• Caracas (Venezuela)

Política

Al instante

Fin del Estado burgués

El discurso de Maduro del martes fue el público abandono de las reformas restauradoras del orden y la sensatez | Foto Prensa Miraflores

El discurso de Maduro del martes fue el público abandono de las reformas restauradoras del orden y la sensatez | Foto Prensa Miraflores

A Maduro no le quedó otro remedio que asumir como suya esta nueva y mucho más radical etapa de la revolución

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Relacionadas

La gran crisis nacional impulsó a Nicolás Maduro a pensar, para evitar el desastre del régimen chavista, en la necesidad de introducir cambios de mucha importancia en las áreas económica, financiera y comercial. Perdió Jorge Giordani su hegemonía y se la apropió Rafael Ramírez, su principal y pragmático adversario.

 Desde ese instante, poco a poco, se fueron conociendo los pormenores del viraje por venir: reforma fiscal, convergencia de los tipos de cambio y maxidevaluación, aumento en el precio de los combustibles y la adopción de una serie de medidas peligrosamente similares al recetario del FMI. La reacción de los sectores más ortodoxos y radicales del chavismo no se hizo esperar y Maduro, de pronto amenazado por el germen de la fragmentación, tampoco se atrevió a presentarle su plan en busca de respaldo político al III Congreso del PSUV. Ahora ni siquiera ha podido acallar el creciente rechazo de una parte de su partido a la opción de cambiar el rumbo fijado y sostenido por Chávez a lo largo de los años.

Desde esta perspectiva, su discurso del martes fue el público abandono de las reformas restauradoras del orden y la sensatez, y un triunfo rotundo de quienes creen que la única solución de la crisis consiste en profundizar lo que ellos llaman la revolución dentro de la revolución. A Maduro no le quedó otro remedio que asumir como suya esta nueva y mucho más radical etapa de la revolución, dirigida, según sus propias palabras del martes, a liquidar lo que aún queda del Estado burgués en Venezuela.

En la práctica, esta demolición definitiva del antiguo régimen se realizaría mediante la creación de lo que él llamó consejos presidenciales, cuyo objetivo es sustituir los cargos de elección popular, último baluarte de una relativa representatividad típica de la democracia burguesa, para consolidar un modelo corporativista, que garantice la estabilidad del Estado socialista y la irreversibilidad de la revolución chavista. Esa será la nueva tarea de Elías Jaua.