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Edgar Zambrano: Nos sentamos a dialogar, pero el revocatorio sigue su curso

“Seríamos irresponsables si no hacemos todo lo necesario para evitar una confrontación de pueblo contra pueblo”, comentó Zambrano | Foto Archivo El Nacional

“Seríamos irresponsables si no hacemos todo lo necesario para evitar una confrontación de pueblo contra pueblo”, comentó Zambrano | Foto Archivo El Nacional

El diputado y principal fomentador de la participación de la Iglesia en la búsqueda de una salida pacífica a la coyuntura de Venezuela, destacó el papel de la Conferencia Episcopal y del Vaticano en la concreción del diálogo

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Desde 2012, el diputado de AD, Edgar Zambrano, se ha reunido con representantes de la Iglesia y el Vaticano en no menos de 10 ocasiones. Es uno de los principales articuladores de la asistencia prestada por la Santa Sede y la Iglesia venezolana en lo que ha sido llamado “el preámbulo del proceso de diálogo entre la oposición y el gobierno”.

Por ello no tiene afán en ver sentados a representantes eclesiásticos junto a los ex presidentes y los voceros de la Mesa de la Unidad Democrática y el gobierno. A su juicio, la Iglesia ha participado de manera activa desde hace rato.

“La participación activa de la Iglesia en todo lo que ha pasado para concretar el diálogo no es ajena a ninguno de los actores. La Iglesia a través de sus pastores en Venezuela y del Estado del Vaticano tiene un papel protagonista en esa concreción, al igual que otros actores que no están en la mesa, pero que tienen un peso”.

—¿Como por ejemplo?
—Ha sido público el aval de EE UU a través del ex presidente José Luis Rodríguez Zapatero a este diálogo. El propio John Kerry lo ha manifestado.

—¿Se sentará la Iglesia a la mesa de conversaciones en un futuro próximo?
—En este momento sería ocioso elucubrar sobre eso. La Iglesia ha estado de manera directa, solo que en este preámbulo no está planteada su intervención en esos términos. Esto se dividió en bloques temáticos y seguramente más adelante se abrirá la posibilidad de analizar si se requiere la intervención de otros facilitadores o si las partes consideran su convocatoria. En el desarrollo de esa agenda habrá réplicas y contrarréplicas.

—¿Cómo son esos bloques temáticos?
—Lo dividimos según el asunto: el bloque de la institucionalidad y separación de poderes, el bloque de soluciones para la calidad de vida, el bloque económico, etcétera. Cada uno se irá desarrollando.

—¿Las recientes medidas de revisión de la estructura del control cambiario podrían obedecer a una revisión del gobierno de sus políticas ante la inminencia del diálogo?
—La dinámica de los hechos va a ir determinando ciertas decisiones del gobierno que tuvieron que ser implementadas tiempo atrás, pero que fueron negadas ante su insistencia de defender un modelo. Sin embargo, eso no significa que los cambios, incluso antes del diálogo, sean impulsados por ese diálogo. Es que la lógica de la crítica situación obliga a cambiar políticas para hacer eficiente la economía, recuperar el poder adquisitivo y recuperar el poder de la moneda para el intercambio internacional.

—La MUD pidió revocatorio este año, libertad para los presos políticos y respeto a las instituciones. ¿El gobierno objetó de entrada alguna de esas solicitudes?
—Cuando comienzan sesiones de trabajo de esta naturaleza no hay derecho a veto para los actores ni para las propuestas. Imposible que en una negociación se nos imponga que no hay revocatorio, cuando el fundamento de estas conversaciones está orientado hacia una salida constitucional y el revocatorio es una salida constitucional. Imposible que se nos imponga que no habrá libertad para los presos políticos ni regreso de los exiliados cuando ese es el corazón de la reconciliación.

—Pero el gobierno objetó a Carlos Vecchio…
—Eso para nosotros es inaceptable. Nosotros comisionamos nuestros actores. Allí está plasmada la pluralidad y la diversidad de lo que es la Mesa de la Unidad Democrática.

—¿Qué les dice la oposición a quienes vaticinan que estas conversaciones solo servirán para darle tiempo al gobierno?
—Todo tiempo para la paz es útil. Atendemos y escuchamos las críticas que con legítimo derecho pueden hacer los actores porque hayan evaluado que anteriores intentos no fueron propositivos, otros porque no se sienten representados, otros porque creen que no es el tiempo y otros porque tienen una posición frente al gobierno y no atinan a fijar una posición distinta ¿Qué se trabaja en la mesa? Lo que está en la Constitución. La salida es constitucional. No podemos negarnos a sentarnos con un actor político que pueda ayudarnos a resolver la libertad de un preso político o el regreso de un exiliado.

—Los voceros de Primero Justicia, entre ellos el jefe de la bancada de la oposición en la Asamblea Nacional, Julio Borges, son tajantes al afirmar que la solución del país depende del cambio de gobierno. ¿La MUD en su conjunto va con esa postura a la conversación con el gobierno?
—Claro. Nuestro objetivo es la toma del poder político, pero para eso están los mecanismos institucionales. Este es un gobierno evidentemente malo, que está raspado en todas las asignaturas y sin posibilidad de un examen de reparación. El revocatorio sigue su curso. Una cosa es el revocatorio, que sigue su tránsito normal, y otra el diálogo, pues el problema político del país amerita conversar. Estamos en un período de recomposición de la política y eso depende del diálogo, pero no renunciamos al revocatorio, a pedir la renuncia del presidente ni a que pueda ser una enmienda constitucional para recortar el período; no renunciamos a nada. Por ahora es el revocatorio y ahí estamos exigiendo el cumplimiento de lapsos, que fijen los puntos para validar firmas, etc. Los mecanismos democráticos los vamos a transitar; pero, por otro lado, el peligroso momento político que vive Venezuela obliga al diálogo. Seríamos irresponsables si no hacemos todo lo necesario para evitar una confrontación de pueblo contra pueblo.

—Algunos de los detractores del diálogo advierten que las reuniones frenarán la activación de la Carta Democrática Interamericana…
—La Carta tiene otras aristas. Cada componente de la política en tiempos de polarización y confrontación tiene su escenario. El escenario de la Organización de Estados Americanos es un capítulo que viene desarrollándose desde hace varias semanas. Hay que ver qué es lo oportuno en el tiempo de la política y eso lo evaluarán los actores en la propia mesa de negociación.

—¿Cómo se logrará acercar posiciones en esa mesa cuando uno de los puntos inamovibles de la MUD es el revocatorio y uno de los actores del gobierno, Jorge Rodríguez, ha dicho que este año no habrá revocatorio?
—Jorge no es rector del Consejo Nacional Electoral. No habla a nombre del Poder Electoral, sino como un actor político. Lo que diga, para nosotros, no es vinculante, no tiene trascendencia. Él podrá decir misa, pero no es cura. Él no es rector ni tiene nada que ver con el CNE. Todo lo que opine Jorge Rodríguez tiene el objetivo de crear una matriz y forma parte de un laboratorio que busca crear confusión, que monta una guerra psicológica, que practica el terrorismo de Estado. Todo parte de la estrategia del gobierno.