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Chávez puede desde La Habana decidir el futuro de presos y exiliados

Edgar Zambrano, jefe de la fracción parlamentaria de Acción Democrática en la Asamblea Nacional / Archivo

Edgar Zambrano, jefe de la fracción parlamentaria de Acción Democrática en la Asamblea Nacional / Archivo

El diputado Edgar Zambrano está seguro de que el proceso dará buenos resultados

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El diputado Edgar Zambrano, que se reunió con el vicepresidente Nicolás Maduro el 12 de noviembre y que está a la espera de una segunda audiencia, está seguro de que el proceso que comenzó por iniciativa del Ejecutivo nacional dará buenos resultados.

El diputado está convencido de que si no fue para Navidad, podrá ser para Año Nuevo o para el 10 de enero –fecha prevista para la toma de posesión presidencial– cuando haya buenas noticias para los presos y exiliados, a quienes prefirió no calificar como políticos.

“Lo mejor es no utilizar calificativos para no desviar el diálogo hacia discusiones inútiles. No debemos ser nosotros quienes construyamos alcabalas y muros. Nuestro objetivo es eliminar de la mesa de conversaciones todo elemento objeto de controversia”, dijo.

Zambrano considera que incluso desde La Habana el Presidente puede tomar decisiones que beneficien a esas personas. No descarta que sea Maduro quien pueda tomar alguna medida. “Chávez debe haber dejado instrucciones sobre este asunto”, aseveró.

 

—¿Cómo surgió la idea de trabajar en pro de los presos y exiliados políticos?

—Cuando el Presidente invitó a los venezolanos a un diálogo nacional antes y después de las elecciones del 7 de octubre, vimos en esa invitación una posibilidad cierta de contribuir a resolver el problema humano y político de los prisioneros y exiliados.

 

—¿Cuándo pidió la primera audiencia y cuándo le comunicaron que las conversaciones serían con el vicepresidente Nicolás Maduro?

—Todo se desarrolló en el transcurso de una semana. Consignamos el proyecto de ley de amnistía el martes 6 de noviembre. Solicitamos la audiencia formal el jueves 8 y el lunes 12 respondió el Ejecutivo por intermedio de la procuradora general, Cilia Flores, que nos anunció la decisión del Presidente. Ese mismo día a las 5:00 pm fuimos convocados a la Casa Amarilla a la primera reunión de trabajo, que duró tres horas.

 

—¿Qué le dijo el vicepresidente en esa reunión?

—Expresó por parte del Presidente la disposición que tenía el Ejecutivo de estudiar y evaluar cada uno de los casos, sin exclusiones.

 

—¿Qué acordaron en ese primer encuentro?

—Determinamos la necesidad de que presentáramos un diagnóstico claro, objetivo y concreto sobre los prisioneros y los exiliados, porque cada caso es diferente. Hay detenidos que ya están condenados y otros que están en proceso, y cada exiliado también tiene su propia situación, por eso decidimos ir a Colombia, Perú, Panamá, Costa Rica, España y Estados Unidos para hacer el censo. El objetivo era tener la autorización de todos aquellos que quieren volver, porque no podíamos correr el riesgo de que alguien pudiese desmentir una decisión del Ejecutivo o de nuestra intermediación.

 

—¿Qué más está previsto en la agenda de trabajo?

—El establecimiento de cada uno de los módulos para tener el legajo documental y cubrir las necesidades que pueda tener el Ejecutivo sobre la documentación de cada caso. Todo eso ya lo tenemos listo.

 

—¿Cuándo lo van a entregar?

—Se había acordado el martes 4 de diciembre como fecha tentativa, pero clasificar el material de la mejor forma posible nos llevó tiempo. El jueves 13 de diciembre hicimos la solicitud de audiencia a Maduro porque observábamos que la situación del Presidente, que fue un hecho sobrevenido, iba a ocupar el tiempo del vicepresidente. Nosotros tenemos la obligación de entender la situación por la que está pasando el Ejecutivo, como la entendemos, pero a su vez estamos en la obligación de adelantar el trabajo. A ello obedece que nos reuniéramos con la presidenta del TSJ, y que hayamos solicitado audiencias con la fiscal general y con la defensora del pueblo.

 

—¿La enfermedad de Chávez ha perjudicado a los presos políticos?

—No. No podría decir eso bajo ningún concepto. Contrariamente, creo que esta situación en algún momento puede convertirse en un factor positivo dentro de lo no deseado

 

—¿Por qué?

—Porque contribuye de alguna manera a sensibilizar. Creo que esta situación, si bien puede haber retrasado los tiempos, también se puede traducir en una mayor disposición y amplitud de parte del Presidente, del Ejecutivo y de sus colaboradores para resolver el asunto.

 

—¿Ha retrasado el proceso o lo ha congelado?

—De alguna manera ha producido un congelamiento. Pero pensando con lógica política, el Presidente debe haber dejado instrucciones. Así como le habló al país sobre las decisiones electorales a futuro y sobre eventos políticos a futuro, así como invistió a Maduro como candidato a futuro, Chávez debe haber dejado instrucciones sobre este asunto. Tengo esa percepción. El Presidente no da puntada sin dedal. Si eso fue así, pues perfecto, vamos a esperar a que se den los tiempos. Tradicionalmente las fechas previas al 24 y al 31 de diciembre han sido utilizadas por los presidentes para producir beneficios de esta naturaleza. Pero también existe el 10 de enero, que es una fecha que se ha convertido en emblemática, dado el hecho político nacional y dada la situación del Presidente.

 

—¿Podría darse una decisión a favor de los presos y exiliados estando Chávez en Cuba?

—Perfectamente, sobre todo considerando que el Presidente ha ejecutado otros actos inherentes a su cargo desde allá.

 

—¿Qué podría decidir desde Cuba?

—Él tiene un abanico de posibilidades. Puede indultar, sobreseer, impulsar la aprobación de la ley de amnistía a través de sus partidarios en la Asamblea Nacional, y puede, como ha hecho en otras oportunidades, hacer un llamado a los operadores de justicia a que revisen los casos. Poco importa si Chávez toma la decisión en La Habana, en Miraflores o en cualquier otro escenario, lo importante es el fin último, que es solucionar el problema humano que padecen estas personas.

 

—¿Y existe la posibilidad de que si Chávez sigue convaleciente sea Maduro quien tome la decisión?

—¡Por supuesto! Ojalá y en el ejercicio de su vicepresidencia Maduro pueda ayudarnos a resolver. Yo tengo mucha fe en Nicolás, él se ha mostrado muy proactivo, como muy proactivo se ha mostrado el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

 

—¿No teme que el tema de la salud de Chávez se alargue y la libertad de los presos políticos quede de lado?

—Todos estos riesgos se corren. Si esto llegase a tener un retardo mayor al prudencialmente esperado, pues veremos qué otras acciones tomamos, pero tenemos que entender la situación del Ejecutivo, que es un hecho sobrevenido y que ha trastocado la vida nacional. En todo caso esto puede ayudar de una manera muy importante en la decisión que pueda tomar el Ejecutivo. Un presidente que regresa con salud después de un proceso de recuperación seguramente tuvo largos momentos de reflexión y puede tener una disposición mayor, un sentido lógico político más madurado que le permita tomar una mejor decisión que nos beneficie a todos.