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Capriles siempre fue el candidato de la oposición

Henrique Carpiles | Foto: AFP

Henrique Capriles | Foto: AFP

El gobernador analizó ayer los costos políticos de una posible derrota electoral y de rechazar el ofrecimiento de la MUD

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Henrique Capriles Radonski decidió ser el candidato de la oposición para los comicios presidenciales. Con una rueda de prensa frenó los rumores de que no se inscribiría. En realidad, la decisión estaba tomada, y lo que se definió ayer, luego de muchas horas de reuniones, fue la manera en que se encarará una campaña inmersa en la nueva realidad política que vive el país tras la muerte del presidente Hugo Chávez. Extraoficialmente se conoció que hoy lo inscribirá ante el CNE Ramón Guillermo Aveledo.

Las dudas sobre si aceptaría “el ofrecimiento” de la Mesa de la Unidad Democrática se sembraron con declaraciones del oficialismo, en las que aseguraba que la oposición no tendría un abanderado. Lo cierto es que Capriles es el candidato tácito desde hace mucho y, si no se había oficializado, fue por petición de Primero Justicia, que pedía respeto por la situación de salud que atravesaba el mandatario y, luego, por su muerte.

Esas dudas no sólo se impulsaron desde el Gobierno. Dirigentes de varios partidos de la Mesa confesaron que hasta ayer no estaban seguros de si Capriles aceptaría la candidatura. El gobernador tampoco contribuyó a despejarlas. Luego de que se anunció la fecha de los comicios y Ramón Guillermo Aveledo le “ofreciera” la candidatura, Capriles respondió de forma ambigua por Twitter: agradeció a los partidos y dijo que estaba analizando las declaraciones de la presidente del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena. “En las próximas horas le hablaré al país sobre mi decisión”.

Ayer en la mañana volvió a escribir en Twitter algo que aumentó la incertidumbre: “Muchas gracias por los miles de mensajes, los valoro todos, esta noche le hablaré al país sobre mi decisión, que Dios los bendiga”.

Las dudas que sintió el candidato –de acuerdo con fuentes políticas– tenían que ver, principalmente, con las condiciones electorales. Capriles aceptó, con la exigencia de que se haga todo lo necesario para que los comicios sean equilibrados, porque no se podría participar con las mismas condiciones de ventajismo que caracterizaron los comicios de octubre.

 “Hubo un momento en que afirmó que si no se exigían condiciones al CNE para frenar ese ventajismo, no se podría participar”, agregó la fuente.

En la oposición también se analizó el efecto que las emociones por la muerte del Presidente tendrán en la campaña de Maduro. Pero la discusión más importante entre Capriles y los dirigentes tuvo que ver con el análisis del costo político. Había dos visiones: si acepta la candidatura y pierde, viviría su segunda derrota electoral, algo que podría afectar su carrera política. Sin embargo, si le sacaba el cuerpo al ofrecimiento de la Mesa, correría el riesgo de ser rechazado por los militantes de la oposición y, por consiguiente, su carrera política también se vería afectada.

Al final, Capriles no quiso defraudar a sus seguidores y aceptó la candidatura por la “responsabilidad histórica” que tiene en este momento. En la oposición opinan que no existe otro dirigente que tenga alguna posibilidad de vencer a Maduro en una contienda electoral, mientras que el gobernador de Miranda cuenta con el aval de los más de 6 millones de votos que obtuvo el 7-O.

Una fuente política contó que algunos dirigentes propusieron un plan b, en caso de que el gobernador de Miranda no aceptara la oferta y se mencionó, de nuevo, a Eduardo Fernández como un posible candidato. “El silencio de Capriles generó mucha incertidumbre”, explicó.

La otra disyuntiva que se analizó es la nueva realidad política, pues la oposición se siente obligada a radicalizar su discurso ante los “abusos” del Gobierno. Esa disyuntiva afecta al gobernador. Su campaña para el 7-O se caracterizó por ser inclusiva, sus discursos iban a todos los venezolanos, sin importar su preferencia política. Fue criticado por no confrontar lo suficiente al contendor, pero su estrategia buscaba ganarse al chavismo descontento. Ahora, se ha visto obligado a encarar al Gobierno. Rechazó la devaluación de forma tajante, advirtió incluso acciones de calle. También apareció el viernes para rechazar la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que permitió que Nicolás Maduro sea presidente encargado y candidato al mismo tiempo.

“Otro tema que preocupó fueron las declaraciones en las que el ministro de la Defensa (Diego Molero Bellavia) pidió votar por Maduro”, dijo la fuente.

Existe ahora un acuerdo de no dejar pasar ese tipo de declaraciones por debajo de la mesa. “Si el momento electoral comienza así, no habrá igualdad de condiciones en toda la campaña”, agregó la fuente.

Las pistas

El actuar de Henrique Capriles Radonski en los últimos días aportó suficientes pistas para saber que sería candidato. El gobernador se mostró presidenciable al manejar motos de agua en operativos de seguridad, al rechazar la devaluación del bolívar, mostrar sus propuestas y adelantar que recorrería el país para “poner orden” en la oposición.

Las dos señales más claras ocurrieron luego de la muerte del Presidente. Fue quien leyó el mensaje al país en nombre de la oposición. Se decidió en una reunión, en la que se le preguntó si aceptaba el reto de ser el candidato y dijo que sí. Extraoficialmente, se conoció que en esa misma reunión se nombró a Henri Falcón como jefe de campaña.