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Horas de cola, segundos de despedida

Desde la noche de este martes la cola para ingresar al hall de la Academia Militar y dar el último adiós al comandante Hugo Chávez no ha disminuido | Foto: Agencias

Desde la noche de este martes la cola para ingresar al hall de la Academia Militar y dar el último adiós al comandante Hugo Chávez no ha disminuido | Foto: Agencias

Decenas de miles de personas marcharon este jueves con un objetivo: unos pocos instantes de intimidad fugaz con el jefe de Estado para expresarle su amor, rendirle un homenaje o simplemente llorar su partida

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Horas de colas extenuantes para unos pocos segundos de despedida. Después de recorrer varios kilómetros en lenta prosesión, miles de personas se toparon este jueves con un Chávez inexpresivo, con su rostro muy similar al de las últimas fotos divulgadas por el Gobierno, dormido tras el cristal del ataud donde reposa en el Salón de Honor de la Academia Militar. Ataviado con su uniforme de gala verde oliva, una boina roja sin sellos, las insignias de Comandante en Jefe y corbata negra. En el pecho, cruzada una banda roja y una inscripción amarilla: Milicia Bolivariana.

Entre lágrimas, consignas y cantos, decenas de miles de personas se avalanzaron desde la noche de este miércoles, convocados por el Alto Gobierno a dar el último adios al primer mandatario en la capilla ardiente. Poco después del amanecer ya estaba lleno el paseo Los Proceres, mientras que un río de gente pasaba por la alcabala 3 de Fuerte Tiuna.

Tras superar las largas horas de calor y los puntos de seguridad, los seguidores ingresan a cuenta gotas, uno tras otro, para transitar por el pasillo que conduce al inmenso salón, cubierto por banderas y adornos florales. Un crucifijo de metal corona el sarcófago, al pie la espada de Bolívar. Dos colas conducen hacia el féretro donde están los restos mortales de Chávez.

Muestras de dolor, lagrimas y gestos militares se apoderan de un lugar vigilado muy de cerca por efectivos castrenses y personal de seguridad, encargados de impedir a los asistentes acercarse al féretro y detenerse por más de dos segundos. Ése es el objetivo: unos pocos instantes de intimidad fugaz con el jefe de Estado para expresarle su amor, rendirle un homenaje o simplemente llorar su partida.

Después de ver al mandatario, los asistentes pueden plasmar su firma y escribir sus mensajes para sus familiares en un gran lienzo blanco, en las cercanías del salón. “Está igualito, pareciera que estuviera dormido”, decía una señora al salir del lugar. Otra no asimilaba todavía que Chávez había fallecido. Muchos fueron los que simplemente saciaron su curiosidad. Todos bajo la misma consigna, pero distinto motivo: brindarle un último saludo al Presidente de la República.