia determinaron que un número es crítico para el funcionamiento de una red opositora, denominada Rebelde 2, que divulga sus mensajes a través de la red Whatsapp. Al intervenirlos se percataron de la supuesta instigación a bloquear las principales carreteras usadas por los temporadistas durante el Carnaval. Según el analista, la intención de esta red es “crear mensajes desestabilizadores”. Fuentes de ese componente indicaron que los reportes van acompañados con capturas de pantalla de cada mensaje.

Los documentos también describen cuáles son las tareas de los agentes. En el caso de la Policía Nacional Bolivariana los funcionarios están obligados a emitir un reporte sobre cada acto de calle. Se debe indicar con claridad la hora de inicio y finalización, número de participantes, ámbito donde se desarrolla y de ser posible el líder visible. También se deben señalar las consignas de los manifestantes.

En la protesta del jueves 27 de febrero en El Rosal, en Caracas, un periodista de El Nacional constató la presencia de algunos individuos en moto y vestidos de negro que registraban con cámaras las imágenes de los jóvenes mientras manifestaban. Cuando el reportero intentó fotografiar a estos “sospechosos” fue agredido por un miembro de la Guardia Nacional.

Hasta el momento, los oficiales de Polinacional tienen la orden de ir uniformados y con todos sus distintivos, para que sean reconocidos como tales por los manifestantes. En cambio, la Guardia Nacional ha destinado a funcionarios de unidades de Antiextorsión y Secuestro vestidos de civil para infiltrarse en las protestas callejeras. En promedio, para cada manifestación anunciada públicamente son infiltrados entre seis y ocho funcionarios.


Uno identificado. Las evidencias documentales indican que las marchas han sido infiltradas por lo menos en los estados Zulia, Táchira, Carabobo, Mérida, Bolívar y Miranda, lo que hace presumir la existencia de una orden vigente para las unidades operativas de la Guardia Nacional Bolivariana en todo el país.

En el caso zuliano, por ejemplo, los funcionarios fueron instruidos para evaluar la magnitud de las protestas, pero especialmente para que identifiquen a sus líderes, les tomen fotos y determinen cómo se lleva a cabo el respaldo logístico para el transporte y aprovisionamiento de alimentos y bebidas. En un informe se indicó que los organizadores son el diputado Julio Montoya y Pablo Pérez, a quien calificaron de “exgobernador fascista”.

Los espías generalmente son efectivos de tropa y suboficiales con escasa experiencia. A veces el porte es tan evidente que los manifestantes los han identificado y fotografiado. Esto sucedió durante una manifestación el jueves en Valencia. Namur Kallab, dirigente estudiantil de Carabobo, indicó que notaron la actitud sospechosa de un hombre que vestía franela de color rojo y gorra tricolor y se percataron de que llevaba un arma en la cintura. Los mismos jóvenes lo atraparon y desarmaron hasta que llegó una comisión de la Guardia Nacional y se lo entregaron. El hombre tenía una credencial que lo identificaba como el sargento primero de la GNB Fernando Quesada.

Versiones resumidas de los reportes que elaboran estos militares infiltrados son incluidas en los partes diarios, e igualmente son utilizadas para análisis estadísticos relativos a la frecuencia y extensión de las protestas, emitidos todos los meses en cada región.

También se instruyó a los agentes de Polinacional destacados en los hospitales públicos para que pregunten en el área de emergencia qué heridos o muertos fueron consecuencia de las manifestaciones.


Inteligencia electrónica
En el trabajo de inteligencia electrónica, la Guardia Nacional Bolivariana ha utilizado tecnología y personal inicialmente destinado a la investigación de secuestros y extorsiones. Sus analistas están en capacidad de establecer con rapidez cuáles son los nodos o centros de redes de comunicaciones. Esa técnica puede ser aplicada con fines de seguridad ciudadana, pero ahora lo hacen para identificar a los supuestos conspiradores. Las empresas de telefonía en el país están obligadas a suministrarles la información que soliciten. Además, la mayor cantidad de suscriptores está en Movilnet, que es una compañía estatal.