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Danilo Arbilla: “Gobierno resuelve la legitimidad que no tiene con represión”

Foto EFE / Archivo

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Arbilla afirmó que los regímenes autoritarios de izquierda o de derecha siempre caen, aunque aseguró que el costo para el país será muy alto

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Ficha personal

Ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa y de la Comisión de Libertad de Prensa. Actualmente es miembro del Comité Consultivo y del Comité de Nominaciones de esa organización.


Danilo Arbilla, ex presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, no es optimista sobre el futuro de Venezuela. Cree que el país atraviesa un momento difícil en todos los ámbitos. Alerta que a medida que la situación económica se deteriore, el gobierno de Nicolás Maduro aumentará la represión política. Prueba de ello es la reciente creación del Centro Estratégico de Seguridad y Protección de la Patria, cuyos objetivos son darle un viso legal a la censura de la información y cercar a los medios de comunicación.

“El gobierno recurre a todas las figuras y métodos de las dictaduras; el viejo sistema es el control de papel. Pasó con el PRI en México y en Argentina”, dijo.


—¿Cómo puede interpretarse la creación de Cesppa? El gobierno alega que unifica el flujo de información sobre “enemigos internos y externos” provenientes de las instituciones.

—El régimen bolivariano trata de darles un aspecto formal e institucional a las medidas autoritarias que ejecuta de hecho y no de derecho. Crea normas para respaldar la censura de prensa, para darle una forma institucional -no democrática- a esa preocupación del gobierno por que los venezolanos no sepan qué es lo que sucede. El Cesppa aplicará la censura legal, bien sea para que lo apruebe la Unasur o la Organización de Estados Americanos, y su secretario general, José Miguel Insulza, a pesar de que está fuera de la mínima concepción democrática republicana. Busca una especie de validez jurídica a una situación de hecho: el gobierno resuelve qué se puede informar o no. Muchas veces se le hace difícil justificar y explicar la censura a sus socios, por eso crea normas así. El fascismo y el totalitarismo tenían normas contra las libertades de la expresión. En Cuba, donde no hay libertad de prensa, la Constitución limita la información sobre la revolución. Están poniendo en letra nuevas excusas para que la gente no sepa lo que pasa. Podían haberlo creado o no, solo que el centro se reserva la información o la censura. A veces hay dictaduras que se alivian porque la situación económica está mejor, pero en Venezuela ni eso.

—¿Califica al gobierno de dictadura?

—No es un gobierno republicano, es autoritario. Human Rights Watch, la Comisión Interamericana de la OEA y todas las ONG de derechos humanos, en las cuales no tienen “socios”, dicen que en Venezuela no hay libertad. El mandamás (Maduro) pregunta en televisión cómo es posible que, por ejemplo, Pedro no esté preso y al día siguiente la fiscal Luisa Ortega Díaz inicia un proceso. Se prohíbe hasta que los parlamentarios hablen, además de que los agreden físicamente. Los congresistas en otros países pueden decir lo que quieran. No se puede hablar de democracia sin libertad de expresión. No sé si es una dictadura, pero no es una democracia.

—¿Es una dicta blanda?

—A los venezolanos les ha ido bastante mal. El gobierno mantiene ciertas formas legales. Es como las elecciones, las hay, pero con gran abuso y uso de recursos del Estado. El TSJ ratificó los resultados pese a que habían sido impugnados. El actual gobernador de Trujillo, general retirado Henry Rangel Silva, advirtió hace un año que si la oposición ganaba no iban a entregar el poder. Si eso lo dice en otro país, lo echan. Lo repitieron muchos ministros. Eso no es democracia. Hay venezolanos expropiados, su calidad de vida ha mermado y muchos han sido forzados al exilio.

—Los medios tienen restricciones para adquirir papel. Algunos periódicos del interior han cerrado porque no pueden comprar material a precios del mercado paralelo. ¿Es una estrategia deliberada?

—El Gobierno recurre a todas las figuras de las dictaduras; el viejo sistema es el control de papel. Pasó con el PRI en México y en Argentina. Es la filosofía de Fidel cuando dijo: “No vamos a permitir prensa para que hablen mal de la revolución”. Alegan que no hay divisas, pero las hay para los allegados, así como publicidad para quienes hablen a favor del régimen. La publicidad oficial es otra forma de corrupción.

—¿Cuál será el resultado de estas presiones?

—Un control cada vez mayor de la información y de la gente; cada vez será más totalitario. La represión se agravará. La diferencia es que Maduro pretende posar. ¿Cual es el problema económico? La mala administración, la corrupción y las políticas que aplican, lo que no se resuelve con decreto y con culpar a la oligarquía. La gente se da cuenta. ¿Cómo solucionan los problemas? Tapando, por ejemplo, la escasez del papel higiénico. No hablan del tema. Pero esas cosas revientan, como pasó el 14-A. El dictador Anastasio Somoza decía que la gente votaba como quería pero él contaba los votos. El 14-A quedó demostrada la ilegitimidad del Gobierno. Lamentablemente, hay países que han hecho pingues negocios con Venezuela y por eso lo defienden. Nadie puede olvidar al canciller español Miguel Ángel Moratinos, que dijo que había absoluta libertad de expresión tras el cierre de RCTV.

—¿Qué opina sobre la compra de medios por el chavismo?

—Es una táctica. Les facilitan la compra de medios a los amigos del gobierno. Pasó en Argentina y en Nicaragua. Rafael Correa castiga y persigue en Ecuador a las radios y televisoras que no responden a sus designios. Con Globovisión, en vez de jugarse por la libertad, Guillermo Zuloaga decidió venderla. Al pueblo no debe pedírsele que se haga el héroe. Hay algunos que se venden a buen precio o juegan un rato a la defensa de la libertad.

—¿Crecerá la represión contra la prensa?

—Está creciendo y aumentará aún más. El cierre de RCTV tuvo un costo de imagen. Alguien le debió decirle a Hugo Chávez el error cometido. Por eso usan otros sistemas: multas, robo de acciones, los obligan a vender, presionan. Y ahora crean este centro para censurar por excelencia. Todo eso es realmente inaceptable. Un buen día todo se viene abajo. ¿Cuándo? Nadie sabe. Mientras tanto, habrá más represión. Hay un momento en que se enredan en sus propias mentiras. Son épocas difíciles. El costo para Venezuela es muy alto. Lo más triste es que el día que caiga el régimen seguirá sufriendo porque han hipotecado al país como pasó en Paraguay cuando Brasil negoció con el dictador Alfredo Stroessner el tratado de Itaipú para surtirse de energía a precios baratos, casi regalados. Cuando en Venezuela se destapen los acuerdos soberanos la verdad será dura.

—¿Reprimen porque hay ilegitimidad?

—El gobierno opta por un régimen no democrático para mantenerse. Maduro no podía ser candidato de acuerdo con la Constitución, pero además usó y abusó de los recursos estatales. La legitimidad que no tienen la resuelven con represión. Los problemas económicos los resuelven con represión, para evitar que vean que el rey está desnudo y sin pellejo.

—¿Por qué la SIP en la última asamblea anuncia que enfrentará al Alba?

— Por la política del Alba de limitar la información y la prensa. Todos esos gobiernos censuran y persiguen. Luego se reúnen y dicen ser democráticos. Crearon la Unasur para que otros países fuera del Alba se unieran al club. La premisa es que la gente no debe estar informada. Han tomado todas las medidas contra el periodismo libre.

—¿Qué le aconseja al periodismo venezolano?

—Que hay que ganar espacios de a poquito. El objetivo no es ser mártir porque no hay información. No hay que dejarse confundir por las luchas empresariales. El asunto es informar. No ceder a mostrar como bueno o pasable lo que es inaceptable.

—¿Qué pueden hacer los ciudadanos ante el cerco a medios y la autocensura?

—Los ciudadanos hacen bastante; no es fácil luchar contra un gobierno autoritario y vivir en un país sin justicia. Cuanto más difícil sea la situación económica mayor será la represión. El gobierno no tiene escrúpulos, y se hace lo que el mandamás dispone. Un grupo de la prensa lucha con costos tremendos, pero al final los Gadafi, los regímenes fascistas y las dictaduras de izquierda o de derecha caen. Sé que es un proceso duro.