• Caracas (Venezuela)

Política

Al instante

Francisco Rodríguez: “El default es una medida muy costosa para los países”

El analista afirma que el gobierno regala los dólares y que no alcanzan | Foto Williams Marrero

El analista afirma que el gobierno regala los dólares y que no alcanzan | Foto Williams Marrero

El economista no duda de que el gobierno cumplirá con los pagos de la deuda, pero advierte que el ciudadano de a pie vive una situación difícil de tolerar

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Francisco Rodríguez considera que es un error prescindir del debate de ideas en el diseño de políticas públicas. La ideología –en su opinión– no debe ser una piedra de tranca que limite la discusión en la búsqueda de las soluciones, y es eso precisamente lo que en parte ha profundizado una crisis económica que se pudo haber evitado.

En su libro La Venezuela antes de Chávez. Anatomía de un colapso económico, cuya autoría comparte con el economista Ricardo Hausmann, Rodríguez hace una lectura reflexiva sobre los hechos generados a partir de las decisiones tomadas en un país que se autodefine, se reconoce y se justifica en la dependencia petrolera. Esta mirada al pasado resuena como un eco en una actualidad que para el economista resulta angustiante para el ciudadano de a pie.    

—¿Cree que el gobierno tiene cómo responder a sus compromisos de deuda externa para 2014?
—No tengo dudas de que el gobierno tiene los recursos. Para mí la posibilidad de hacer default en este momento es casi igual a cero. Lo que sucede es que hay incertidumbre con las cifras porque no se publican. Por ejemplo, se desconoce cuánto hay en los fondos extrapresupuestarios. Sin embargo, se sabe que en reservas hay 20 millardos de dólares y lo que entra por Pdvsa está por el orden de los 5 millardos de dólares; por lo que incluso en el caso supuesto de que no hubiese recursos para pagar la deuda externa se podría desviar parte de ese flujo de ingresos. La discusión no es si tiene capacidad de pago, sino si hay disposición de pago de la deuda.

—¿Quiere decir que podrá cumplir con todas sus responsabilidades financieras?
—Depende de cómo se defina responsabilidades. Si son el cumplimiento de las obligaciones legalmente contraídas de acuerdo con leyes internacionales como la deuda externa, sí tiene recursos. Pero si las obligaciones son los compromisos que el Estado asumió al otorgar divisas a tipo de cambio preferencial, no hay suficientes recursos porque se están regalando y la demanda no se frena.

—Ricardo Hausmann y Miguel Ángel Santos escribieron un artículo que se titula “¿Hará Venezuela default?” en el que aseguran que el gobierno prefiere pagar la deuda externa a costa de someter al país a escasez. ¿Qué opina sobre este argumento?
—Quiero aclarar que tengo un gran respeto por Hausmann y por Santos. Son excelentes economistas y además respeto el derecho a la libre expresión en el debate académico y político. Pero también debo decir que no estoy de acuerdo con lo que dicen en el artículo. No hay un dilema moral porque si dejara de priorizar el pago de la deuda externa para cumplir con las importaciones, las distorsiones cambiarias son tan grandes que el efecto en la economía interna sería menor y muy temporal. El problema de Venezuela es que regala los dólares a las tasas de cambio actuales y aunque se deje de pagar la deuda externa el gobierno se va a quedar corto y al final cuando necesite plata nadie le va a prestar porque cometió default.

—Hay quienes señalan que las firmas internacionales ocultan la posibilidad de default porque sus clientes están llenos de bonos venezolanos.
—Es natural que la gente piense esto y tenga interrogantes sobre los intereses de las firmas. A veces la discusión acalorada opaca los argumentos. En Estados Unidos hay regulaciones que limitan la capacidad de los analistas financieros de emitir opiniones para conseguir beneficio para las instituciones en las que trabajan.

—¿Qué diferencia hay entre pagar por la deuda 13% de tasa de interés en promedio y caer en defautl?
—El default es una medida muy costosa para las naciones. Si Venezuela lo hiciera, habría juicios en la mayoría de los países a donde envía petróleo. Se trancaría la capacidad de financiamiento de los proyectos de expansión de la Faja Petrolífera del Orinoco porque ninguna empresa le prestaría al país a través de vehículo financiero alguno. Si Venezuela cobrara el precio que debe por los dólares que otorga, resolvería su problema.

—Eso es una devaluación.
—Si, es una sinceración del tipo de cambio porque aquí ya se ha devaluado a través del dólar negro.

—¿Y por qué cree que el gobierno no lo ha hecho?
—Porque hemos vivido experiencias traumáticas con los ajustes cambiaros. El gobierno piensa que devaluar tiene un costo social muy alto.

—¿Cree que el venezolano terminará acostumbrándose a la escasez?
—El ciudadano de a pie ya no aguanta. Lo que pasa es que la gente no tiene otra opción. Cualquiera que camina por la calle o que lee una encuesta se da cuenta de que ya no se tolera la situación. Sin embargo, eso no quiere decir que no se pueda poner peor.

—¿A qué se refiere con “poner peor”?
—Si no hay unificación cambiaria la inflación llegará a tres dígitos. Como el gobierno decidió regalar los dólares no alcanzan, y además decidió comenzar a imprimir dinero. Mi desacuerdo con Hausmann y Santos tiene que ver con que la gran contradicción moral del presidente Nicolás Maduro no es que dejó de pagar importaciones para pagar la deuda externa, sino en que aquí el gobierno subsidia el dólar para los buscadores de renta; mientras los venezolanos de clase media y trabajadora pagan a través de la caída del poder adquisitivo de su salario y del valor real de sus ahorros. Se les está dando 40 millardos de dólares para las sobrefacturaciones y los buscadores de renta y eso no se traduce en productos más económicos para los venezolanos.

—Los ortodoxos les ganaron la batalla a los pragmáticos y se descartó la unificación.
—El gobierno está cometiendo un error político al no hacer el ajuste; cada vez pierde capacidad de generar más ingresos por dólar y de allí que decide imprimir dinero inorgánico y genera inflación. No es casualidad que el plan de ajuste de Nelson Merentes como vicepresidente del área económica se haya parecido tiempo después al de Rafael Ramírez. Lo que va pasar ahora es que Rodolfo Marco Torres terminará presentando algo similar para evitar caer en hiperinflación.

—Los ortodoxos tacharon a Ramírez de neoliberal por proponer eso.
—No veo la razón por la cual se deba temerles a las ideas. Si aquellos que se consideran de izquierda se oponen a las recomendaciones de política económica que muchos economistas hemos estado haciendo, lo mejor es invitarlos a discutir. No he visto a Maduro en diez años; por lo que no entiendo muy bien cómo es su proceso de toma de decisiones políticas, económicas, sociales y humanas, pero como presidente tiene la responsabilidad de escuchar las voces de todos los venezolanos para resolver los problemas.

—¿Qué le recomendaría al presidente Nicolás Maduro?
—Creo que atraviesa por un momento bastante difícil. Los venezolanos tenemos la responsabilidad de ayudar a resolver estos problemas. Creo que Maduro ha paralizado una serie de políticas económicas que lejos de resolver los problemas del país, los ha hecho más difíciles. Le recomendaría que llame a los economistas y escuche las distintas opiniones que le puedan presentar para así resolver el pésimo desempeño económico del país.

—¿Y si no lo hace?
—En general la historia ha demostrado que los presidentes que se cierran al debate y solo interactúan con un cenáculo terminan operando opuestos a la realidad. Los gobiernos que no escuchan tienen una propensión muy alta a no solucionar los problemas y por lo tanto a fracasar en la conducción de los asuntos de su nación.

El perfil
Es economista de la UCAB. Tiene maestría y doctorado en Economía de la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Fue director de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera de la Asamblea Nacional (2000-2004). Actualmente forma parte del equipo de análisis de entorno para América Latina en Bank of America Merrill Lynch.