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Constituyentes: Detrás de los estados de excepción está el miedo al revocatorio

La Asamblea Nacional Constituyente quiso evitar que se repitieran los atropellos del Caracazo / Foto: Archivo

La Asamblea Nacional Constituyente quiso evitar que se repitieran los atropellos del Caracazo / Foto: Archivo

Ricardo Combellas, Ernesto Alvarenga, Antonio Di Giampaolo y Alberto Jordán temen excesos en la represión como los cometidos durante el Caracazo 

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El presidente Nicolás Maduro puede seguir decretando estados de excepción, incluso el de conmoción interna que anunció el miércoles, sin contrapeso institucional alguno. Y eso es así porque el 11 de febrero el Tribunal Supremo de Justicia cambió las reglas del juego a favor del gobierno al invalidar el control político de la Asamblea Nacional.

Para los constituyentes Ricardo Combellas, Ernesto Alvarenga, Antonio Di Giampaolo y Alberto Jordán, el abuso de los estados de excepción por parte de Maduro no tienen nada que ver con esfuerzos sinceros para superar la crisis económica. Aseguran que, en forma fraudulenta, esconden su temor de ser defenestrado del poder mediante un referéndum revocatorio.

Esta semana Combellas, Di Giampaolo, Alvarenga y Jordán solicitaron formalmente al TSJ que los oiga. Con el peso específico que les confiere haber sido redactores de la Constitución, sostienen que este nuevo gesto de genuflexión del Poder Judicial ante el Ejecutivo acarrea los mismos peligros que en 1989 desencadenaron en el Caracazo.

Contra los excesos

Combellas recuerda que el primero en referirse a los estados de excepción en el seno de la Asamblea Nacional Constituyente fue Eliézer Otaiza: “Hizo un planteamiento que le confería un poder casi absoluto al presidente de la República. Por supuesto, esa primera propuesta fue rechazada, porque el debate que hubo entonces estaba impregnado de la necesidad de evitar tragedias como la del Caracazo. En definitiva, se dio un consenso casi unánime sobre la conveniencia de afinar los controles, para impedir excesos durante los estados de excepción. Y el principal control se atribuyó a la Asamblea Nacional, habida cuenta de su integración amplia y plural”.

El politólogo, profesor universitario y ex presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado destaca que se le dio tanta relevancia al control parlamentario que la decisión que toma la Asamblea Nacional a favor o en contra de un decreto de estado de excepción no admite control jurisdiccional por parte del TSJ. Así fue desarrollado en la ley, pero la Sala Constitucional también desaplicó la respectiva norma. 

“La Asamblea Nacional está molestando mucho a Maduro y en el ambiente está la posibilidad de que se atreva a disolverla, como hizo Fujimori”, advierte Combellas.

El jurista considera que la generalidad y ambigüedad de los estados de excepción decretados por Maduro son fuentes de discrecionalidad y arbitrariedad: “Desconocen nuestros derechos. El que con más saña pisotea el Ejecutivo es el derecho de evaluar la gestión presidencial a través de un referéndum revocatorio. Esa es la principal motivación de los decretos de estados de excepción”.

Detrás de Maduro

El historiador y fundador del Movimiento Quinta República Ernesto Alvarenga compara el debate sobre los estados de excepción que tuvo lugar en la Asamblea Nacional Constituyente con las estrategias del chavismo 17 años después:

“Vladimir Villegas no cedió en la defensa de la libertad de expresión, a pesar de las presiones que ejerció Isaías Rodríguez. Es que los estados de excepción no fueron concebidos para reprimir a los medios o cercenar libertades ciudadanas. Los constituyentes éramos conscientes de las tentaciones totalitarias en las que puede caer un gobernante, pero nunca imaginamos que, como ahora, el estado de excepción se usara fraudulentamente para impedir un referéndum revocatorio presidencial”.

Dice que Maduro le da lástima: “Esto de los estados de excepción no corresponde a una decisión autónoma. Maduro es un recluso de Cilia Flores, Tareck el Aissami, Elías Jaua, Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello.  Pero, más que una estrategia, se trata de una apuesta suicida, porque con militares en la calle no se van a resolver los problemas de los venezolanos”.

Gradualidad y temporalidad

El constituyente Antonio Di Giampaolo destaca dos principios que tuvo en cuenta la Asamblea Nacional Constituyente al elaborar las normas sobre los estados de excepción: gradualidad y temporalidad.

“Debíamos salvaguardar los derechos humanos y limitar la vigencia de las medidas extraordinarias. Ahora vemos prórrogas fraudulentas, que se van administrando de acuerdo con las circunstancias políticas. La pérdida de popularidad y la inminencia del revocatorio motivan todas las acciones desesperadas del gobierno de Maduro”, afirma.

El periodista considera que también es un fraude usar los estados de excepción para aniquilar la Asamblea Nacional, ahora que es adversa al gobierno: “Esa fue otra de las inquietudes que tuvimos en la Constituyente. No podíamos permitir que un estado de excepción impidiera el normal funcionamiento de los poderes públicos. Por razones obvias, porque ello pudiera conducir al autoritarismo”.   

Ni Chávez

“Maduro está tratando de ocultar la debilidad de su gobierno. Sobre todo porque tiene el revocatorio encima. Trata de agarrarse de la situación económica que afecta a todo el mundo y echa mano de los estados de excepción. Pero no ha hecho más que complicar la situación”, asegura el constituyente Alberto Jordán.

El periodista y abogado cuenta que en 2001 el fallecido presidente Chávez lo convocó a  regular los estados de excepción, a partir de lo dispuesto en la Constitución: “Chávez tenía especial interés en la regulación de las medidas que se pudieran dictar en caso de emergencias económicas. Y ni siquiera Chávez se planteó utilizar los estados de excepción de manera fraudulenta para impedir el ejercicio de derechos ciudadanos, como el referéndum revocatorio. En el caso de Maduro, no hay sinceridad en la acción; solo miedo”.

Los riesgos de la ruptura constitucional

La coalición de organizaciones no gubernamentales que integran el Foro por la Vida puntualizó los riesgos del último estado de excepción decretado por el presidente Nicolás Maduro.

1. El decreto elimina atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional y la califica de “peligrosa para la seguridad de la nación”.

2. Convierte en política de Estado la criminalización del derecho de los ciudadanos de denunciar, cuestionar u oponerse a los abusos de poder.

3. Implica una suspensión indeterminada de garantías constitucionales como las libertades de asociación, reunión, expresión, información y manifestación pacífica.

4. Promueve mecanismos ilegales para el control del orden público, mediante la atribución de funciones de vigilancia y control a grupos de filiación político-partidista.

5. Desconoce pactos y tratados internacionales de derechos humanos.

6. Atribuye facultades arbitrarias al presidente de la República.

7. Prohíbe la cooperación internacional para labores calificadas como de “fines políticos” o “desestabilización de la República”, impidiendo el trabajo de las ONG independientes.

8. Militariza la cadena de producción, comercialización y distribución de alimentos, así como de las fuentes de agua y zonas boscosas del país.