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Chávez dos veces obligado por las circunstancias

El presidente, Hugo Chávez, se encomienda a Dios

El presidente, Hugo Chávez, se encomienda a Dios

Este sábado el presidente dijo que no tenía otro camino que ofrecer una cadena nacional para decir que padece una recaída del cáncer y para designar como sucesor político a Nicolás Maduro. Hace dos meses interrumpió un acto político usando las mismas palabras

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“Voy a ser breve, obligado por las circunstancias”. Caía un vendaval en Caracas cuando Hugo Chávez, presidente y entonces candidato a la reelección en el cargo, pronunció esa frase. Era su acto de cierre de campaña, tres días antes de las elecciones del pasado 7 de octubre. El jefe del Estado tomó entonces la muy inusual decisión de acortar su discurso a pesar de que él mismo y sus partidarios presumían por haber plenado siete grandes avenidas del centro de la capital venezolana. Las preguntas obligadas esa tarde referían a la salud del mandatario aquejado por el cáncer: ¿acaso un Chávez en buenas condiciones hubiera desperdiciado aquella oportunidad magnífica?

El gobernante volvió a repetir las mismas palabras ayer en la noche. Reconoció que se dirigía al país, en cadena nacional, también obligado por las circunstancias. El mensaje se transformó en una noticia que desbordó de inmediato la frontera de Venezuela. Admitió que células malignas se habían reproducido por tercera vez en su cuerpo, que necesitaba una operación de urgencia y que el pueblo debía votar por Nicolás Maduro si por alguna razón quedaba inhabilitado para ejercer el período presidencial que ganó hace dos meses. Las palabras, convertidas en un testamento político en vida, aún resuenan entre partidarios y detractores de Chávez.

La intervención de la noche del sábado y la del cierre de campaña parecen vinculadas por las mismas circunstancias obligantes. El 4 de octubre Chávez dio su breve mensaje en la avenida Bolívar y se dirigía en una carroza rumbo a Puente Llaguno, donde se le esperaba, cuando debió bajarse del vehículo inesperadamente. Fue precisamente Maduro quien hizo detener el transporte, después de golpear con fuerza varias veces la cabina del chofer. Luego de ganar las elecciones, el gobernante confesó lo cuesta arriba que le resultó la campaña por su estado de salud. “Nadie sabe lo que yo hacía al bajarme del camión”, afirmó dos semanas después del 7–O.

En esa misma declaración recordó un incidente que vivió en un acto proselitista: “Un día le dije a Nicolás en Catia: Sácame de aquí, Nicolás, porque se había desbordado todo. Aquello se desbordó y no podíamos avanzar ni para allá ni para acá. Yo andaba con un malestar y un cansancio”. También afirmó entonces que había especialistas, incluso de Estados Unidos, que le habían recomendado no exponerse a una prueba tan dura como una competencia electoral apenas recién terminada la radioterapia. Ayer, sin embargo, insistió en que no hubiera hecho el esfuerzo de la campaña de no haber estado seguro de su buen estado de salud. Las circunstancias ahora lo obligaron por segunda vez.