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Oficialismo y oposición compiten para fortalecer presencia en medios digitales

Luís Carlos Díaz afirma que Facebook y Twitter funcionan más como instrumentos de organización y logística que de conquista de votos | Foto: Leonardo Gumán

Luís Carlos Díaz afirma que Facebook y Twitter funcionan más como instrumentos de organización y logística que de conquista de votos | Foto: Leonardo Gumán

Se han convertido en alternativa para las organizaciones políticas ante el control gubernamental sobre medios tradicionales 

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El presidente Nicolás Maduro convocó el jueves a sus partidarios a “hacer frente a los poderes mediáticos que quieren invisibilizar a la mayoría chavista en Twitter". Advirtió a los candidatos del Gran Polo Patriótico que la estrategia para la campaña de las elecciones municipales se fundamentará en tres aspectos: denuncias, calle y redes sociales. 

De igual forma, la oposición ha encontrado en estos medios un excelente vehículo para hacer llegar su mensaje, especialmente en momentos en que se ha agudizado el control gubernamental sobre los medios particulares. 

El investigador en materia de comunicación, Antonio Pasquali tiene su visión: “Más que una opción, es una necesidad impuesta, por un lado, por el universal descenso de los medios tradicionales y el ascenso de los electrónicos y –a nivel local– porque casi todos los tradicionales habrán pasado dentro de poco a la esfera gubernamental, quedando para la disidencia los electrónicos, cuya densidad nacional aún deja que desear”.

Con la salida del aire de programas en radio y televisión, los espacios para la comunicación se estrechan. “Ahora, en un país donde los medios tradicionales casi no le sirven a la oposición, el uso de redes sociales e internet en general adquiere una nueva connotación: supervivencia”, asegura Fernando Núñez-Noda, experto en comunicación digital.

Para el politólogo Nicmer Evans se trata de un fenómeno que ha contribuido a descongestionar los medios tradicionales, utilizando una nueva plataforma. Considera que debido a la reorganización editorial que se han hecho en algunos medios de comunicación públicos y privados, se ha podido desaturar las señales. "De allí que la contienda política busque otros lugares para la crítica”.

Evans agrega que a pesar de que la penetración de Internet en el país ha crecido, las redes sociales aún no van a sustituir a los medios tradicionales. “Es difícil que el Internet dicte por completo las directrices de la opinión pública, sin embargo, debido a la eliminación sistemática que se ha venido haciendo de las voces críticas, de lado y lado, Internet surge como una opción”.

Deuda tecnológica. El investigador Andrés Cañizález señala que el número de usuarios que emplean Internet se ha incrementado y 75% de ellos tienen menos de 30 años. “Esto es una oportunidad que deben aprovechar las organizaciones políticas”, agrega.

Carmen Beatriz Fernández, consultora en marketing político, opina que a pesar de que la participación política a través de Internet de los venezolanos es una de las más activas de la región, las organizaciones políticas tienen una deuda en cuanto al aprovechamiento de la tecnología. “La gran ventaja de las comunicaciones digitales es la posibilidad de segmentar las audiencias. No es lo mismo un mensaje dirigido a una mujer que a un hombre, y así, un sinfín de grupos en los cuales se puede dividir la audiencia”.

Alexis Anteliz, miembro de la comunidad a favor del software libre en el país, considera que la migración de las campañas políticas a Internet es un proceso lento. “El traslado del ejercicio de la política desde la Internet al pueblo no es ni automática, ni rinde frutos rápidamente. Un ‘me gusta’ o un ‘tweet’ no podrá ni resolver ni reemplazar el diálogo directo, la confraternización y, sobre todo, la necesaria interpelación o escrutinio al que debe someterse quien pretenda hacer política sin evadir el cuestionamiento que no permiten, por ejemplo, 140 caracteres”.

Oficialismo vs. Oposición. Fernández afirma que en una batalla entre los dos bloques políticos más influyentes de país, la oposición tiene ventaja. “El mensaje del oficialismo es más vertical: toda la actividad en Twitter gira entorno a las declaraciones de los voceros principales, y de allí hay una réplica tremenda de los seguidores. No obstante el mensaje de la oposición es más diverso, se generan más ideas y contenido. Esto es una ventaja que enriquece el debate político”.

Luis Carlos Díaz, especialista en ciberactivismo, afirma que las nuevas tecnologías de la comunicación –Facebook y Twitter son las herramientas que más han calado en Venezuela– funcionan más como un instrumento de organización y logística que de conquista de votos. “En las redes no se va a convencer a nadie, sin embargo la presencia es muy importante. Los votos, a fin de cuenta, se ganan en la calle”.

Sin embargo, Pasquali no asigna ventajas, sino escenarios. “Sólo el régimen autocrático actual dispone del recurso técnico, legal y administrativo para perseguir proyectos hegemónicos en comunicaciones viejas y nuevas. La oposición no cuenta con capacidad de emisión propia y sólo dispone de algunos espacios en los viejos medios”.

Fernando Núñez-Noda precisa que las condiciones tecnológicas para ejercer la política en Venezuela no son las mejores, sin embargo, alerta que son espacios que la oposición no debe descuidar. “Tecnológicamente las condiciones no son óptimas, la infraestructura de Internet es precaria en Venezuela, la adopción temprana de tecnologías se complica con un mercado contraído y con pocos dólares”.

Reina TV. “La televisión manda, eso explica la lógica televisiva del Gobierno a partir de 1999 y con particular énfasis a partir del 14 de abril de 2013”, asegura Andrés Cañizález.

Agrega que la influencia de la televisión como medio de comunicación masivo es robusta en Venezuela. “En las ciudades más distantes de los centros donde se concentra la mayoría de los habitantes, el dominio de los medios oficiales es casi total. Las señales de radio y televisión del Gobierno son las únicas que llegan a la totalidad del territorio”.

“Los espacios en donde no está Internet los llena con creces la televisión y la radio. Además, existen aspectos socioculturales, como la educación, la edad, que influyen en la forma como nos informamos. El Internet puede tener una penetración importante, pero los medios tradicionales aún tienen mayor influencia”, expresa Cañizález.

“El ‘casa por casa’ y la campaña de contacto físico funcionan muy bien con los indecisos, los usuarios ocasionales y no sociales de Internet, con los ciudadanos de la tercera edad y con los más pobres”, asevera Núñez-Noda.

Apagón binario

El 14 de abril, día de la elección presidencial, el vicepresidente Jorge Arreaza admitió a través de un mensaje de su cuenta de Twitter que se había suspendido el servicio de Internet momentáneamente por motivos de seguridad. “Compatriotas, no hay problemas con internet. ¡Calma! Fue una maniobra breve para impedir más hackeos conspiradores del exterior”, dice el tuit.

Luego declaró que un grupo de “hackers del exterior” intentaron violar la seguridad de la página del Consejo Nacional Electoral. “Casi cuatro minutos duró la caída del Internet”, explicó Arreaza a VTV ese mismo día.

A juicio de Luis Carlos Díaz, esta es una acción que debe hacer sonar las alertas de todos. “Demostraron que pueden hacer un apagón informativo desde Internet, incluso pueden hacer que la conexión sea más lenta, y con total discreción.

Hay que recordar que en los acontecimientos de la Primavera Árabe, el Gobierno de Egipto decidió tumbar el servicio de Internet. Eso hizo que saliera más gente a la calle”.

TV vs. Web

De acuerdo con datos de la organización Monitoreo Ciudadano, publicados el 30 de agosto en su sitio web, el presidente Nicolás Maduro ha estado 90 horas en transmisiones de cadenas de radio y televisión desde el 5 de marzo al 15 de agosto de 2013. “El uso político de los medios del Estado es un claro abuso de poder y de los recursos públicos”, reza el informe de la organización.

Para Núñez-Noda la lógica en la comunicación en línea estriba en la conformación de la estructura de los grupos políticos. No es sencillo competir con una gran maquinaria mediática tradicional. “Serán claves (redes sociales) con quienes ya han decidido su voto –sobre todo como convocatoria y apoyo a la logística–, con los jóvenes votantes y la clase media. Dado que el ‘casa por casa’ no llegará a todas las casas, la campaña en línea tiene enormes fortalezas y bajo costo relativo”. 

Anteliz opina que las ideas políticas muchas veces se diluyen con el uso equivocado de algunas herramientas que brindan las redes. “(Internet) sigue siendo una trinchera de ideas, de un combate virtual que se libra a través de los ‘hashtags’, pero la realidad política de Venezuela está más allá de las etiquetas, se libra en lo cotidiano, en nuestro país una etiqueta en muchas ocasiones ha resultado ser su peor consejera, ejemplo: el desabastecimiento, lejos de combatirla con la denuncia responsable, la exacerba”.