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Conferencia Episcopal pide a dirigentes políticos no alimentar las “peleas estériles”

Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana | Foto Archivo (Antonio Rodríguez)

Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana | Foto Archivo Antonio Rodríguez

La Iglesia venezolana considera que “la nueva experiencia democrática debe enfocarse en darle un nuevo rostro a Venezuela, a través de la participación de todos en la reconstrucción del tejido social y de la institucionalidad”

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La Conferencia Episcopal Venezolana instó hoy a los dirigentes políticos del país a olvidar la diatriba.

"No es tiempo para la diatriba política ni para apuradas aprobaciones de leyes, es tiempo para que este niño que nacerá nos permita construir todos juntos el futuro que a todos nos concierne", exhortó la Iglesia venezolana a través de un comunicado publicado en su cuenta en Twitter, con motivo de la época de Navidad.

La CEV considera que la nueva experiencia democrática debe enfocarse en darle un nuevo rostro a Venezuela, a través de la participación de todos en la reconstrucción del tejido social y de la institucionalidad.

“El país quiere paz, quiere respeto, por lo que ningún grupo en medio de estas fiestas alimenten el miedo, el odio, las peleas estériles. Tengamos el gusto de vivir nuestra fe hoy, sin complejos, sin agresividad, sin malas jugadas, es parte de la cultura venezolana el darle a este tiempo un acento de fraternidad y alegría”, reza el texto.

La Iglesia venezolana también pidió a los diputados electos en los pasados comicios cumplir con las promesas hechas durante la campaña electoral.

A continuación el comunicado de la CEV:

La Comisión de Justicia y Paz, de la Conferencia Episcopal de Venezuela después de la experiencia vivida en Venezuela el 6 de diciembre, quiere compartir con ustedes un mensaje de Navidad.

El Adviento es el tiempo litúrgico que nos prepara para contemplar el gran misterio del nacimiento del Niño Dios, la llegada del Mesías encarnado en nuestra realidad humana e histórica. Todo se hace nuevo en Él, porque nos hace partícipes del amor misericordioso del Padre, por lo que es un tiempo privilegiado para reflexionar sobre la propia historia personal, social y de la patria; tiempo para escuchar y comprender mejor el proyecto que el Señor nos ha traído: la construcción de un reino de paz, justicia y amor.

A nivel social también estamos en una espera, de la cual ya se ha realizado una parte. Hemos compartido la responsabilidad de decisión en las elecciones pasadas, ahora esperamos la realización de tantas promesas hechas por cada uno de los diputados y diputadas que han sido seleccionados por el pueblo soberano, pero principalmente esperamos que los nuevos diputados y diputadas, así como los reelectos, cumplan la Constitución Nacional y las normas establecidas para su desempeño como representantes de sus Estados y no solamente de sus partidos políticos.

Esta nueva experiencia democrática debe enfocarse en darle un nuevo rostro a Venezuela, a través de la participación de todos en la reconstrucción del tejido social y de la institucionalidad. El País quiere paz, quiere respeto, por lo que ningún grupo en medio de estas fiestas alimenten el miedo, el odio, las peleas estériles. Tengamos el gusto de vivir nuestra fe hoy, sin complejos, sin agresividad, sin malas jugadas, es parte de la cultura venezolana el darle a este tiempo un acento de fraternidad y alegría. No es tiempo para la diatriba política ni para apuradas aprobaciones de leyes, es tiempo para que este niño que nacerá nos permita construir todos juntos el futuro que a todos nos concierne.

A una semana de la Navidad, no tenemos otro mensaje sino el de promover la esperanza, el de invitar a quienes van por caminos contrarios al bien a convertirse. También es un tiempo de gracia para ellos, este país nos necesita a todos. Que nadie nos robe esta fecha Santa, la luz que brilla con intensidad en Belén se debe convertir en el signo de nuestra esperanza, aferrémonos a esa plenitud de los tiempos. La Navidad es un mensaje de optimismo, un tiempo que marca el principio de un reino de Dios que se espera con seguridad.

Feliz Navidad y Prospero Año Nuevo 2016 para todo el pueblo Venezolano. Todos aportemos un granito de arena para que nuestro pueblo celebre unido la llegada de un 2016 con esperanza y compromiso solidario.