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Demetrio Boersner, ciudadano ejemplar

El diplomático fue educador de varias generaciones de profesionales de las ciencias sociales. Coordinó el Consejo de Asesoría Estratégica de la Comisión Internacional de la MUD, equipo al que contribuyó con lúcidos informes y análisis

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Falleció ayer un ciudadano ejemplar, destacado diplomático y un demócrata a toda prueba. Nació en Hamburgo pero fue un venezolano de pura cepa, y un nacionalista como pocos. Con una sólida formación académica: doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Ginebra. Educador de varias generaciones de profesionales de las ciencias sociales, profesor de Relaciones Internacionales por muchos años en la UCV; también fue coordinador de posgrados en la UCAB.

Su libro Relaciones Internacionales de América Latina, breve historia, fue un texto de obligada lectura para todo aquél interesado en la política mundial. Con pasión y verdadero rigor académico narraba la historia de las relaciones internacionales con objetividad.

En el plano de las ideas fue un socialdemócrata de recias convicciones. Siguió muy de cerca a las interioridades de la Internacional Socialista a cuyas reuniones asistió con regularidad. Su último artículo para este mismo diario titulado "Ganó la democracia, no la derecha" hacía un balance de la nueva composición de la Asamblea Nacional.

En el campo de la diplomacia fue asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores y ejerció la Dirección General de Política Internacional hasta 1994. También sería embajador de Venezuela en Suecia, Rumanía y Austria.

Su estilo pausado, sereno y sosegado ocultaba en su interior una energía casi inagotable. Ya en tiempos más recientes, coordinó el Consejo de Asesoría Estratégica de la Comisión Internacional de la MUD equipo al que contribuyó con lúcidos informes y análisis.

Fue miembro activo del Grupo Ávila, donde sus acertados juicios y aportes siempre enriquecieron nuestros trabajos.

Al concluir la última reunión del año 2015 me llamó aparte para despedirse y excusarse pues ­aquejado de algunos quebrantos menores de salud­ se iba a tomar un descanso de unas tres semanas para visitar a sus hijos y nietos que viven en el exterior. No presentí en ese momento, que ese abrazo de despedida era definitivo.

Venezuela pierde a un excelente diplomático, un destacado político y queridísimo amigo. Que en paz descanse.